Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

viernes, 11 de noviembre de 2011

Quiera el pueblo votar (esta vez sí)

Cuando se habla de sufragio universal en la Argentina generalmente se evoca a  la Ley Sáenz Peña. Eso no es exacto: el 10 de febrero de 1912, se sancionó en el país la Ley Nº 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña,que estableció el sufragio secreto y obligatorio para todos los varones argentinos mayores de 18, y el sistema de lista incompleta. Con esa ley se abría la posibilidad de que el voto popular se expresara, aunque en principio la intención era dar lugar a un minoría que diera legitimidad al régimen conservador con su presencia en el Congreso. Habiendo aceptado Hipólito Yrigoyen dejar la vía revolucionaria y permitir que candidatos de la UCR se presentaran a elecciones, se suponía que esa minoría sería el radicalismo.
No es extraño entonces que Juan B Justo se mostrara desconfiado hacia esa ley.
Las palabras del presidente Roque Saenz Peña al presentar el proyecto al Congreso fueron estas:
“He dicho a mi país todo mi pensamiento, mis convicciones y mis esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario, quiera el pueblo votar”
La realidad fue un poco distinta a lo planeado: el radicalismo era una fuerza que aspiraba a ser mayoritaria y lo consiguió a poco de iniciado el recorrido de la Ley Saenz Peña. La ley que debía servir para aligerar tensiones permitiendo adornar el congreso con algunos diputados radicales permitió la llegada a la presidencia de Hipólito Yrigoyen , el peludo, como le decían principalmente sus detractores. Fue el primer presidente con respaldo popular, ya que entonces la UCR era el partido de masas en la Argentina (más allá de sus claroscuros de los que ningún partido está exento)
Pero lo cierto es que la mitad de la población no estaba  incluida en ese esquema. El pueblo que podía votar eran sólo los hombres.
Tal como en otros países en la Argentina había habido un movimiento sufragista y mujeres ilustres  como Alicia Moreau de Justo,Elvira Rawson Dellepiane,Carolina Muzzili, Fenia Cherkoff  y Cecilia Bierson habían militado en favor del voto femenino. Incluso había habido un proyecto presentado por Alfredo Palacios en 1938 que no fue tratado.
Si se la compara con otros países en Argentina se había llegado temprano al sufragio para todos los hombres nativos mayores de 18 años pero iba lenta en lo que a sufragio femenino se refiere. 
Australia fue el primer país en establecer el sufragio universal (1893), y el Latinoamérica el país pionero fue Uruguay (1917).
Uno de los motivos de este retraso fue el conservadurismo de la clase dirigente que afectaba inclusive a los líderes populares de la época como el propio Yrigoyen. El único apoyo político que había encontrado el voto femenino provenía del socialismo cuya representación política en el Congreso era testimonial.
Eso cambió con la llegada de Perón al Departamento de Trabajo y su inicio de un proyecto político popular. Irónicamente se le opusieron quienes habían bregado por años en vano sin ser escuchados: las mujeres sufragistas y el socialismo. Pudieron más el odio y el desprecio que sentían hacia el pueblo peronista que las coincidencias ideológicas y programáticas que tenían.
 El papel de liderazgo de las mujeres obreras lo asumió Eva Perón, ya que las mujeres sufragistas optaron por la militancia de clase antes que por la solidaridad con sus congéneres menos afortunadas, social y económicamente. En ese papel y sin tener la preparación intelectual de la las sufragistas, Eva Perón ejerció un feminismo pragmático y defendió con fervor el derecho de la mujer al voto.
Lo que no se logró durante el gobierno de facto de Farrel, se logró en 1947 con un gobierno democrático, luego de pasar por la obstinada oposición de radicales, conservadores,socialistas y aún de algunos peronistas. La mujer podía votar y al fin podía hablarse de sufragio universal. El llamado de Saenz Peña a votar ahora incluía a todos los argentinos mayores de 18 años, realmente podía decirse "quiera el pueblo argentino votar".
En palabras de Eva Perón: "Mujeres de mi Patria:
Recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo, ante vosotras, con la certeza de que lo hago, en nombre y representación de todas las mujeres argentinas. Sintiendo, jubilosamente, que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria (...)"
En las siguientes elecciones presidenciales las mujeres votaron y lo hicieron en su mayoría por el peronismo. Perón fue reelecto y se convirtió en el primer presidente electo por el voto popular de hombres y mujeres. También ingresaron las primeras legisladoras nacionales de la mano del partido peronista. El radicalismo no presentó candidatas ese año.
Mucha agua ha pasado bajo el puente desde entonces, la ley del cupo femenino vino a intentar corregir la escasa representación que tenían las mujeres en los partidos políticos. Se han conquistado los derechos civiles para la mujer, existe la ley de divorcio. El camino comenzado no ha llegado a su fin: el salario femenino sigue siendo inferior al masculino por igual trabajo, las tareas domésticas siguen recayendo primordialmente sobre la mujer, los derechos reproductivos de la mujer siguen siendo obstaculizados por prejuicios religiosos y aún los partidos buscan triquiñuelas para eludir el cupo femenino (igual que con el reparto de la riqueza vamos por el fifty-fifty).
Pero tenemos una presidenta ( la primera mujer electa por el voto popular para ese cargo en la Argentina y la primera reelecta) que ha mostrado valor , inteligencia y liderazgo, y su ejemplo debe servirnos de acicate . Recordemos que una democracia verdadera es aquella en la que los hombres y mujeres tengan igualdad de derechos positivos: hacia eso vamos.

4 comentarios:

  1. El antiperonismo suele generar milagros.

    El milagro de una feminista como Victoria Ocampo opuesta al voto femenino que siempre había defendido, ya que ¨una ley de tanta envergadura, opinaba, debía ser sancionada por el Congreso bajo un gobierno constitucional¨.

    El milagro de unir a Alfredo Palacios con el almirante Rojas, a Vilma Ripoll con Luciano Miguens en la Rural. El milagro de lograr que los radicales voten en contra del fin de las AFJP que siempre criticaron o el milagro de que la izquierda químicamente pura se oponga a todas las iniciativas que siempre defendió ya que no las lleva adelante Kropotkin sino una manga de forajidos más o menos populistas.

    ResponderEliminar
  2. ¿Serán esas las casualidades permanentes de la política argentina?
    Lo cierto es que su repetición constante les quita todo carácter milagroso.

    ResponderEliminar
  3. El tema es si solo votamos cada cierto tiempo para elegir representantes o si cada dia la democracia es mas directa aprovechando el avance tecnologico , yo creo que deberia ser natural un par de referendums anuales minimo parea temas generales .- Lo que veo es que se puede opinar en el mundo de cualquier cosa pero cuando te agarran bajo el mando del FMI olvidate tu voto jamas significara nada , si siquiera el voto a Clemente sirvio para una mierda y por suerte un tiempo despues vino el helicoptero y se fue De la Rua

    ResponderEliminar
  4. La democracia representativa es una herramienta y como tal tiene sus ventajas y desventajas: si bien descreo de la eficacia del asambleísmo permenente,está claro que la institución del plebiscito (que es constitucional) está desaprovechada.
    Lo del FMI es un perversión de la democracia representativa porque hace que los gobernantes actuen como representantes de corporaciones y no de sus votantes.

    ResponderEliminar