Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 16 de octubre de 2011

Día de la madre, y algo más.

Tal vez sea un lugar común, pero es un día en el que todo el mundo tiene algo que decir acerca de las madres. Madres entendidas como un genérico. O madres en el sentido más autoreferencial del término...ya sea que se hable de la propia madre o se cuente la experiencia vivida en ese rol.
Pero además de las referencias personales existen las referencias colectivas y aquí me gustaría preguntar ¿Tienen madre los proyectos políticos, los movimientos, los pueblos? ¿Qué significa que una mujer sea elevada al rango de madre de un pueblo? (Complementando ese curioso rol de "padre de la patria"  o "padre de la democracia" que se le atribuye a algunos grandes hombres)
Si nos remitimos al caso argentino veremos que entre nuestros próceres figura San Martín como "padre de la patria", pero como curiosidad la "madre patria" es una entidad nacional : España. No hay una figura femenina reivindicada como origen de nuestra existencia como nación. Y no es que falten mujeres que hayan luchado de un modo u otro en las guerras de la independencia: Juana Azurduy, por ejemplo, ¿Carecen todas ellas de la grandeza necesaria? ¿ O simplemente su condición femenina las ha alejado del bronce invisibilizándolas como se ha hecho siempre con la figura de la mujer a lo largo de toda la historia de la humanidad?
Tal como lo dice Daniel en su post "Madres", Eva Perón fue la madre de los argentinos, en especial la madre de los "cabecitas negras", de los rechazados por los "europeos en el exilio" de los que hablaba Borges autodefiniéndose magistralmente. Una madre amada y odiada hasta el paroxismo... hasta el punto de que su nombre y su figura despiertan pasiones muchos años después de su fallecimiento. Y Cristina Fernández parece ser también una figura materna ( aunque no solamente) para muchos argentinos, aunque la contemporaneidad nos impida aquilatar su real dimensión.
Pero el real significado de esta metáfora nos remite a la figura de los y las líderes y de como se da el proceso de identificación de las masas con éstos cuando se trata de líderes populares. Está claro que hay allí un vínculo emocional cuya expresión más inmediata es la alusión a una paternidad o maternidad. Y es en este punto dónde suelen atacar los que desprecian los liderazgos populares (que no los liderazgos en general, de hecho suelen identificarse con figuras de su ideología con la misma emocional intensidad que las multitudes a las que se alegran de no pertenecer). Ignorando que el componente emocional nunca está del todo ausente en las relaciones humanas, ni siquiera en los comportamientos de individualismo extremo. Que no es precisamente la forma más racional de interacción: siendo el ser humano un ente social, incapaz de sobrevivir en sus primeros años sin cuidados maternos, y necesitado, aún ya de adulto, de sus congéneres resulta ser que la figura del "individuo aislado" es apenas una entelequia. Es la sociedad la que permite en un estadio dado de su desarrollo diferentes grados de diferenciación individual entre sus componentes.
Pero es que además el centrarse sólo en lo emocional permite obviar lo que tienen de racional y pragmático esas adhesiones: un líder lo es tanto que representa y defiende los intereses y necesidades de un conjunto. Esa condición puede perderse, no es inmutable. Por eso existe la máxima que dice que un conductor debe mirar cada tanto hacia atrás para ver si alguien lo sigue...
En ese sentido hay motivos plenamente racionales para no sentirse parte de un movimiento o un proyecto. Nadie espera que los grandes terratenientes abracen la reforma agraria, ni que los importadores defiendan el "compre nacional", ni que los ricos exijan impuestos progresivos. Pero el origen del odio no está sólo en la divergencia de intereses.Hay algo más en el odio de quienes se proclaman como "los racionales", y se ven como intelectualmente superiores . Tal vez  porque la racionalidad en estos casos no es más que un tenue ropaje que oculta un profundo desprecio hacia esas multitudes con las que no desean ser confundidos, ni asemejados.





6 comentarios:

  1. Primero, el offtopic: felicitaciones por la iniciativa y mucho éxito. Siempre me pareció que tus comentarios, certeros y muy bien expresados, merecían un marco más durable que notas a pie de posts ajenos.

    Segundo: muy bueno el post. Claro que es imposible que existan liderazgos si no implican también una identificación de tipo emocional. Porque no existe el ser puramente racional (¿era Spock, el de Viaje a las Estrellas?) y, si alguien se siente representado -es decir, siente que sus intereses son reconocidos y defendidos por otro- es imposible que no se genere un lazo de tipo emocional.

    Nuevamente, ¡éxitos!

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  2. El ataque al líder esconde siempre el verdadero deseo, que es voltear al proyecto colectivo.
    A tal punto confunden ambos -y al segundo por extendida ignorancia- que esperan la caída del líder, considerando un mero trámite entonces, cargarse el proyecto.
    Pretendiendo envalentonarse sobre la depresión provocada en el pueblo.
    En el punto en que pudieron mas o menos lograr su cometido, es en el de haber abortado proyectos antes de que pudieran formarse nuevos cuadros dirigenciales. Por eso se espantan con la prolongación impensada de los periodos de gobierno.
    En nuestro caso, es un punto clave, el fortalecer la Unasur.

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  3. Gracias a los dos por comentar.
    Y sí, Daniel, el objetivo de los ataques al líder es finalmente destruir el proyecto que él o ella encarnan. Lo cierto es que cuentan con que no haya sucesores que lo continúen, ya que si bien un proyecto político excede a la figura de un líder, no avanza ni se concreta sin una conducción que lo lleve adelante. En ese sentido es esencial que exista renovación de cuadros: la Unasur misma no puede sobrevivir si una nueva generación de líderes no está dispuesta a recoger el legado de los Chávez, Correa, Morales, Kirchner...

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  4. Iris, adentro. http://youtu.be/JFTFG4hGfXQ

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  5. Iris

    Me voy un poco por las ramas pero confieso que lo de San Martin padre de la Patria siempre me resultó sospechoso. Es un padre extraño que llega después del nacimiento pero es sob todo un milita de carrera (y no uno amateur, diletante para retomar el título del blog) como Belgrano. Creo que en ese sentido es un invento de nuestros militares para fortalecer el falso paradigma del ejército como fuente de la argentinidad.
    En el fondo lo que me hace ruido es la idea de que hay un padre, uno y sólo uno. Prefiero que seamos hijos de Padres Fundadores, muchos, varios. Hay sin duda una idea más generosa, menos lineal y quien te dice, más acorde a nuestras familias disfuncionales, fragmentadas y recauchutadas.

    Felicitaciones de nuevo por el blog.

    Un abrazo,
    r.

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  6. Si San Martín suena raro como padre de la patria ( y sí, hay un tufillo de militarismo en su reivindicación, pero no han faltado reivindicaciones desde otros bandos, cada uno con sus lecturas), lo de España como "madre patria" suena a una parafilia. Lo cierto es que una figura paterna es la primera imagen que aparece a la hora de reivindicar (o denostar) un liderazgo. Es una metáfora de poco vuelo y gastada, pero aún eficaz.

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