Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 15 de enero de 2012

El sentido común y la búsqueda de culpables

El sentido común como herramienta de análisis es como mínimo, insuficiente. Una de sus debilidades es centrarse en la búsqueda de culpables en vez de explicaciones o alternativas de solución.
Así, ante un accidente automovilístico, un robo a mano armada, una sequía, una enfermedad o una crisis financiera el enfoque es el mismo  ¿Quién tiene la culpa?
El problema de este enfoque es que no siempre hay un culpable claro, y lo que es más importante aún, no siempre lo más urgente es hallar al culpable y castigarlo.
Pero además es que se trata de una búsqueda de culpables muy miope, que elige al primer perejil que pasa y dice ¡he aquí el culpable! El chivo expiatorio que cargara con los males...
Para ir a argumentos más concretos: ante una crisis económica como la que viven Europa y EEUU ¿tiene sentido establecer que los culpables son los jubilados, los empleados públicos o los inmigrantes? ¿Tiene sentido hablar de países "Club Med" (denominación que mencionaron el sábado 7 en Marca de Radio para referirse a países como Grecia), donde no se paga impuestos y la gente se jubila a los 50 años?
Se trata de un análisis que se agota en la búsqueda de culpables y en su rápido castigo bajo la forma de ajustes o de leyes antiinmigratorias. Pero su mayor defecto es que no ve claro ni siquiera en el área de las responsabilidades. ¿Acaso los planes del FMI o del BCE han impulsado régimenes tributarios donde paguen los que más tienen? ? Todo lo contrario, han impulsado exenciones a los más ricos. Cuando se trata de aumentar impuestos  se recurre impuestos al consumo, que son los más afectados por las políticas recesivas como los ajustes.
Los inmigrantes no salen de repollos: son las empresas las que impulsaron su llegada para tener mano de obra más barata como única forma de aumentar sus ganancias.
Puede parecer más razonable tratar de irresponsables a quienes sacaron créditos que luego no pudieron pagar ya sean países o personas. Pero lo cierto es que se deja de lado dos cuestiones: que ese endeudamiento de los países fue la causa del crecimiento alemán. Por las asimetrías regionales la moneda única sirvió para que los países menos desarrollados se endeudaran para financiar su déficit comercial con los más desarrollados y su déficit fiscal (cuidadosamente disfrazado para cumplir las reglas) fomentado a base de recortes fiscales a los más ricos ( incluidas las multinacionales cuya llegada era anunciada con bombos y platillos). Y que ese endeudamiento fue alentado por los bancos para mantener inflada la burbuja. A la hora de la verdad a los deudores se les embargó las  casas pero a los bancos se los socorrió a través del estado. Pero luego resulta que hay que ajustar porque el déficit es terrible...
En Islandia vieron más claro las cosas y son investigados los verdaderos responsables: hizo falta mover toda la estantería para lograrlo.
Hay que luchar contra la noción tan de sentido común de que si algo sale mal es porque alguien cometió un error, pero el sistema económico o las recetas del FMI son infalibles y basta con aplicarlas bien. Hay demasiados ejemplos de que sus recetas agravan la crisis. No puede seguir negándose los hechos.
No hay "efecto derrame": sentarse a esperar su llegada es esperar un tren en una vía muerta: no pasará.Pero no porque alguien haga mal las cosas sino porque el sistema capitalista librado a su naturaleza es concentrador y fomenta la desigualdad.
La iniciativa no puede pasar simplemente por buscar culpables (aunque los haya) sino por modificar las condiciones que permitieron la crisis y más aún las que siguen permitiendo  que parte de  la población mundial esté excluida del ejercicio de sus derechos más elementales con o sin crisis (aunque en los extraños razonamientos de la culpa que consuela no falte el que piensa que la culpa de morirse de hambre la tienen los hambrientos).

5 comentarios:

  1. Muy bueno.
    Pero además el dedo hacia los culpables está dirigido hacia abajo justamente por quienes son los culpables. Para eso además, tienen a sus medios.

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    1. Ciertamente. Pero lo más triste es que gracias a esos medios pueden convencer a los propios perjudicados que algunos de ellos son los culpables.

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  2. Y si, fijate que en una votación llegan a asumir (caso España y tantos otros), que el ajuste debe hacerse... por ellos. Sucede asimismo que no reconocen al otro -solo porque está un peldaño debajo en la pirámide social- como su hermano.

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  3. Ayer justamente veia uno de los programas de Dialogos con Laclau , y en ese aspecto era una charkla con un sociologo ingles que no recuerdo su nombre , el t,a es que me parecio de lo mas interesante . El hablaba de los cambios en el capitalismo , l evolucion del sistema , como habia cambiado culturalmente la sociedad britanica , como durante Tatcher el laborismo parecia resistirse al neoliberalismo , pero luego termina transformandose en otro partido del capital . El sentido comun es la cultura hegemonica en un momento determinado . Y lo mas tragico que decia era de las amboiguiedades , partidos de derecha hablando de equidad . Lo mas tragico y que tome del programa para twittear es : El neoliberalismo no es en absoluto la unica forma moderna del capitalismo pero es la forma dominante y además la única con capacidad de ser hegemonica , a proposito de Gramsci . Evolucion epocal decia , muy interesante - 30 años de evolucion cultural hacia el neoliberalismo hegemonico actual en todo el mundo

    Un abrazo

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    1. Ciertamente es una hegemonía construida con mucha eficacia: tanto que ante el cimbronazo de la crisis se ven pocas respuestas políticas que tiendan a construir una opción diferente: las socialdemocracias participaron en la destrucción del estado de bienestar y los "indignados" no pasan por ahora de comentaristas de lujo.
      En cuanto a la ambigüedad que mencionas no es tal: la derecha denomina equidad a relaciones que cualquiera de nosotros vería como intrínsecamente injustas. Incluso se usa la "equidad" que se considera buena, para contraponerla a la "igualdad", que es ,claro está, "mala".

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