Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

jueves, 27 de octubre de 2011

Un año después

Hace un año, momentos después de que el censista se fuera, recibí un mensaje de texto que decía "murió Kirchner". Prendí la tele, vi el mismo cartel y  comencé a llorar desconsoladamente. No lo podía creer. Era como si la tierra se hubiera abierto bajo mis pies.
Mi padre me dijo (días después) que era por lo inesperado de la noticia, que eso me había conmovido. En parte era así, pero no era suficiente explicación.
Por otra parte, la sorpresa no era el motivo de toda una multitud frente a la casa Rosada  esperando por horas para entrar un momento a  despedirlo.
En esos días escribí un texto en su homenaje, pero no hice copia y se perdió. Recuerdo entre otras cosas que decía que quienes ese día estaban festejando (porque los hubo) no sabían lo que hacían. Porque los que estaban verdaderamente perdidos eran ellos. Se habían quedado a solas con su odio, y muerto Néstor no tenían nada más. No habían podido vencerlo en vida (a pesar de algún revés pasajero) ¿Cómo iban a luchar contra su recuerdo?
Decía que no estábamos solos porque la teníamos a Cristina , y que esa mujer era infinitamente más fuerte que todos los canallas que esperaban verla flaquear.
Decía en definitiva, que aquel día, el 27, había muerto un hombre, nada más y nada menos que eso...
Después leí otras cosas que se escribieron y dijeron acerca de él y debo decir que algunas me sorprendieron y otras no tanto. Sobre las primeras la más triste fue una declaración de un partido de izquierda que salió en un medio alternativo. En ella decía su autor que no había ningún motivo para llorar, que había muerto alguien que había hecho algunas cosas bien, pero que fue un sirviente de las corporaciones. Que el pueblo no había estado en las calles, que apenas era una minoría comparada con quiénes lo votaron...
 Como en el 17 de octubre de 1945,  puestos frente al pueblo, no supieron reconocerlo, ni mucho menos comprender lo que sentía.
También me dolió una declaración de un grupo de mujeres de izquierda (estaba Vilma Ripoll entre ellas) donde, todas salvo una,  veían a Cristina como incapaz de salir adelante...un machismo a flor de piel que daba miedo.
Pero ahora con la perspectiva de un año después, veo que ella les tapó la boca a todos. Mostró la fortaleza que le conocíamos y mucho más. Y los opositores políticos y periodistas in-the pendiente incluidos fueron las verdaderas viudas políticas de Kirchner, desamparados y dando vueltas en círculo en espera de un derrumbe que no llegó.
No creo, aclaro, que su muerte haya sido un acto de sacrificio. Por más que a algunos eso les suene bien. Creo que vivió hasta el último momento sin detenerse porque lo quemaba ese fuego interno del que habló Galeano y que hacía que no nos diéramos cuenta de lo frágil que realmente era su estado. Porque a pesar de los episodios previos uno pensaba que Néstor iba salir adelante y se iba a recuperar... ese mismo fuego que tiene ella y que a veces hace que nos dé pequeños sustos...ese fuego que está siempre presente en los grandes hombres y en las grandes mujeres , aunque su presencia no baste para definirlos.
Pensaba en quienes decían que estábamos aislados del mundo mientras venían en su homenaje los presidentes de Sudamérica y lloraban como chiquillos. Y es que realmente el legado que dejó Néstor no es sólo nacional sino también sudamericano. El camino que él y Cristina iniciaron debe continuar: la Argentina debe seguir apostando a la Patria Grande. No somos europeos en el exilio: somos argentinos y sudamericanos, y a mucha honra. Como él. Como ella...
Continuar ese camino es el mejor homenaje que le podemos hacer.

6 comentarios:

  1. Iris;
    acabo de leer esto y se me caían las lágrimas:
    http://elpibeperonista.blogspot.com/2011/10/nestor-en-once-tweets.html

    Y ahora con esto que escribiste... lágrimas que dan fuerza.

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  2. Creo que hoy han rodado muchas làgrimas por nuestros sitios....

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  3. El pingüinito se ganó el corazón de muchos de nosotros...

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  4. Ese día, más aún, esos días lloramos todos. Al menos, los que pudimos ir a la plaza, tuvimos la sensación de estar haciendo algo por Cristina: hecerle el aguante doliente, y mostrarle a los buitres que ella se quedaba sin su compañero, pero no se quedaba sola.

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  5. Totalmente de acuerdo. Y creo que Ella lo entendió así también.

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  6. Trabajé haciendo el censo en la zona sojera... la mayoría de los censados en los campos estaban felices...

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