Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

martes, 13 de diciembre de 2011

De regreso: crónicas tardías

Debo confesar que me perdí todo: la previa, el discurso de la presidenta, la gente en la plaza. Pero dado que estoy de vuelta después de ver el vídeo del discurso se me dio por hacer algunos comentarios.
Para empezar, fue un discurso ordenador que tiró grandes líneas, sin mucho detalle fino, pero sustentado en sólidos datos económicos, tal es su costumbre.
De todo lo que dijo quisiera resaltar (no necesariamente en el orden que fueron enunciados):
- El ejemplo del desendeudamiento argentino (aunque mucho me temo que no es tal, o sea es no es visto como ejemplo por los gobiernos europeos, porque fuera de América Latina, con la excepción de Islandia, hay en los gobiernos un virtual congelamiento del pensamiento único. Ajustar sobre los pueblos para engordar Bancos es su segundo nombre)
-La necesidad de industrializar y de mejorar la competitividad de las industrias. Aquí quisiera acotar que no creo que cualquier forma de industrialización sea igualmente aceptable. Si lo combinamos con sus dichos de que  "nosotros gobernamos con metas de crecimiento del trabajo y del empleo" y  "que vamos a seguir trabajando con todos y por todos por una Argentina más justa, más equitativa y más solidaria" está claro que la meta no puede ser China, ni los salarios chinos. Las multinacionales dan "glamour" pero no diseñan estrategias que defiendan los intereses intereses estratégicos de nuestro país. Sigue siendo una debilidad estructural nuestra alta tasa de extranjerización de la economía y la fuga de divisas que ella conlleva . Digo esto sin idealizar a las Pymes o  a las cooperativas locales. Deben defenderse en tanto cumplan su función de crear empleo digno, pero el tamaño no es excusa para justificar el negreo a los trabajadores. La presidenta dijo que no puede tratarse a todos por igual y tiene razón, siempre que se parta de un piso mínimo que todas las empresas deban respetar.
- Me llamó la atención lo de la secretaría de la competitividad. Sería interesante ver como se implementa y si podrá inmiscuirse en el vidrioso análisis de costos que los empresarios hacen a la hora de quejarse por la pérdida de competitividad y  salir a pedir congelamiento de salarios y/o devaluación.
- Hubo una admonición a empresarios y a sindicatos, en la que criticó a los unos por querer ser ser salvados con devaluaciones y a los otros por hacer huelgas que ella entendía como injustificadas. Más allá del detalle circunstancial de mencionar la inexistencia de un enunciado explícito del derecho a huelga en la constitución del 49, me temo que las aguas siguen agitadas entre el gobierno y la CGT de Moyano. Se necesitan y son aliados, pero no dudan en mostrarse los dientes para marcar territorio. Ella lo hace amparada en la legitimidad del 54%, Moyano en sus largos años de liderazgos sindical y en el hecho de que la CGT fue siempre una de las columnas del PJ . La ruptura no conviene a ninguno.
Aunque faltaría que la CGT (y el ministerio de Trabajo , of course) pusiera más entusiasmo en ver como se incluye en los derechos laborales a la gran cantidad de empleados en negro que aún subsiste. Ese descuido lo subsanó en parte la CTA , pero dividida como está  y con una parte de ella haciendo jugadas políticas de vuelo gallináceo (y no, no me refiero a Yaski).
- Señalo con satisfacción el que la presidenta mencionara la ley de tierras y su necesidad:  "simplemente quiere cuidar un recurso estratégico como es la tierra en un mundo que va a necesitar de los alimentos como de la energía", así como el hecho de que hiciera hincapié de que los bancos son herramientas, o sea medios y no fines en sí mismos, como parecen creer en el BCE y en foros de "expertos".
- Un último punto que quiero resaltar es su defensa de la inversión en educación y del plan Conectar Igualdad. Habló de la necesidad de calidad educativa y resaltó la importancia de que se reabrieran las escuelas técnicas. Y está claro que la inversión en educación ha aumentado y que se han tomado medidas para intentar paliar las desigualdades educativas entre provincias. Pero disiento en que eso pueda lograrse bien mientras se dependa de las voluntades de 23 gobernadores y 1 Jefe de la Ciudad. Creo que es esencial tener un sistema educativo nacional en vez de los islotes parchados que tenemos. No veo que sea posible en un futuro cercano (la fragmentación se defiende como federalismo, pero mientras haya provincias pobres sus escuelas correrán con desventaja, que puede paliarse, pero sería más directo y eficaz si el estado nacional se hiciera cargo de ellas directamente).
En definitiva un discurso sólido, bien construido, con momentos emotivos que he omitido por no venir al caso en el análisis, que ratifica que el rumbo es el mismo y que su compromiso con las mayorías no ha cambiado (a pesar de los sueños delirantes de algunos de los derrotados del 23 de Octubre).

1 comentario:

  1. La verdad es raro pensar que habiendo sacado el mayor porcentaje de votos desde 1974 , alguien esperara cambios de rumbo me suena delirante

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