Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 10 de junio de 2012

El último escrito

Dicen que Galois pasó su última noche escribiendo teoremas que ni siquiera tenía tiempo para demostrar.
La vida se le escapaba con cada hora (al amanecer se batiría a duelo y moriría) y el sólo pensaba en escribir aquella obra que era su legado.
La última noche es un tema recurrente de muchas historias. Ya sea como algo individual o algo colectivo: el esquivo fin del mundo que siempre se predice.
Vean sino este cuento de Bradbury en el blog de Nilda .
Pero como diría Dolina la muerte no tiene la cortesía de dejarnos hacer un punto y seguido en nuestro discurso. Por su naturaleza es antiartística aunque sin ella el arte sería insulso o inexistente.
Y entonces sabemos que nuestra última noche podría ser cualquiera y que probablemente no elegiremos nuestras últimas acciones o nuestras últimas palabras.
Pero si estuviéramos sentados frente al teclado sabiendo que con el amanecer llegará el fin ¿Qué palabras acudirían a nuestra mente? ¿Palabras de enojo, ira, angustia, decepción?
¿Meditaríamos cada palabra o escribiríamos sin pausa y maldiciendo internamente los errores que nos obligan a corregir cuando hay tan poco tiempo?
¿Serían esas palabras un cuento, un poema de amor, un teorema no demostrado?
Claro que escribir ya es una opción poco común:hay tantas otras. Beber hasta caer en coma, mirar tv, tener sexo con quién esté dispuesto/a y presente en ese momento, cocinar, llorar desconsoladamente,etc.
Un apocalipsis tiene algo de glorioso: el universo entero llega a su fin y nosotros con él ...motas de polvo en medio de la devastación. Nos hermana...
La muerte en cambio nos deja solos: aún cuando tus parientes todos hagan guardia junto a tu cama eres tú quién se muere...
Y todas las palabras que forman tu ser se desvanecen como un libro al que borran dejando  únicamente páginas en blanco, que nada significan.
Contra ese olvido luchas cada día de mil maneras, incluso, mientras aporreas el teclado tratando de que alguien te lea y te escuche cuando ya no puedas hablar...
Pero esas palabras, una vez leídas , revelarán tu ausencia. Nunca estarás en ellas, ya que ellas dirán que te has ido...
Así que ¿qué palabras podrían ser esas?
Y más aún ¿las leerá alguien o pasaran desapercibidas como muchas otras tantas palabras que ya han sido dichas para no ser oídas?
Son sólo palabras en una noche de insomnio que espero despertar, con preguntas que no responderé...

2 comentarios:

  1. No me llevo bien con la muerte. Mejor dicho, no me llevo... Si tengo que representarla, haría un bulto viscoso de color oscuro. No sé qué color... Pero oscuro... Porque cuando se acerca, no le importa sacarte blancos, lilas, amarillos... Todo de un zarpazo... No le importan los colores y elije los más bonitos en el instante que se presenta...
    No me gusta conocer su existencia... No quisiera saber de su llegada la noche antes...
    Galois tenía 19 años, una mente brillante, un gran amor y una ideología para combatir... Conjugó todo en forma perfecta. Él lo sabía: "No tengo tiempo" rezan los márgenes de sus escritos matemáticos... Priorizó la ciencia, él sabía que moriría por sus ideas... No lo dijo en ninguno de sus márgenes... Quedó su nombre y su obra, de su asesino, nada...
    Yo no quisiera saber sobre la llegada de "mi día"... Si me entero que está cerca, pienso que no lo comentaré con nadie... El velorio empieza al día siguiente... Es más, no quiero que se reúnan para ver lo que fui. Preferiría que se encuentren en un bar, a tomar un café y conversar sobre las historias compartidas...
    O que hagan lo que puedan...

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  2. Dolina proponía el concepto de ser "mortales en beligerancia.Morirse con despacho en disidencia"
    Algo similar hay en la poesía de Dylan Thomas: "no te dejes llevar por la mansa oscuridad ¡Enfurécete, enfurécete contra la muerte de la luz"
    Gracias por comentar, Hilda...

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