Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 21 de enero de 2012

Botella al mar...en un océano de lejanía

El Sol es una estrella mediana y giran alrededor de ellas planetas y satélites. El tercer planeta es el nuestro: lo llamamos Tierra.Un planeta relativamente pequeño...pero, por ahora, nuestro único hogar.
Somos una entre las millones de especies que lo habitan. Tenemos ,eso sí, la suerte, o la desgracia, de ser conscientes. Existimos desde hace poco tiempo y lentamente empezamos a aprender del mundo que nos rodea. Uno de los mayores obstáculos es la vanidad: muchos de  nosotros se niegan a aceptar que el universo, tan inmenso, no ha surgido para nuestro beneficio, que no somos la cumbre de ninguna creación.
¿A qué se debe esta autoexaltación? Quizá el origen de todo esté en el miedo. Un universo regido por leyes que apenas comenzamos a vislumbrar, sin propósito alguno, ciertamente asusta. Donde nuestra existencia tiene tanta finalidad como la de un quasar situado a millones de años luz de nuestra galaxia. El universo era mucho menos ajeno cuando lo creíamos  pequeño, con el cielo al alcance de la mano.Pero no se pierde lo que nunca se tuvo...
Sin la guía de la mano invisible de un creador (benévolo o malvado, que más da), o de sabios extraterrestres, sólo queda luchar contra el olvido y la muerte en una lucha heroica, por lo vana.Todo resulta finito, hasta el universo.
Eso que es para muchos motivo de desconsuelo y da lugar a variadas formas de evasión, para otros, diría Dolina, es el comienzo de la esperanza.
Si no tenemos un propósito podemos forjarlo a través de nuestras vidas, si nos espera la muerte, unamunescamente, hagamos que ésta sea una pérdida, dejemos huellas en los demás (no hablo de destrucción, esa es la forma más fácil, pero hay otras más complejas y más humanas, si se quiere).
Si nos espera el olvido, hagamos lo imposible para no merecerlo...

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