Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 30 de enero de 2012

Retorno

Aquél día discutí con mi padre. Una vez más. Le dije que estaba harto de su resignación. Y él se enfureció. Pero no intentó enfrentarme... en el fondo sabe que tengo razón.
Somos exiliados, y no voluntarios, precisamente. Mi padre nos ha contado infinidad de veces cosas sobre aquél lugar: un jardín precioso en el que él y mi madre nacieron. Vivían felices hasta que enojaron al señor del lugar y él los echó... desde entonces su vida ha sido miserable, pero le temen demasiado y no se atreven a volver.
Hay algo más... mi madre llora y no me deja preguntarle nada, mi padre en cambio le grita y ella huye a esconderse en la cocina, junto al fuego...
Odio a mi padre: la trata con desprecio como si él fuera mejor o más digno...
Soy uno más entre decenas de hijos: me sorprende que mi madre haya sido capaz de resistir tanto. No conozco a todos ,sin embargo. Antes del mayor (un absurdo obsecuente de mi padre,que trata como esclavas a nuestras hermanas dicho sea de paso) hubo dos más: uno murió y del otro nadie habla...mi madre llora cada vez que pregunto su nombre.
He tomado una decisión: volveré al hogar de mis padres y enfrentaré al tirano que los echó luego de humillarlos.Ese fue el motivo de la discusión con mi padre: trató de disuadirme argumentando que el castigo era justo y que yo no debía enfurecerlo. Simplemente patético.
Reuní algunas provisiones y me fui sin despedirme. Viajé días y noches preguntando por el jardín perdido. Algunos negaron conocerlo, otros me dieron instrucciones que resultaron falsas. Pero no me rendí: no tenía adonde regresar. Sabía que mi padre habría prohibido que mi nombre se pronunciase y que todos fingirían que yo nunca había existido.
En una de mis muchas incursiones hallé a una mujer: la reconocí al instante por la descripción de mi padre. Con cierta crueldad se había regodeado describiendo a las mujeres que lo habían acompañado antes de mi madre, sabiendo que eso la hacía sufrir. El señor del lugar se las daba y él las había ido rechazando una a una. Al verla no pude comprender porqué...
Le dije que me acompañara y ella me siguió. No digo su nombre porque lo ignoro. Mi padre me explicó que su horror le había impedido ponerle un nombre antes de rechazarla. Supongo que ella habrá elegido uno, pero a pesar de mis intentos por preguntarle no he tenido éxito: creo que no habla.
Sería muy fácil para mi inventarle un nombre, pero siento que eso sería una falta de respeto hacia ella.
Desde ese momento me acompaña en mi búsqueda: he intentado enseñarle a hablar, sin éxito. Entiende mis palabras pero no al parecer no puede repetirlas.
Su mansedumbre me irrita. A veces quisiera que se rebelara...
Continuamos la búsqueda por años: nuevas y falsas pistas nos guían.Me he visto obligado a robar para obtener alimentos y ahora debo huir de quienes buscan castigarme.
Ella no me abandona: a veces su presencia me consuela, pero en ocasiones pienso que sólo causa problemas. He debido luchar contra sujetos que querían llevársela. Viajaría más cómodo sin ella.
Al envejecer me vuelvo más débil; ella en cambio permanece siempre igual. Ahora es ella quién me cuida. Y aunque sigo sin hallar el jardín, la existencia de ella me confirma que aquél lugar y quién lo creo existen. Tal vez por eso no me atreví nunca a dejarla.
Cuando la veo dormir me pregunto si no seremos el mundo, el jardín y hasta yo mismo, un sueño que ella ha soñado.
Con el paso de los años se han ido mi esperanza de hallar el jardín y mis fuerzas: hay días en que pienso que todo fue una mentira de mi padre para que le obedeciéramos...
Llevo tanto tiempo buscando que no puedo abandonar: débil y todo, sigo caminando mientras ella, imperturbable, camina a mi lado; me sostiene cuando flaqueo, lo que ocurre cada vez más a menudo.
Una mañana estoy tan débil que no puedo levantarme: al abrir los ojos veo por primera vez tristeza en su mirada. Haciendo un esfuerzo le sonrío, sabiendo que nunca llegaré al jardín, ni vengaré a mi madre, ni castigaré al que humilló a mis padres... aunque tal vez eso nunca haya ocurrido y haya sido un sueño, como mi vida.

7 comentarios:

  1. Bri-llan-te.
    Una cosa es derribar mitos y otra ver como la cultura imperante nos los adhiere hasta la médula.
    El trabajo que nos queda luego de asumir el panorama no es ya enfocarnos en el mito sino en nosotros mismos, porque él ya es parte recreada de nuestro paisaje interno. El que llevamos dentro así nos mudemos al más inhóspito desierto.

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  2. Hola Iris,
    Primera vez que visito tu blog. Me gustó muchísimo tu escrito; se ofrece como un hoja en blanco donde cada lector, desde su subjetividad, puede imprimir su lectura. A mí, en particular, me evocó la figura de la banda de Moebius, esa tira doblada formando un ocho, donde se pasa del adentro al afuera y viceversa, incesantemente.
    Un gusto leerte, saludos

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    Respuestas
    1. Me alegra que le haya gustado el cuento. Ciertamente es una interpretación muy peculiar la suya...

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    2. En realidad, no lo es tanto: en buena medida, nuestra subjetividad se gesta siempre inmersa en una constelaciòn familiar, ocupando cierta posiciòn, alojàndose de diversa forma en el deseo de nuestros padres, etc. Es lo que se llama "la novela familiar del neuròtico". La banda de Moebius està refiriendo a ese movimiento en el que se produce la emergencia de un sujeto, por ejemplo. el sueño, en el que un resto diurno, a menudo anodino, facilita la expresiòn de un deseo inconsciente. La referencia a la banda era en este sentido,
      Saludos

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    3. No sé mucho de psicología... pero es una idea interesante.
      Tal vez lo decepcione un poco saber que simplemente jugué un poco con la idea del paraíso perdido y la idea del regreso y le agregué una referencia a los textos midrásicos en el que se mencionan varias compañeras previas a Adán, una de ellas en particular creada frente a él y rechazada sin darle nombre.

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  3. ¿sera que huyendo de los problemas buscamos un jardín inexistente o en ese ultimo instante estamos en su puerta?

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