Diletante y en rebeldía

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Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 4 de enero de 2012

Ética versus afán de lucro: la necesidad de un estado activo

Partiendo de esta noticia pueden decirse muchas cosas: la garantía de que los medicamentos funcionen tal como se lo promete está en la correcta aplicación del método científico y en las numerosas pruebas previas por las que debe pasar todo medicamento para llegar a ser comercializado. Tal vez parezca incómodo y burocrático pero cuando están en juego la salud y la vida de numerosas personas saltearse pasos no es un gesto simpático. Es una irresponsabilidad criminal.
Casos como éste son emblemáticos de los peligros de entronizar el afán de lucro por encima de todas las cosas, inclusive la salud humana.
Pero sobre todo son sintomáticos de que la división del mundo sigue vigente aunque la crisis haya golpeado la puerta de países que otrora parecían inmunes: el hecho sucedió en Argentina porque nuestra población es similar a la europea, pero nuestra legislación no. Las multinacionales aprovechan los huecos legales, aunque a veces (como en este caso) se exceden y son multadas. La impunidad es tentadora, y más cuando las multas constituyen apenas un vuelto a cuenta de las ganancias que esperan obtener.
Pero hasta el mínimo control que puede ejercer la Anmat es cuestionado. Y digo mínimo porque nuestro país carece de una legislación adecuada que castigue penalmente estas acciones, aunque esa legislación sea reclamada por la propia Federación de Profesionales de la Salud de la Argentina (Fesprosa).
¿El motivo de este agujero negro legal? Una maraña de tratados internacionales y presiones externas a más del clásico colonialismo mental de creer que es un "honor" que las multinacionales hagan sus experimentos aquí sin pensar que hay que verificar que los beneficios (nuestros beneficios) superen a las pérdidas.
Es bueno que el estado haya intervenido. Es necesario sin embargo dotarlo de más herramientas para intervenir. Más necesario aún es apostar por los laboratorios públicos: es evidente que el afán de lucro desmedido comienza a chocar con la ética profesional. No se trata sólo de que se investigue poco o nada acerca de enfermedades que no son vistas como rentables, es que aún en las que investigan el afán de reducir costos les nubla en sentido común.
Insisto: hay que volver a las fuentes. Uno de los derechos que el estado debe garantizar es el derecho a la salud, y esto sólo puede lograrse con su participación activa, y eso supone, aunque escandalice a muchos neoliberales, más regulación y también más inversión directa. Estas situaciones no dejan lugar para el optimismo ciego: no hay mano invisible que guíe a las empresas a investigar sobre el dengue,el mal de Chagas o el cólera, ni que les impida aprovecharse de los sectores más vulnerables socialmente para sus experimentos.Sólo el estado puede y debe hacerse cargo.

2 comentarios:

  1. Iris estoy de acuerdo, mientras sigamos con gobiernos responsables, Nacionales y populares como el que estamos teniendo que apunta a eso.
    Es un claro ejemplo de por que tanta oposición al modelo, los intereses económicos son muchos y de muchos, en muchas áreas.
    Yo agregaría: el derecho a la salud debe ser garantizado e interviniente, mientras sea un gobierno Nacional y popular.
    Saludos

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  2. Claro, pero es que meterse en ese berenjenal es algo difícilmente un gobierno neoliberal haga. Hay que recordar que para el neoliberalismo no existe el derecho a la salud, sólo cuentan la oferta y la demanda.Así que la única clase de gobierno que probablemente tome la decisión de garantizar dichos derechos será uno de tipo "populista" o nacional y popular... los otros, ni se lo plantean como opción.

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