Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 23 de mayo de 2012

Vísperas del 25 y aniversarios



Se acerca el 202 aniversario de una revolución que como ya sospecharan fue muy poco dialoguista e irrespetuosa de las instituciones...
¿Proyección del presente en el pasado? Claro que sí, escribir historia es interrogar al pasado con preguntas del presente (y referidas a un futuro al que se aspira).
Revolución cuyos antecedentes se remontan a 1809, a las revueltas aplastadas en el Alto Perú .
Revolución que tuvo a su frente comerciantes y ganaderos ansiosos de un lucrativo comercio con los ingleses, pero que al cabo encontró su sostén en un pueblo que aspiraba a más. No por nada se ha dicho que entre Saavedra y Moreno el más revolucionario era Artigas...
Hablar de ella no es hablar de un pasado muerto, bañado en bronce para siempre. La construcción de la patria es un proceso permanente...más aún si se tiene en cuenta que fue una manifestación local de un proceso que era mucho más grande. La "patria grande" surgió en esos años, aunque con ella nacieron también sus sepultureros. Enseñanza que no debemos desdeñar cuando se trata de ver claro en procesos complejos.
De ella se intentan extraer diferentes lecciones : los que ven en ella el surgimiento de un gobierno local con libre comercio y apertura como principales virtudes, los que ven un germen de una revolución más profunda que cuestionaba las instituciones mismas, los que lamentan su poca radicalidad...
Algunas de esas reinvidicaciones tuvieron su aniversario clave, el que añoran aún. Ejemplo de ello fueron los festejos de 1910, bajo estado de sitio y represión, sin pueblo que "afease" la exhibición de la sociedad porteña ante los ilustres visitantes (la infanta de España, por ej, no, no es una broma)...
Otras no lo tuvieron nunca y viven de señalar los lunares de cada una porque adolecen de la inevitable incompletitud de la realidad ...
Ambas corrientes chocaron contra la manifestación popular que fue el bicentenario, que sin ser un punto culminante tuvo la virtud de mostrar bien claro la fractura cuya existencia data de la revolución de 1810 e incluso antes: la oligarquía en el Colón, el pueblo en las calles. Y en vez de la infanta los presidentes de los países hermanos de Sudámerica, uno de los cuales había querido ser acallado años atrás por el rey de España (sí, el anacronismo español es parte del presente)...
Días antes una marcha de pueblos indígenas llegaba a Buenos Aires para recordarnos que aún estamos en deuda con ellos, que los derechos de ellos aún son más declamados que concretado (sin negar los muchos avances logrados).
Y aunque suene cursi debo recordar que las raíces de ese bicentenario con pueblo (que tanto hizo añorar a garcas de toda especie los aniversarios sin pueblo) se encuentran en otros tantos aniversarios (en otras fechas como una de patitas en la fuente y en la misma fecha hace nueve años cuando un flaco prometía no dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada)
En unos días habrá un nuevo aniversario más y nuevos recuerdos.
 Porque nos hemos permitido soñar con un futuro libre justo y soberano y las nuevas generaciones están aquí, listas para hacer que eso sea verdad. No es poco... aunque hayan querido matarla la historia sigue viva.

6 comentarios:

  1. En el Centenario hasta nos cercenaron el Himno:

    http://raicesperonistas.blogspot.com.ar/2009/12/himno-nacional-completo.html

    Saludos

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    1. ¿La excusa fue no ofender a los españoles, no?

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  2. Hoy veía en el noticioso sobre un ahora próspero negocio, el alquiler de "trajes de época", con los que disfrazar a los chicos este 25 de mayo. Supongo que más allá del aviso encubierto, hay algo bueno ahí, celebar lo patriótico se volvió festejo más o menos popular y, hay plata para pagarse el gusto.
    Cuando chico detestaba esos actos, pobrísimos estéticamente y con un aire a impostura que dolía, la "patria" de la que discurseaban las maestras era un cuento chino donde se suponía, que por chico uno ya era idiota y que lo importante era perfeccionarlo, como idiota, nunca como argentino.
    Como tucumano, además, la inevitable sensación de que el del 25 era un festejo advenedizo, el capítulo necesario para que hubiera una "independencia" porteña, para que se pegue con moco esa ciudad, que se cree país, con el país verdadero que le da de comer. Sí, desde chico, la porteñidad me cae mal y, lo más triste, es que no es algo irracional.
    Pero bueno, con bicentenarios, bochinches callejeros, feriados largos y turismos cortos, mejores disfraces y actos escolares más producidos, parece haber llegado la hora de sentir que patria y disfrute no son incompatibles; al fin y al cabo lo que querían los mejores quilomberos de entonces, no? - Porque bronce, lo que se dice bronce, no quería ninguno, sospecho.

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    1. ¡Ah!, sí, la porteñidad sigue haciendo patria aparte. Pero la revolución de mayo tenía antecedentes sudamericanos. No era sólo Buenos Aires la que hacía quilombo...
      Y sí, el merchandasing está presente en todo pero la idea de que hay una patria que defender y cuyo origen celebramos tiene sustento real.

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  3. No sólo nos permitimos soñar con un futuro mejor, podemos reconocernos en un trabajo codo a codo construyéndolo.
    Un abrazo

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