Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 2 de septiembre de 2012

El miedo

No queda claro cuando empezó: fue muy lentamente. Tal vez surgió con la Nación misma, la que no tiene nombre aunque siempre es nombrada de mil maneras distintas, pocas halagüeñas. La que es temida y odiada o temida y admirada, pero siempre temida.
Sus habitantes vivían creyendo ser los más libres del mundo, los mejores...Tal vez por eso mismo fue muy difícil para ellos no tener miedo.
Mientras su Nación invadía países, ellos se sentían libertadores. El mundo estaba en deuda con ellos- o al menos eso creían-, y les dolía que quemaran sus banderas en un gesto desagradecido y cruel. No les costo pensar que el mundo los envidiaba.
Tenían millones de pobres a los que despreciaban y llamaban vagos. Tenían gente que se moría sin recibir atención médica, pero no les importaba. Como otros países (y a diferencia de algún país que despreciaban por testarudo y digno), pero ellos además se creían los mejores.
Los inmigrantes llegaban a hacer los trabajos más pesados y ellos pedían su expulsión, sin dejar de contratarlos en condiciones de semiesclavitud. Igual que otros países. Pero no lo notaban.
Todos sus defectos les resbalaban. Ellos eran los más libres.
Sí queda claro cuando se consolidó y se hizo visible: fue muy rápido. Bastó un hecho de agresión para que todos tuvieran miedo.
La respuesta fue invadir más países y convertir al país en una cárcel...
Seguridad era la palabra de moda que justificaba cada atropello...
Solidaridad en cambio se olvidó, como jamás se habló de justicia social o de equidad, palabras tildadas de comunistas y por ende malas. Porque el miedo al comunismo nunca se olvidó.Incluso con éste sepultado bajo un muro o tal vez reducido a charlas de café.
Ser egoísta era una virtud. Ser leal, no, a menos que se tratara de lealtad a una empresa. Gente que vivía bombardeada por mensajes publicitarios que les lavaban el cerebro le temía a un partido político que les dijera algo distinto. Por eso no lo tenían.
Igualdad era la más temida de las palabras, más incluso que los velos musulmanes. Nadie quería pronunciarla.
Pero ser diferente del estereotipo wasp era un crimen, más grave cuanto más diferente se era.
No surgió una fuerte protesta por ello, sólo pequeñas reacciones y mucha resignación.
Los que nunca fueron solidarios no se unen con facilidad ni para salvarse ellos mismos.
Los que creen que portar un arma es un derecho pero la salud es un gasto, no dudan en disparar al otro...
La esperanza los traicionó y fue mal menor sólo porque los otros males eran mayores.
El país sin nombre tiene miedo y eso es de temer. El mundo está menos seguro cuanto más buscan ellos la seguridad.
Algunos se le opusieron y otros buscaron reciprocidad, y todos se volvieron el monstruo a vencer (con graduaciones). La nación no admite iguales, sólo sirvientes.
El miedo engendra monstruos y los monstruos más temibles son los que construyen el miedo. Orwell le temía al hermano mayor, pero el verdadero enemigo era el banquero. Y también lo eran el economista, el publicista, el CEO de cada multinacional...los mercados. Los verdaderos poderosos que usan al estado como un palillo chino.
Nada de esto comprendieron los habitantes de la Nación (salvo excepciones) que se reían de supuestos caudillismos tropicales o templados, mientras eran llevados de la nariz  por representantes de multinacionales. Menos comprendían sus admiradores de esos países, que nunca vieron los pies de barro del gigante.
La historia continúa y no parece tener final feliz. Los pueblos que no se conocen a sí mismos (ni intentan hacerlo) no tienen futuro.

6 comentarios:

  1. El artículo podría titularse:

    "Cómo el que se creía un gran país resultó sólo un país grande".

    Faltan 94 días para el 7 de diciembre.

    Saludos
    Tilo, 71 años

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    1. Resultó un país con ínfulas grandes, Tilo.
      Gracias por comentar.

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  2. El miedo no les impide poner sus botas con sangre en tierra ajena. El miedo tampoco les quita la pretención de marcar la historia de millones de hombres y mujeres que quisieran vivir en paz. Pies de barro, pero manos de acero. Monstruo inmoral y genocida.
    Abrazo

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    1. No sólo no se lo impide sino que lo hacen sin sentir la menor culpa.

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  3. Gracias a todos por sus comentarios.

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