Diletante y en rebeldía

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Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

martes, 3 de enero de 2012

El derecho a la salud, el rol de los médicos y la ¿medicalización? de la sociedad

Aprovecho el verano para hablar de un tema sobre el cual tengo una conveniente ensalada mental. Y es el tema de la salud. Tema complejo,así que le dedicaré varios artículos. Este es el primero de ellos.
Empecemos por la definición.Según la OMS :LA SALUD ES UN COMPLETO ESTADO DE BIENESTAR FÍSICO, PSÍQUICO Y SOCIAL TRANSITORIO, y no sólo la ausencia de enfermedad, como se afirmaba anteriormente. Como se ve con una definición tan estricta lo difícil es estar sano, y sin embargo se trata de un ideal, más que de un objetivo concreto. Antes de gritar ¡Complot! y salir a comprar el libro Los inventores de enfermedades  de Jörg Blech, tal vez debamos reflexionar un poco más sobre que es la medicina, su rol social  y qué es lo que se puede mejorar o no.
La primera pregunta es para qué sirve la medicina: la primera respuesta es obvia pero incompleta. Sirve para curar. Y para que haya cura debe haber una enfermedad y  procedimientos médicos bien definidos para tratarla. Durante siglos la medicina intentó cumplir esta tarea y seguirá haciéndolo. Hallar una cura para todas las enfermedades es una utopía: sirve para caminar, diría Birri.
Pero esa es una parte y no el todo. Además de curar enfermedades la medicina sirve para prevenir y  también para paliar el sufrimiento: allí es donde parecen los puntos que a veces molestan y que son conflictivos porque mecánicamente tiende a pensarse que todo lo que la medicina trata es una enfermedad, y aparece la industria farmacéutica que como toda industria pone la ganancia por encima de todo.
Voy a hablar de la llamada medicalización y lo voy a hacer con la consciencia de quien se mete en un berenjenal, porque los defensores de este concepto son muchos ,variados y sus motivaciones diversas al igual que sus argumentos (algunos de ellos muy interesantes). Por eso quiero comenzar clarificando que mi concepto de lo que la medicina debe ser no necesariamente se condice con lo que actualmente es, pero que no estoy de acuerdo con tirar al niño con el agua del baño, ni tengo ataques de nostalgia por un pasado ideal que nunca existió.
Se habla de "medicalización" cuando la medicina invade campos que involucran aspectos de la vida que no son estrictamente enfermedades: la vejez, el embarazo, el climaterio, etc. Parece una intromisión y no hay que descartar que haya abusos en algunos aspectos pero la verdadera razón por la que molesta tanto es porque se piensa en la medicina sólo como curativa. Como dije antes es sólo uno de los aspectos: la medicina es curativa, preventiva, paliativa y, porque no, correctiva y reparadora. Son cuatro caras.
La primera es la más visible socialmente y la más prestigiosa. Aunque no falten acusaciones de "soberbia"  lo cierto que sus curaciones son reales y le sirven de pergaminos.Quizá lo más criticable de ella es su criterio mercantil: se investiga más sobre aquellas enfermedades que padecen los habitantes de países ricos que las endémicas en países pobres. En verdad falta que esa tarea sea asumida por los laboratorios públicos con muchos más recursos de los cuentan ahora, sobre todo en lo que antibióticos se refiere. Seguirle el paso a los microorganismos diseñando continuamente nuevos antibióticos no es rentable, pero es indispensable.
La segunda es más nueva y más complicada de llevar a cabo. Trabaja con personas sanas y su objetivo es que sigan siéndolo. Dentro de la medicina preventiva están las vacunas, que contrariamente a lo que señalan algunas acusaciones no sólo no son una conspiración de las farmacéuticas sino que más bien son la cenicienta del paquete. Cuanto más eficaz es una vacuna menos rentable se vuelve: se compran una sola vez o dos veces, no más. La excepción son vacunas como la de la gripe que por la rapidez con que muta el virus debe renovarse año a año. Pero sigue siendo más rentable para las empresas hacer cremas antiarrugas y pastillas para favorecer la erección que deben consumirse siempre y no una vez al año. Lo cierto es que las vacunas han demostrado allí donde han sido aplicadas una eficacia notable. En verdad,el verdadero fallo ha sido la falta de una política sanitaria mundial que asegure la vacunación en todos los países en vez del patético espectáculo de países ricos reservando dosis para sus habitantes, y empresas especulando con que no alcanzará para todos para hacer su agosto.
Llevar una vida sana y alimentarse saludablemente también es medicina preventiva y en un mundo desigual es tan difícil de lograr como vacunar a todos contra la tuberculosis. Pero las dos cosas son complementarias, una no excluye a la otra.
Los controles prenatales y los controles periódicos durante toda la vida son prevención aunque resulten molestos e invasivos. Un Papanicolaou a tiempo evita una histerectomía por dar un ejemplo.
Si la prevención suena engorrosa y, de hecho, no se destina suficiente presupuesto para ella, imagínense entonces que pasa con la medicina paliativa. Con medicina paliativa me refiero a todo lo que se puede hacer para evitar o disminuir el sufrimiento del paciente. No se trata pues, de curar. Ya sea porque no existe la cura o porque no hay una enfermedad, pero sí dolor, el médico sólo puede aliviar síntomas, que no es poco. Tal vez parezca absurdo meter en la misma bolsa los analgésicos que recibe un paciente terminal con el tratamiento contra los dolores reumáticos o la anestesia en el parto, pero si lo  observamos bien el fundamento básico es el mismo: aliviar al que sufre. Y uno de los escollos a combatir en ese punto es la adoración por el dolor que sigue existiendo en nuestra sociedad. Es la ética del dolor que ve como negativo que la gente evada el sufrimiento físico. Sus raíces probablemente son judeo-cristianas pero aggiornadas con argumentos que provienen de la invocación a lo natural. El "parirás con dolor" bíblico se vuelve a imponer por el lado de "no es natural recibir anestesia". No es que el embarazo sea una enfermedad, es que la mujer embarazada es más susceptible a enfermedades  y los controles ayudan a prevenirlas. Qué la evolución haya hecho que nuestro cerebro se desarrolle hasta el límite de que cabeza del recién  nacido pase con dificultad por el canal de parto y que nuestra postura erguida genere que el ángulo del canal del parto sea incómodo, no es motivo para  no ayudar a que la parturienta sufra menos. Hay muchas cosas que mejorar, unos médicos cansados, y malhumorados no ayudan mucho, pero eso se resuelve con más personal, no asustando a las mujeres contra la anestesia o contra los forceps o la episiotomía. Después si alguna mujer siente que el dolor le es indispensable, será decisión suya rechazar la anestesia, pero hay que recordarle que no hay nada malo en no querer sentir dolor. Es el equivalente a sacarse una muela sin anestesia: durante siglos no hubo otra opción. Ahora, la hay.
Tampoco la vejez o la menopausia son enfermedades, pero traen asociadas molestias que la medicina puede paliar y no hay nada de malo en que lo haga. Hay que sacarse de la cabeza que recibir tratamiento es sinónimo de estar enfermo.
Y pasemos a la más temida de las caras de la medicina, aunque también la más redituable en algunos de sus aspectos: la que busca reparar, rehabilitar pero también, porque no, corregir. Aquí aparece siempre el temor religioso de estar queriendo "mejorar la obra del creador" o el estar "oponiéndose a su voluntad"
Es un campo muy amplio, desde evitar enfermedades hereditarias a las cirugías estéticas (carísimas y una buena fuente de especulación). Claro que no es lo mismo agrandarle las tetas a una señorita que corregir un labio leporino o un paladar hendido. Tampoco es lo mismo seleccionar un embrión para evitar que el recién nacido padezca un enfermedad mortal  que entrar en frivolidades acerca del si el niño tendrá ojos azules o no. Lo importante es no descuidar las prioridades sin demonizar a quién quiere verse un poco más bonita o bonito.
Ni hablar si nos metemos en el campo de la psicología: un esquizofrénico es un enfermo grave y no es difícil entender porque necesita ayuda profesional. Pero hay padecimientos que no llegan a ser enfermedades y que causan sufrimiento y limitan las opciones de vida de quienes los padecen ¿Es más compasivo decir: jódanse porque no están enfermos, la vida es difícil,etc?¿Culpabilizar al que padece? Claro que se han cometido errores y hasta aberraciones y que hay que tener cuidado con convertir en enfermedades conductas humanas normales. En ese río revuelto pescan fundamentalistas religiosos que quisieran que la homosexualidad fuese una enfermedad  y padres negligentes que preferirían que sus niños se quedaran siempre quietos y en silencio, sin hacer nada. Pero, con las debidas salvedades de caso, ayudar a una persona a superar su timidez si así  lo desea no es "medicalizarla". Aunque no tiene una enfermedad, quizá necesita ayuda.
Con el fin de desenredar la madeja conviene distinguir el cuchillo del asesino, diría Galeano. Qué la industria farmacéutica se aproveche de una necesidad no significa que esa necesidad no exista, más aún sus manejos son evidentes e influyen las políticas sanitarias de modo negativo . Pero no todo es una conspiración: que te persigan no significa que no seas paranoico.
Si el campo de la medicina se ha hecho más amplio es porque las posibilidades de intervención se han ampliado. A comienzos del siglo XX no se conocían los antibióticos: combatir una infección era casi imposible. Hace unas décadas era muy poco lo que se podía hacer por un enfermo cardíaco. Durante siglos los enfermos mentales sólo se podían encerrar. Muchas cosas han cambiado desde entonces.
El principal escollo para tener una política sanitaria eficaz no está precisamente la "medicalización" de la sociedad, sino en la mercantilización de la medicina. El ideario neoliberal ha infiltrado la mentalidad de tanta gente que ya no está tan claro que la salud es un derecho y que tener personas sanas es algo por lo que la sociedad toda debiera contribuir con sus impuestos proporcionalmente. Nunca falta el que pregunta porque tiene que pagar por los remedios de su vecino, sin pensar que él puede estar algún día en la situación de su vecino.
La realidad es que en muchos países no hay exceso de medicina sino déficit, y es ese déficit es lo que habría que combatir: no con menos medicina sino con más, pero mejor dirigida a quiénes más la necesitan y no simplemente al que pague más.

4 comentarios:

  1. El lugar para la salud publica cual deberia ser segun tu criterio , porque mencionas las vacunas y entonces el estado seria quien debe hacer la vacuna para el dengue , pero habria que ver cual es la funcion de la medicina privada en este caso , compeñros dicutían porque Cristina se opera en un sanatorio privado y si no seria oportuna una ley que obligue a todo funcionario publico a atender su salud siempre en servicios publicos , lo cual deberia forzar a la mejora de estos servicios y a dar el ejemplo para todos los demas de que la salud no debe ser negocio sino ser universal y unica para todos

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  2. En principio según mi criterio la salud pública debería tener un rol central y la privada reducirse al mínimo. Pero eso a largo plazo. No es fácil combatir la mercantilización y si se le suma el deseo de la clase media y de los más ricos de diferenciarse haría falta un cambio cultural rotundo para convencerlos de usar el hospital público.Es un tema complejo y da para un post (prometo escribirlo pronto).
    En cuanto a la decisión de la presidenta:considero más urgente una mejora real de las condiciones de los hospital públicos (que al estar en manos de las provincias difieren mucho en su calidad según su locación) que el deseo de "dar el ejemplo" usando un hospital público. En cuanto al que obligar a los funcionarios a usar los hospitales públicos los haría mejorar, no lo creo. Para empezar se atienden en uno por vez y elegirán sin duda el mejor, y por ser funcionarios recibirían un trato preferencial...
    Y además, es como creer que porque un funcionario vive sobre la misma calle que tú, asfaltarán la calle (mi padre vive frente a una calle de tierra y sobre la misma calle a una cuadra vive un concejal del FPV).

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  3. Bueno pero Argentina tiene un rango social bastante elevado en salud pública. Para elevar calidad hace falta mucho ahondar en el proyecto.
    Se me ocurre un paralelo con el tema jubilaciones. Se metió en el sistema a gente marginada en la época liberal. Después vendrá la cuantificación.
    La conclusión del post redondea lo que pienso.

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  4. Claro, Daniel. En ese sentido no siempre somos conscientes de lo valioso que es disponer de vacunas gratuitas y de que el calendario de vacunación se haya ampliado en estos años. Fui a un seminario sobre vacunación en septiembre, y allí nos explicaron que esas campañas de vacunación masivas que tenemos no existen en EEUU o en muchos países de Europa. En parte porque la vacunación es voluntaria y en parte porque hay que pagarla.Son logros que hay que cuidar.

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