Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

viernes, 13 de abril de 2012

Mi tiempo, tu tiempo, el tiempo

Esta entrada es estrictamente autoreferencial . Tal vez por no vivir en una ciudad grande no suelo cruzarme a menudo  con sujetos así . Pero los hay, aún en estos lares...
Existe individuos que valoran mucho su tiempo. Mucho, muchísimo. Más que el tiempo de los demás.Más que a los demás. SU tiempo es sagrado. Hacerlos demorar constituye un pecado capital laico.
Están en colas de Bancos, supermercados, correo, cajeros automáticos... en todo lugar donde haya que esperar...
Algunos incluso se fingen corteses, diciendo que hacen el trámite por vos, para terminar más rápido. No lo sugieren, lo imponen a gritos buscando con esos gritos la solidaridad siempre lábil del resto de la cola.
Como no soy buena para las discusiones huyo de ellos. Pero es difícil: suele haber uno  (no el mismo, claro está), cada vez que uno tiene dificultades con el trámite.
Mi tiempo vale, te dicen a voz de cuello, sugiriendo que el tuyo es despreciable, al igual que cualquier problema que puedas tener. No se viene a aprender, te dicen los que pretenden tenerlo todo aprendido.
Hay que cobrarles ya...
Hay que atenderlos ya...
Aclaro que no suelen tener niños en brazos ni nada por el estilo.
No niego que puedan tener legítimas razones para estar apurados. Sí desconfío de su infinito desprecio al prójimo, que sólo es un obstáculo en el camino.
 Y es que lo esencial es que están enojados, terriblemente enojados. Con el que está delante, con el cajero, con el universo,y  vaya a saber con quién más...
Lo bueno es que al final uno completa su trámite y ellos siguen allí, enojados, como siempre.

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