Diletante y en rebeldía

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Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Trabajo argentino, y a mucha honra...

Una vez más Cristina Fernández dejó claro bien a que se apuesta. Esta vez en un discurso en la convención anual de la Cámara de la Construcción.
No es un detalle menor que la presidenta resalte que el objetivo es "“ni un clavo importado, si fuera posible” , mucho menos si a continuación se resalta que se aspira a  “seguir creciendo, pero de forma armoniosa, pensando en los más vulnerables”. Esta doble apuesta marca una continuidad innegable aunque también una deuda pendiente: el objetivo es la sustitución de importaciones no sólo con el fin de equilibrar la balanza comercial sino con el fin de crear fuentes de trabajo. y no cualquier clase de trabajo: trabajo digno que asegure la inclusión social. La presidenta no se privó de señalar la posibilidad de las empresas reinviertan sus ganancias y así produzcan a nivel local lo que usualmente importan. Lo cierto es que faltan allí verdaderos interesados: la visión cortoplacista no permite tales cálculos.Las empresas constructoras no son en nuestro país un buen ejemplo de respeto de las condiciones laborales y la presidenta no dejó de mencionarlo.
Y resalto esto porque esa sustitución de importaciones no puede depender de la buena voluntad de las  multinacionales (y de empresas locales que siguen apostando al negreo). Ellas deciden donde les conviene producir y siempre elegirán a quien les permita pagar los sueldos más bajos, y las peores condiciones laborales. Esa forma de afincarlas no nos sirve. No van a cambiar por pura buena voluntad.
"Tengo trabajo, necesito un salario" no puede ser el lema de las nuevas generaciones.Allí falta algo más que un tirón de orejas: el ministerio de Trabajo y los gremios deberían plantearse como objetivo central terminar con el negreo e ir por salarios dignos y condiciones laborales de calidad para todos y no para unos pocos privilegiados (eso no impide seguir luchando por un derecho constitucional como es el reparto de la ganancias, se puede caminar y respirar al mismo tiempo).
También es de rescatar es su mención a la integración regional y sus exigencias de reciprocidad a Brasil en lo que se refiere a los contratos públicos para las empresas constructoras argentinas. Como es lógico los deseos de unidad  no borran de un plumazo la existencia de intereses contrapuestos y en ese sentido cada quién defiende lo propio.
El verdadero obstáculo para la integración argentino-brasileña no radica sin embargo tanto en la voluntad política como en las diferencias de desarrollo . Si no se palían, las únicas beneficiadas reales serán un puñado de empresas. O sea hay que combatir el negreo en Argentina pero también en Brasil. No se trata de competir en quién logra las peores condiciones laborales para sus trabajadores. Siempre es un riesgo confundir los intereses de un país con los de una empresa...

4 comentarios:

  1. Buenísimo post, Iris!
    Absoluta coincidencia.

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  2. Ojala se pudiera llegar a no importar nada y producir aca todo , pero que haya tantas emmpresas extranjeras conspira claramente , porque tratan de llevarse del pais toda la guita que pueden y reinvertir lo menos posible y a la vez importan todo lo que les dejen porque asi logran incorporar negocios a otras empresas de los mismos grupos o empresas amigas , para mi una gran pregunta es como logramos que la economia nuestra este menos extranjerizada ? Nio deberia el estado sino empezar a crear empress para sustituir , sobre todo empresas que hagan crecer la industria pesada ? Y por favor no vengan mas a Argenrina españoles brasileros y menos que menos yankees

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  3. Ciertamente el alto nivel de extranjerización de la economía conspira a largo plazo contra el desarrollo interno. Pero los empresarios nacionales tienen los mismos hábitos (apostar a la baja de salarios, no reinvertir, fugar ganancias). Por eso digo que no se puede esperar su buena voluntad. Hay que presionar con leyes y mediante la presión sindical (contra el negreo, por mejores condiciones laborales).
    En ese aspecto sería útil que el estado tenga empresas en sectores estratégicos: es la forma más práctica de orientar su actividad de modo que respondan al interés de la nación y no únicamente al deseo de ganancia inmediata.
    Lo de la producción nacional 100% resulta imposible si se aspira a la integración regional pero está claro que sin reducir las asimetrías no hay integración viable, y para eso hace falta producción local (apostar a la industrialización en origen, algo que la presidenta ha mencionado varias veces).

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