Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La enfermedad (segunda parte)

Daneel fue llevado a una celda. Pasó allí toda la noche. Finalmente a la mañana temprano lo fueron a buscar y lo llevaron a una habitación donde los únicos muebles eran un escritorio y dos sillas. Un hombre que el chico recordó haber visto en el laboratorio de su padre lo miraba con algo de conmiseración.
-¿Sabes  realmente en que problema te has metido? La infracción que cometiste se castiga con la muerte cuando el infractor es un adulto. Si bien aún eres un niño deberías ser consciente de que las leyes están para cumplirlas y que no se puede infringirlas impunemente.
-Admito que al principio actué por curiosidad y fui imprudente. Pero ustedes han hecho algo peor ¡ Mienten y mantienen encerrada contra su voluntad a mucha gente!
-Los aislamos para evitar el contagio. La enfermedad mata más lentamente de lo que se cree pero es muy contagiosa. Para los familiares es menos cruel pensar que la muerte fue rápida y no que sufren por meses y que están horriblemente deformados.Hacemos lo que podemos para paliar su sufrimiento pero hasta ahora mueren sin ninguna mejoría.
-¿Cree que soy imbécil? Vi como lo arrastraban de regreso a la habitación. No llevaban protección alguna. No temían al contagio. Temían que se escapara y pudieran ver que está vivo cuando lo declararon muerto.
-¿Vio a su amigo? ¿Cree que podría vivir normalmente en sociedad?Su mente y su cuerpo están destruidos. Todos se horrorizarían de su aspecto. Hasta su familia...
- No trate de convencerme. Gabriel se veía horrible pero era el mismo de siempre. No está loco y la apariencia no es motivo para encerrar a nadie. Hablaré con mi padre y él los desenmascarará.
El hombre se rió a carcajadas:
- ¡Rafael sabe todo esto! ¿Por qué crees que inventó ese medicamento?
-Mi padre jamás aprobaría lo que ustedes hacen.
-Pregúntale tú mismo.
En ese momento entró en la habitación Rafael, en compañía del Patriarca Emmanuel. Rápidamente se acercó a su hijo y le dió un puñetazo en el rostro. Daneel lo miró sorprendido y preguntó:
-¿Por qué me pegas? ¿Es por qué te robé la tarjeta y un poco de dinero?
- Lo que hiciste fue muy peligroso.
-Pero descubrí algo importante ¡Gabriel está vivo! Tienes que ayudarlo...
-Está recibiendo ayuda
- ¡ Lo tienen encerrado! Eso no lo ayuda.
- ¿Y tú que sabes, mocoso? Yo estudié por años esa enfermedad. Logré desarrollar un medicamento para prolongar la vida  de todos nosotros. Antes los que llegaban a esa edad no tenían más opción que padecer la enfermedad. Los enfermos vagaban libres y hasta pretendían dirigir la sociedad. Yo desarrollé la droga cuando tenía doce años y convencí a un pequeño grupo  de tomarlo . Crecieron sin sufrir la enfermedad y logramos poco a poco encerrar a estos seres deformes y sumar más gente sana . Y tú quieres arruinarlo por un sentimentalismo barato ¡Tu amigo está muerto! Lo que quedó es un ser incapaz de razonar, peligroso para sí mismo y los demás.
-Pero no los matan, al menos no enseguida...,no creo que sea por compasión. Tú me estás ocultando algo.
El  Patriarca Emmanuel, que hasta entonces había permanecido en silencio, intervino, y le reprochó a  Rafael :
-Eres un buen científico pero fuiste irresponsable como padre. Retírense. Yo hablaré con el chico y le explicaré todo.
Rafael y el otro funcionario agacharon la cabeza y se retiraron compungidos ante la sorpresa de Daneel . El anciano que acababa de entrar era el jefe espiritual de los celestiales, el más sabio de todos. Se sentó frente a Daneel y lo miró con curiosidad.
- Dime, hijo mío ¿has asistido a las clases de formación espiritual?
- Sí- contestó Daneel- Gabriel y yo asistíamos juntos.
- ¿Y les hablaron allí de la misión que tiene cada celestial en el mundo y que ésta es decidida por el Creador?
- ¿Qué misión sería ser encerrado de por vida?
- El sufrimiento purifica las almas. Pero el encierro es necesario para proteger a la sociedad de seres tan agresivos. Yo les doy ayuda espiritual y les pido calma y resignación, pero algunos insisten en querer huir y hay que vigilarlos.
Daneel fingió creerle, le preguntó qué podía hacer por su amigo y el patriarca le respondió:
- Rezar por el pronto alivio de sus males y el eterno descanso de su alma. Ya que te has preocupado tanto por él, prometo avisarte cuando el alma del pobre Gabriel abandone su cansado cuerpo y halle la paz. Tu padre insiste en que es mejor no saber, pero yo no estoy de acuerdo. Es un gran consuelo, y siempre es preferible la verdad a la más piadosa de las mentiras.
El muchacho sonrió ampliamente ante estas palabras y le agradeció. El patriarca se retiró y minutos después su padre entró y le dijo que lo llevaría a la casa. Estaría castigado por un mes, pero él se aseguraría de que no hubiese problemas legales.
Al día siguiente, Daneel pidió a su padre permiso para ir a la biblioteca. Se había atrasado mucho en sus estudios, dijo, y aunque estaba castigado no quería perder el año escolar. Rafael le dió permiso aunque le advirtió que controlaría que el horario de entrada y de salida en su tarjeta. No quería descubrir que había vuelto a entrar en el edificio prohibido. Su hijo juró que ni siquiera se acercaría a él.
Y cumplió. Pasó horas enteras leyendo y navegando por miles de páginas de libros reales y virtuales. Aprendió sobre la biología de las diversas especies que poblaban el planeta y halló un dato que lo intrigó: casi todas las especies animales pasaban por cuatro etapas en su vida. La primera, en la que los individuos crecían y se desarrollaban pero eran asexuados, en la segunda alcanzaban la  madurez sexual en su forma activa. Esta etapa era relativamente corta y debían buscar reproducirse rápidamente. Para ello requerían la contribución, por así decirlo, de individuos que estuvieran en la tercera etapa de madurez sexual en su forma pasiva. Estos últimos no hacían nada salvo esperar ser fecundados y llevar dentro de sí al futuro recién nacido (si eran vivíparos) o poner huevos (si eran ovíparos). La etapa pasiva podía durar varios años. La última etapa era de esterilidad y decadencia física y su duración variaba de una especie a otra. En algunas no existía porque los individuos morían antes.
Este dato le hizo buscar libros de biología sobre los celestiales para comparar. No estaban accesibles para alumnos de su edad pero usó la tarjeta de su padre, esta vez con su permiso, pretextando querer realizar estudios más avanzados que la simple literatura colegial.Le parecía extraño que los celestiales no pasaran por esas etapas naturales. Lo que encontró le demostró que su intuición era verdadera. Los celestiales alcanzaban la segunda etapa aproximadamente a los 13 años. La etapa activa duraba normalmente de seis meses a un año pero podía prolongarse con un tratamiento hormonal (¿el inventado por su padre?) hasta unos cincuenta años, a expensas de la pasiva. Si se dejaba seguir el curso natural de las cosas al final de la etapa activa le seguía la pasiva que duraba de 20 a 30 años y luego la cuarta etapa de que era la vejez y que podía durar de 10 a 50 años, según el estilo de vida llevado.
En ese momento comprendió todo. Las ilustraciones mostraban que la etapa pasiva se caracterizaba por cambios en la morfología muy pronunciados, similares a los que vio en su amigo, que no estaba enfermo, pues, y ciertamente, no era contagioso. El exceso de peso se debía a un avanzado estado de embarazo. El "medicamento" no curaba . Evitaba pasar por la etapa pasiva. En vez de ello, se vivía casi toda la vida en la etapa activa y se pasaba directamente a la vejez sin ese estadio considerado como negativo por los autores del libro pero necesario para la supervivencia de la especie. En el libro se decía que los "pasivos", también llamados "hembras" en otros libros carecían de inteligencia y eran peligrosos, pero en las otras especies esos seres cuidaban de las crías y hasta eran capaces de buscar comida por su cuenta, así que le pareció una opinión tendenciosa.
La mención del funcionario a que antes estaban libres le hizo pensar que estas frases tendían a justificar su encierro. El "tratamiento" consistía en sedarlas y mantenerlas permanentemente embarazadas hasta que morían o se las mataba. Pero lograban la "salvación de su alma", se dijo  con ironía.
Al llegar a su casa lo esperaba una sorpresa. El Patriarca había venido a verlo. Inmediatamente supo que traía malas noticias. Se sentó frente a él y esperó.
-Gabriel ha dejado de sufrir- dijo el anciano- Murió mientras cumplía su misión.
Daneel sintió  que el mundo se le derrumbaba encima. Luchó por no llorar, pero fracasó, y entre lágrimas preguntó si había muerto durante el parto.
El uso de esa palabra escandalizó al patriarca que le preguntó dónde había oído ese término abominable, y le advirtió que no lo volviera a usar. Daneel no lo oyó, seguía llorando ,y continuaba así cuando el religioso se retiró, incómodo.
Su padre lo encontró llorando. Venía muy serio. Pero al verlo no lo retó. Con gesto de cansancio le dijo:
- Ven conmigo.
El joven lo acompañó sin ofrecer resistencia. Su pasividad asustó al padre hasta el punto que le preguntó si sabía adonde se dirigían.
- No me importa- fue la respuesta. Había dejado de llorar y miraba a lo lejos sin ver.
- Vamos al edificio prohibido.
Daneel no dijo nada. El camino transcurrió en silencio. Cuando llegaron Rafael le comunicó que sabía de sus lecturas y que había descubierto la verdad.
-Esta vez el castigo será la muerte. No te preocupes, no sufrirás.
- ¿Quién cuidará del recién nacido? - fue la sorprendente respuesta.
- Me fue encargado a mí, como compensación.
- Me alegro. Será lo mejor para él.
- Supongo que te metiste a investigar con el fin de hallar un modo de salvar a Gabriel . ¿Realmente creíste que podías salvarla? ¡Qué iluso!- le dijo-  Es una locura.
-Nunca morirías por nadie. Ya me lo habías dicho. Yo soy diferente...
El hombre movió la cabeza apesadumbrado. Su voz se dulcificó al decir:
-Te dejaré verla por última vez.
Bajaron juntos del auto y entraron en el edificio. Rafael lo llevó a una habitación en la que se encontraba el cadáver de Gabriel tendido en una camilla. Daneel se inclinó sobre la camilla, le acomodó el flequillo y  le besó la frente. Su padre hizo una señal con la mano y unos enfermeros lo sujetaron mientras otro le colocaba una inyección en el brazo. El joven no se resistió y cayó de rodillas desmayado. Minutos después, murió.
Rafael respiró aliviado. Había salvado a los celestiales de una revelación que podía derrumbar los cimientos de la sociedad. Y se retiró llevando en brazos a la criatura que habría de criar, esta vez con más cuidado...

3 comentarios:

  1. Es muy loco esto.
    La primera parte es una radografía del sistema mismo en que estamos insertos.
    La segunda... voy a repensarla a ver que conclusión saco.
    Hay detalles adrede como el sexo fluctuante e impreciso de las gentes. E inclusive su edad biológica, verdad?

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  2. ¿Su edad biológica? No, sólo son un poco precoces. En cuanto a su sexo, pasan por un estadio neutro primero, masculino después, y femenino luego. La idea es que prolongan artificialmente el estadio masculino y se saltean la etapa femenina llegando a la vejez como varones (y no como mujeres lo que sería el "curso natural") pero como necesitan reproducirse, con la excusa de que es una enfermedad tienen encerradas una cantidad de hembras para su "uso reproductivo".

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  3. Si; se sigue delatando la violencia del sistema allí, en esta alegoría.
    Muy bueno.

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