Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 23 de octubre de 2011

Continuidad y cambio

Antes de que los "fríos números" (lugar común si los hay) confirmen sospechas largamente anunciadas corresponde hacer un alto en el camino. Tanto para mirar atrás como para otear el horizonte.
Aunque Binner pretenda fingir un suspenso que no existe, Ricardito rezongue porque lo pisaron en Chascomús, y los periodistas in-the-pendiente sueñen con tijeras que salvarán la democracia, las elecciones del 23 de octubre no traen consigo grandes sorpresas. Servirán, eso sí, para revalidar el único liderazgo de fuste que hay, hoy en día, a nivel nacional: el de Cristina Fernández.
Es, pues, la oportunidad para que el proyecto iniciado en el 2003 se consolide, y en ese sentido se trata de una continuidad. Y no es un dato menor: no habido hasta ahora un proyecto popular que gozara de 12 años de continuidad democrática.
Nadie, salvo los comentaristas políticos más delirantes, espera un giro de 180º. En ese sentido hay esperanza de continuidad: se espera que se continue apostando al mercado interno, al consumo popular. Se espera que  se siga fomentando la producción local, que las exportaciones sean una fuente de divisas no sólo para los exportadores sino también para los productores y además para el estado, para que las redistribuya en forma de escuelas, caminos, hospitales, etc...
Ya lo dijo Cristina "Yo no soy neutral , siempre voy a estar contra la desigualdad".
Pero, al mismo tiempo, y tomando como referencia el discurso de cierre de campaña  en el cual la propia Cristina habló de lo que falta hacer , queda claro que no hay lugar para dormirse en los laureles. Esta ratificación del mandato popular encierra, y ella lo sabe mejor que nosotros, una gran responsabilidad. Porque para un alto porcentaje de la población argentina, la única opción de cambio real viene de la mano de su liderazgo. Lo hecho es muchísimo, suficiente para ganarse la estatua, diría. Lo que falta también, y más aún en medio de una crisis internacional donde los pretendidos médicos combaten el envenenamiento con cianuro. Alguno dirá que eso indica que es momento de la prudencia, pero dado que lo que llaman prudencia siempre termina siendo el ajuste para los más débiles, yo me opongo a esa deplorable excusa. No porque piense que hay que tirar lo hecho por la borda, sino todo lo contrario: reforzar el papel del estado en beneficio de quiénes menos tienen y lograr extraer la riqueza excedente de quiénes más tienen no es sólo un acto de justicia. En esta crisis mundial es una medida de supervivencia.
Y aclaro que en el camino de reforzar el poder del estado contra las corporaciones (que tienen la ventaja de no estar sometidas a votación popular)
se inscriben toda clase de posibles medidas de lo más variopintas. Creo que se puede discrepar en el trazo fino (bah, se puede discrepar en todo, pero después hay que decir porqué). Me permito autocitarme ( la lista la tomé de unos comentarios míos en  este post de la Mak  que estaban junto a otros mucho más inteligentes, claro está) y doy una lista arbitraria pero posible:
a- Impulsar a gran escala lo que el INTI está haciendo en pequeña escala con el proyecto de descentralización de la producción agroalimentaria (o sea que haya mataderos, frigoríficos, fábricas de lácteos, etc) en el NEA y el NOA.
b-Impulsar en ese sentido una industria nacional a cargo de PYMEs y con participación del estado sobre todo en sectores estratégicos.
c- La vuelta de las juntas de carnes y granos y una fuerte regulación del comercio exterior.
d- Un nuevo código de minería que permita regular mejor la actividad y que incluya la participación del estado nacional en la búsqueda de nuevos yacimientos.
e- la recuperación de Ypf a manos del estado nacional y su intervención en todos los eslabones de la cadena energética, incluída la investigación en fuentes de energía renovables y en el área de la petroquímica.
f- Volver a gravar la renta financiera: títulos, bonos, acciones, no depósitos bancarios.
g-Restituir el impuesto a la herencia.
h- Separación de la Iglesia y el Estado.
i- Despenalización del aborto.
j-Descentralización administrativa: no cambiar la capital de lugar, pero sí llevar las sedes principales de los organismos nacionales a otras provincias.
k-Una renacionalización de la educación al menos en lo que a formación de docentes se refiere, yo agregaría la posibilidad de complementar los sistemas educativos provinciales con un sistema de escuelas nacionales que llegue adonde la escuela provincial no llega o llega mal (así no se dependería tanto de las escuelas privadas religiosas que muchas veces son casi la única opción disponible).
Y a junto a eso una nueva ley de educación superior que garantice su gratuidad y promueva la calidad educativa, pero que también limite los financiamientos privados siendo el estado nacional el que cumpla el papel de financiar la Universidad pública, tanto en su rol de formadora de profesores para la educación pública, como de profesionales, como en su rol de investigación, sobre todo porque allí se construye conocimiento no siempre rentable en lo inmediato, pero que es la base de un desarrollo en el largo plazo.
l-Habría que pensar seriamente en exponer a los magistrados al voto popular para que reciban presiones no sólo de minorías privilegiadas sino también de las mayorías. Y renovar esos planes de estudio adecuándolos a la realidad de un estado democrático con prioridades muy distintas a las del XIX (y a las del Bergoglio).
La lista es, como dije, arbitraria e incompleta (todas lo son), y nada garantiza que al menos el 1% de ella coincida con el proyecto de gobierno del FPV. Pero tampoco está tan alejado de los que han sido sus grandes líneas, de acción y discursivas.  Por más que alguno alce sus puñitos para reclamar por "el robo de las banderas" ...
Queda por ver como asumirán la situación los vencidos del 23 Ok ¿Seguirán oponiéndose a cada proyecto que impulse el gobierno, sin importar el respaldo popular que tenga?  ¿Seguirán autoinmolándose anunciando Apocalipsis que no llegan? ¿Insistirán en el camino del ajuste como única opción?
Veremos. Dicen que no hay nada mejor que un susto para despertar a un mamado. Estos ya tuvieron uno en agosto. ¿El segundo les hará más efecto?


2 comentarios:

  1. Ay Tomás Moro, sería lo ideal, pero la política es "el arte de lo posible"

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  2. Un buen consejo si se trata de no desanimarse, una pésima advertencia si busca eludir responsabilidades con ella.

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