Diletante y en rebeldía

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Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

jueves, 16 de febrero de 2012

Frankestein o como eludir toda responsabilidad para seguir siendo bueno

Por influjo de la comodidad y de las sucesivas y truculentas películas que se han hecho, muchos han llegado a confundir al doctor Frankestein con su creación. Sin embargo más allá de las múltiples interpretaciones que la obra ha tenido quisiera centrarme en la figura de Víctor Frankenstein, a mi parecer mucho más aterradora que la de su criatura.
 Víctor Frankenstein no es realmente un científico aunque se lo  presente como tal ( y se haya usado su figura para demonizar a la ciencia, confundida esta con la tecnología y la técnica en un pastiche mental muy preocupante): es un alquimista,o  más bien un aprendiz de alquimista que busca dotar de vida a la materia muerta con métodos mágicos y convenientemente oscuros y secretos, ajenos a la comprensión del resto del mundo. Para ello actúa solo, sin confiar en nadie,ni en sus amigos más cercanos o en sus mentores.
El resultado de sus experimentos es un criatura de feo aspecto ante la cual se desmaya al  verlo abrir los ojos. Más aún: se alegra al ver que escapa y no hace nada para buscarla, cuidarle, proporcionarle algún tipo de educación.Se justifica de su tremenda irresponsabilidad invocando el horror que le produce su obra.
No le pone nombre porque eso sería asumirse padre, y por ende guardián de la criatura a la que prontamente etiqueta como monstruo.
Pero Víctor es bueno y sufre, nos recuerda permanentemente la autora. Es bueno aunque deja morir a una joven inocente pudiendo salvarla...es bueno aunque se niega a ayudar a su criatura, y decide condenarlo a la soledad de por vida. Es bueno aunque se casa sabiendo que con ello expone a su esposa a un peligro mortal. Es bueno cuando moribundo involucra a un capitán en su venganza (le advierte al capitán del peligro de la inteligencia del monstruo, capaz de seducir con palabras bellas, pero es él quien lo seduce haciendo que acepte su versión del relato).
Esa ética de Frankestein da miedo y está muy presente en nuestra sociedad: cuando se estigmatiza a los jóvenes como potencialmente peligrosos y de ese modo se justifican las agresiones hacia ellos. El "por algo será" del que mira para otro lado para seguir siendo "bueno". Los que convirtieron a las fuerzas armadas en un monstruo que amenazó con devorarse al país para que ellos hicieran negocios ( muchos de ellos aún siguen haciendo negocios). Cuando los que por años ejecutaron o ejecutan (y justifican) políticas de exclusión social (atención señora: en Europa sí se consiguen) que convierten en "inviables" a los estados  y en "desechables" a las personas, se escandalizan de ver el resultado de sus actos y temen la revancha de los perjudicados (que son malos, feos y sucios, claro está).
Porque el peor defecto de Frankestein no es su curiosidad ( mas bien escasa, renuncia rápido a ella) sino su extrema irresponsabilidad: jamás se hace cargo de las consecuencias de sus acciones: sólo quiere destruir al monstruo para borrar el hecho de que él lo hizo y él lo abandonó, asqueado...pero es tan bueno que sufre por la muerte temprana de sus seres queridos, eso sí, sin haber hecho nada para cuidarlos..
Una frase de infeliz memoria es  aquella pregunta de Caín: ¿soy yo acaso el guardián de mi  hermano? Frankestein decide no ser el guardián de su hijo y se horroriza por el hecho de que alguien al cuál le han dicho que su vida no vale nada no valore la vida de los demás.
El monstruo aprende rápido la ética torcida de esa sociedad: le dicen que si no tiene nombre o propiedades no vale nada, y él , que fue abandonado por su propio padre, acepta esa condena de entrada. Nadie le explica que no es él quien está mal, que no es justo que intenten  desecharlo por no encajar...dan miedo los buenos en esa historia. Porque ser "bueno" se parece demasiado a etiquetar al diferente y condenarlo sin juicio. Porque ser inocente es muy difícil cuando hay quienes ya han sido declarados culpables de antemano.
La solidaridad se construye en igualdad de condiciones  y su base son las responsabilidades compartidas: no hay que dejarse engañar por los pequeños  Frankestein que usan la culpa para negar la responsabilidad  y llaman a la venganza ( en serio: esos pedidos de bajar la edad de imputabilidad,  gatillo fácil , çárcel fácil y hasta pena de muerte son pedidos de venganza) cuando estuvieron en primera fila para impedir la justicia ( porque un plato de comida, un techo habitable y la oportunidad de educarse deben ser actos de justicia, no de caridad)...

6 comentarios:

  1. Tipo Radio 10 que ante todo caso de un menor implicado en algún acto criminal salen a los gritos a pedir para él, la pena de muerte.
    Con los Frankestein tenemos que convivir. Los nuestros, los de acá, suelen aprovechar las colas de los bancos o supermercados para gritar a viva voz su ánimo de venganza. Exigen al Estado que tome venganza pronta, siempre por los resultantes de un grupo marginalizado, eso si. Nunca les escuché gritar la pena de muerte para los Videla y menos para sus socios criminales civiles.

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    1. Lo mejor es que destilan odio sintiéndose "buenos vecinos" acorralados por los "malos".

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  2. En American Horror Showe ( no se si viste la serie ) aparece la figura de Victor Frankentesin en la histoiria y termina matandolo la esposa por hacer de su hijo nacido muerto un mostruo habiendo matado a varias chicas para usar sus partes vitales.

    El tema es como logras la solidaridad cuando una parte importante de la sociedad cree que hay que eliminar al monstruo ?

    Un abrazo

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    1. ¿Hicieron un Víctor Frankestein más truculento que el monstruo, Javier?¡Vaya! Ciertamente me perdí esas historias...
      En cuanto a lo otro hay algunos que pueden ser convencidos de que ser solidarios a la larga les conviene y, también, gente que puede llegar a ver que el monstruo que le vendieron vía medios de comunicación no es tal. Siempre quedará gente que por odio o por interés preferirá la opción :"eliminar al monstruo", lo único que se puede hacer es neutralizarlos, o sea evitar que sus prejuicios tengan consecuencias prácticas (mientras se dediquen a putear en Radio 10 o en cartas de lectores, no hay problema, el tema es cuando esos indignados permanentes son jueces o fiscales o cuando eso se traslada a linchamientos o movidas en favor de nuevos engendros legislativos como las leyes Blumberg)
      Realmente sin una depuración del poder judicial (que aún no se ha democratizado y tiene integrantes que parecen sacados de la edad Media) no es extraño que los pequeños Frankestein estén de parabienes.

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  3. Nada peor q un bueno haciendose el boludo .

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    1. Una frase muy repetida de Edmund Burke (en diferentes versiones y sin mencionar a su autor) es «lo único necesario para el triunfo del mal es que los buenos no hagan nada».
      Pero mi planteo fue un poco más cínico: me refería a las personas que pasan por buenas negando sus responsabilidades en las catástrofes que provocan.Algo así como Bill Clinton llorando por la pobreza en Haití.

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