Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 26 de octubre de 2011

Los deseos y la realidad

Un tópico común en numerosos libros es el contraste entre los deseos y la realidad. Tanto si se cumplen como si no, el debate gira sobre si es correcto que lo pedido se cumpla, acerca de los medios empleados, y sobre las consecuencias inesperadas que resultan del pedido.
Fausto en sus numerosas versiones es el mejor ejemplo, aunque ciertamente, no el único. Fausto vende su alma a cambio de un deseo. Ese deseo es nada menos que vivir un instante de tal intensidad que quisiera permanecer siempre allí. Un deseo que encierra una trampa, como se ve...
Y hablando de vender el alma, esta resulta también el precio cuando Dorian
Gray desea frente a su retrato que sea la imagen la que envejezca, y no él. Aunque aquí es menos literal y no hay un Mefistófeles a la vista. En esa historia la mayor desdicha para el protagonista es que su deseo se cumple:
"¡Ah, en qué monstruoso momento de orgullo y de ceguera había rezado para que el retrato cargara con la pesadumbre de sus días y él conservara el esplendor, eternamente intacto, de la juventud! Su fracaso procedía de ahí. Hubiera sido mucho mejor para él que a cada pecado cometido le hubiera acompañado su inevitable e inmediato castigo."
Conserva su belleza externa, tal como lo deseaba, pero se vuelve un ser perverso y vicioso.
En un tono más cómico, hay pequeño cuento de Isaac Asimov acerca de los deseos frustrados:
"_Nuestro héroe, que ha sido bendecido con una esposa tremendamente fea, le pide a un genio que le conceda una mujer bella y joven en la cama por las noches.Se le concede el deseo con la condición de que en ningún momento debe tocar, acariciar y ni siquiera rozar el trasero de la joven.Si lo hace, la joven se transformará en su esposa. Cada noche cuando hacen el amor, él no es capaz de apartar las manos del trasero, y el resultado es que todas las noches se encuentra haciendo el amor con su esposa."
La idea de que los deseos no deben ser alcanzados también aparece en algunos relatos, como en este:
" ...Y el ingenuo preguntó...
-¿Seré feliz cuando encuentre lo que busque?
Y el Diablo asintió.
-Por supuesto-dijo- ¿Acaso no es lo que deseas?
-Sí. Es lo que deseo, y cuando lo tenga seré feliz.
Y esta vez el Diablo sonrió, pero no dijo nada."
Es una visión bastante pesimista, como se ve. No sé el autor, ni conozco el relato completo, pero ese fragmento ya es bastante impresionante.
Y es que los deseos pueden causar sufrimiento, se cumplan o no. Sin embargo hay diferentes formas de encarar el deseo: una, la modalidad oriental que consiste en aniquilarlo; otra es la forma occidental (que suscribía el propio Wilde, un cínico de cartel) que consiste en aniquilar el deseo haciéndolo realidad. 

Pero no hay que descartar que un eterno insatisfecho siempre puede elevar su propia impotencia a virtud tanto como el saciado puede confundir la saciedad con decepción por haber alcanzado su objetivo. 
"Las uvas están verdes", se decía la zorra. Muchos proceden así ante el rechazo amoroso: tratan de convencerse que la mina no era tan linda, que al fin y cabo todas las rubias son estúpidas, etc. La marca de un mal perdedor es veces la negación de la derrota y a veces la negación de su participación misma en la competencia fingiendo un desinterés que momentos antes no había demostrado.
En verdad todos son síntomas de la misma cosa: para diluir la derrota se ningunea la competencia, el premio o al contrincante...
Cualquier coincidencia con la realidad política argentina no es mera casualidad...






6 comentarios:

  1. Como siloísta que soy, te dejo el principio 6:

    "Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente".

    ResponderEliminar
  2. Si el Rey Midas hubiese pedido tener el don entre -digamos- las 9 y las 11:30 Hs hubiera podido disfrutarlo.
    -------------------------------
    PD: Este formato de comentario no permite recibir los posteriores.
    Estimo mejor el de: Configuración >Comentarios >Ubicación del formulario de comentarios >Ventana emergente.
    Allí puede tildarse un cuadradito que lo habilita.
    Es solo una sugerencia.

    ResponderEliminar
  3. Seguí tu consejo Quijote, gracias. Espero que funcione.

    ResponderEliminar
  4. En cuanto a tu comentario, si eso hubiese ocurrido no sería un mito clásico sino un relato burgués. Esa idea no forma parte de la moral heroica a la que responden los relatos antiguos.

    ResponderEliminar
  5. Para Daniel: no estoy al tanto de los pricipios siloístas pero considero que placer siempre tiene un costado doloroso porque es finito, mejor dicho porque somos presas de nuestra finitud. Tenemos apetito de eternidad y ésta no nos ha sido dada.

    ResponderEliminar
  6. Entre la realidad y el deseo, dependiendo de nuestras condiciones, entre ambas se pueden instalar abismos o no.

    Prometido: http://losdemoniosdesibaris.blogspot.com

    El video corre por mi cuenta!!

    ResponderEliminar