Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 9 de enero de 2012

El buen jardinero

George era un hombre modelo para todos sus vecinos. Siempre educado, nadie lo había oído gritar y saludaba cortésmente a todo el mundo. Vivía en una casa pequeña pero confortable. No necesitaba mucho más. Siempre había sido un hombre solitario y no se le conocían novias o novios. En verdad su único amor era su jardín.
Tal vez esa sea la explicación para lo que ocurrió: George amaba su jardín y no soportaba la idea de que alguien dañara sus preciadas plantas.
El jardín de George era realmente hermoso. Tenía la variedad de flores más grande que nadie pudiese imaginar y en un invernadero cultivaba especies que necesitaban un clima distinto al local.
George era muy generoso: regalaba flores a sus vecinos y nunca faltaban flores de su invernadero para los oficios religiosos de la iglesia del barrio. Eso sí, nunca vendió sus flores. Jamás hubiera aceptado convertir sus flores en una vulgar mercancía.
También era muy amable con los niños, incluso les regalaba golosinas, lo que hace aún más difícil de entender lo sucedido. Claro que los niños de por allí eran muy educados. Ninguno se acercaba a su jardín sin permiso ni pisaban el césped. Sus padres eran responsables y los habían criado bien.
El barrio era un lugar pacífico y George estaba muy feliz de vivir allí, al igual que todos sus habitantes.
Hasta que llegaron ellos: era una familia numerosa y extraordinariamente desagradable. Hablaban entre sí a los gritos y escuchaban algo que ellos creerían música a todo volumen.Los niños eran particularmente maleducados y los vecinos no tardaron en odiarlos. Prohibieron a sus hijos que les dirigieran la palabra o jugasen con ellos.
Pero los pequeños no conocían límites y un día fatal entraron en el jardín de George y pisotearon sus hermosas flores mientras George les rogaba que se detuvieran, al borde del llanto. No le hicieron caso, siguieron aplastando  y arrancado flores hasta que se aburrieron y se fueron. George lloró amargamente, pero luego tomó una decisión.Compró un arma y muchas municiones. Después se dedicó a reparar como pudo el daño causado.
Al día siguiente los niños volvieron. Pero esta vez George los esperaba y vació el cargador en ellos. Luego enterró sus cuerpos en el jardín pensando que como abono contribuirían a reparar el daño causado.
Los padres preocupados denunciaron la desaparición a la policía donde no les hicieron mucho caso. Después intentaron hablar con los vecinos y preguntar que había sucedido con ellos pero nadie les abrió la puerta, salvo George que les hizo pasar y les explicó muy tranquilo lo sucedido. Ellos se horrorizaron y amenazaron con denunciarlo. Él les remarcó que la culpa por criar niños tan crueles era suya y ante la sorpresa de ellos sacó el arma y los mató. También enterró sus cuerpos en el jardín. Muy contento se dijo que sus flores crecerían bien con tanto abono.
Pasaron varios meses sin contratiempos hasta que los vecinos vieron escandalizados como se llevaban detenido a George. Al parecer los muertos tenían familiares importantes y estos habían presionado para que se hiciera la investigación. George fue a prisión pero salió libre en poco tiempo. Sólo que no pudo retornar a la casa. Para pagar la fianza había debido venderla. Nunca más se supo de él.
Tampoco el barrio volvió a ser el mismo. Nuevas familias como la anterior vinieron a establecerse, junto con gigantescos shoppings  e hipermercados y el hermoso jardín de George fue convertido en un estacionamiento.

3 comentarios:

  1. Parece el libro de uno de los capitulos de American Horror story :))

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  2. No sé si es una crítica o un elogio, pero gracias por comentar.

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  3. Es elogio , me gusta el terror , sobre todo historias de vampiros ,X files se extraña

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