Diletante y en rebeldía

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Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 7 de enero de 2012

MAC no es una computadora cara ni viene con papas extra

Uno de los ejemplos más flagrantes del peligro de dejar que la salud se convierta en negocio son los MAC (medicamentos de alto costo). Se trata de medicamentos fabricados y comercializados por escasas empresas y destinados a enfermedades poco frecuentes. Siguiendo un criterio basado exclusivamente en la rentabilidad a corto plazo las empresas que los venden lo hacen a muy alto precio aprovechando la escasa o nula competencia que tienen. El caso argentino es particularmente alevoso en materia de precios pero lo esencial es que se trata de un abuso que se justifica en nombre de la sacrosanta rentabilidad empresaria.
En verdad una mirada  empresarial menos miope combinaría la producción de medicamentos de bajo costo y consumo masivo  con la venta  de estos medicamentos de mayores costos de producción a un precio accesible al público. Las ganancias del primer rubro cubrirían las pérdidas potenciales del segundo con creces. Claro que eso supondría reducir los márgenes de ganancias en pro de una responsabilidad social empresaria cuya existencia real está tan comprobada como la de las hadas del bosque.
En la práctica un diagnóstico que deriva en la necesidad de recurrir a estos medicamentos supone desde un grave perjuicio económico hasta una sentencia segura de muerte según la gravedad de la enfermad y los recursos con los que cuente el paciente.
Por sus características de enfermedades minoritarias es difícil que el acceso a los medicamentos que las curan (los MAC) se convierta en un reclamo generalizado. La mayoría de la población jamás los necesitará.Pero al mismo tiempo son medicamentos que reúnen todas las características que hacen útil y necesaria una estricta regulación de precios,  la ampliación de la oferta para combatir la condición monopólica de las empresas intervinientes, e incluso su producción estatal (aumentando así la oferta disponible, y una opción menos costosa a largo plazo que comprar los medicamentos a la empresa y proporcionarlo luego a los pacientes a menor costo o gratuitamente).
Son muchas las direcciones para mejorar el acceso a los medicamentos y cumplir así con el derecho a la salud.Una de ellas podría ser atender a este sector de la poblaciónque  sufre los abusos de la industria por no ser "rentables".
Si el objetivo es lograr una cobertura sanitaria completa de la población (en el artículo se menciona la idea de un seguro nacional de salud, Javier no es el único que piensa en ello)  atacar este problema sería un comienzo tan bueno como cualquier  otro. Eso sí: la voluntad política requerida es muy grande porque las empresas involucradas lo son también y están muy acostumbradas a sus privilegios. Pero lo que está en juego en cada uno de estos casos es un derecho elemental, el derecho a la salud.

4 comentarios:

  1. Tema que da miedo. Al que le toca no va a tener un espaldarazo popular porque a la mayoría no le toca. Hasta que a alguno de esa mayoría le toca y ahí es cuando siente todo el peso de la cosa sobre si y su enorme dificultad de costearlo.

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  2. No es fácil, ciertamente, pero la ampliación de derechos supone también luchar por minorías a las que uno quizá no pertenezca.

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  3. Hay que tomar cabal conciencia de eso.

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  4. Después de lo que luchamos -y que seguimos luchando- por una ley de medios, con todos los debates mediáticos, críticas de los ... de siempre, pienso que para un seguro Nacional de salud tendríamos que hacer una jugada muy inteligente, audaz y de participación popular,
    Si bien el negocio de la salud es muy poderoso -y hasta cuanto no sabemos-, no es demasiado delirante esa propuesta, solo creo que hay que esperar el momento preciso que puede que sea mañana.
    Algo sé que se está haciendo que nos es mucho pero sirve para...
    Saludos

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