Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

jueves, 9 de agosto de 2012

Otra mirada sobre educación : Hilda

En el post sobre educación Hilda me dejó un comentario muy bueno que transcribo:
"Hola Iris, comparto bastante tu nota y discrepo en algunos puntos no tan importantes
Fundamental: Los docentes (en su mayoría) no se sienten para nada comprometidos con el proceso educativo. Hago extensiva esta observación a docentes públicos y privados. El docente “privado”, aparenta mayor “preocupación” por el alumno... Pero sólo aparenta. Deposita en el alumno un conjunto de saberes. Este “depósito” varía de acuerdo a la capacidad receptiva del chico. No “depositan” lo mismo en una privada de Villa Lugano que en una de Palermo (aunque el docente sea el mismo). El compromiso, está con “la calidad del alumnado” .
Un “privado de Lugano” por ejemplo, deposita en páginas escritas. Carpetas gordas, muy gordas para que los padres vean que el nene trabaja mucho.
El docente colabora en las “desigualdades de origen”. Es un colaborador activo.
Todos sabemos que los contenidos no pueden ser aprendidos por el 100% del alumnado en las condiciones sociales-económicas-educativas actuales -ni nunca... En ese contexto tenés un secundario obligatorio.
¿Le privás a un chico que tenga “el papelito” para reponer en un supermercado porque no estudió el Quijote? ¿Dónde va ese pibe si además no cuenta con otras posibilidades acordes a su interés o capacidad? Se va del sistema.
La obligatoriedad de un ciclo trae consigo una baja de nivel.
Hacete la imagen de un pibe que por no saber resolver una integral definida, no pueda despachar hamburguesas de cualquier Mc. Un docente “comprometido socialmente” con el pibe, después de la tercera oportunidad -ojo, la vida no siempre te da una segunda- le pone un ejercicio “juego de niños” para que el muchachito zafe -aún así, hay muchos que no lo logran.
El trabajo en equipo es otra de las contradicciones, no puede ser visto como la panacea.
Podés tener un aula “ideal” con excelente trabajo en equipo y, al salir de la escuela, el alumno debe enfrentarse a un individualismo feroz con entrevistas selectivas incluidas.
El docente taxi no puede estar comprometido con nada, salvo con el reloj para llegar a horario, pero el docente por cargo muchas veces no está comprometido nada más que con el reloj, para irse. Usa sus horas para pasarla lo mejor posible, acumula 10 ó 15 horas por día para, de ser posible, tener un día libre. Porque “la gran conquista gremial en el neoliberalismo” fueron las 72 horas de trabajo semanales.
La cuestión está en el compromiso.
Durante los 90, la escuela fue la única institución que se mantuvo (más o menos). El costo fue alto. Dejar de enseñar para dar de comer era moneda corriente... ¿Qué era prioritario?
El desgaste fue terrible...
Que un pibe dijera “Gracias profe por darse cuenta que ayer no comí” te desarmaba. El compromiso estuvo puesto en otro lado y el tiempo lo empleabas pesando la feta de “eso” que colocaban dentro del pan.
Estos docentes, también formaron docentes.
Todos, docentes y estudiantes estuvieron inmersos en el sálvese quien pueda del 2001.
La mentalidad de la sociedad, está en la escuela. El individualismo de la sociedad, está en la escuela. La falta de compromiso de la sociedad, está en la escuela.
Se reemplazó una escuela (caduca) que funcionaba por una (moderna) vacía. La destrucción es fácil. Para construir nuevamente un sistema educativo de calidad, no bastan las buenas intenciones.
Las buenas intenciones, es condición necesaria pero no suficiente. Y no es sólo salario e infraestructura. Es algo interno, intangible... Es reconstruir la mística docente.
No es imposible, pero demandará tiempo y esfuerzo.
Un abrazo"

3 comentarios:

  1. Sólo quería aclarar que no considero que el trabajo por cargo el trabajo en equipo tanto de docentes, como de alumnos y hasta padres con docentes y alumnos sea fácil o que sea la panacea. Más bien lo considero un piso mínimo desde el cual partir (tal como la infraestructura y los salarios) y con los cuales igualmente existe el riesgo de fracasar porque en sí mismos no bastan.
    Debo confesar que escribo un poco desde afuera a pesar de formar parte de una familia de docentes porque yo misma no ejerzo como tal, tal vez por eso sueno voluntarista.
    En cuanto a la dificultad de hallarle valor a determinados saberes quisiera señalar que el disminuir los contenidos también desvaloriza la escuela y el valor del título, sin disminuir la deserción o la repitencia de modo significativo.

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  2. No Iris, no sonás como voluntarista. De hecho, te dije que comparto bastante tu nota y sólo discrepo en puntos. Tal vez en una visión conjunta de "los de adentro y los de afuera", de "los jóvenes y los veteranos" se pueda encontrar una punta de solución.
    Concuerdo con lo del trabajo grupal, salario, infraestructura como "piso" sólo quise señalar que si la escuela prepara para el trabajo grupal y solidario, los alumnos se darán de bruces en el piso, ya que "saldrán" a otra sociedad.
    En cuanto a los contenidos, no se trata de "disminuir". Se trata de ampliar la oferta escolar.
    Si un estudiante detesta matemática (por poner un ejemplo extremo), no puede quedarse sin cumplir con la obligatoriedad del ciclo porque no podrá trabajar, no se podrá desempeñar (eso es independiente de la cantidad de posibilidades que el docente le brinde).
    El docente -o la materia, ya que hablo de buena predisposición del trabajador- será el que lo empuje al vacío, al desempleo y a la marginalidad. Si se tiene en cuenta eso, el contenido baja automáticamente. Si existiesen escuelas donde el contenido matemático fuese elemental y, se preparase en otras áreas u oficios, entonces el docente podría exigir y decirle "Mirá, acá no vas, anotate en...." ¿Me explico?
    Un abrazo

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  3. Perfectamente. Gracias por la aclaración.

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