Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Indispensables?

En un mundo muy lejano, paralelo u ortogonal, un grupo de científicos, artistas, ingenieros y empresarios de gran renombre,cansados de pagar impuestos y de ver que había gente que recibía salud, educación, vivienda y un plato de comida gracias a ellos, sin que ellos entendieran porque debían ser responsables por la vida de quienes despreciaban, decidió hacer huelga.
No había unanimidad al respecto: los empresarios decían que era mejor seguir haciendo lobby que daba buenos resultados, los científicos que no podían vivir sin investigar , los ingenieros temían no poder estar sin diseñar o programar y los artistas decían que sin público su creación no tenía sentido. Hasta que un hombre los convenció: con viejos libros de la edad liberalizante les mostró que alguien lo había pensado antes y que según él (¿o ella?) era un método eficaz.
Decidieron comunicarlo por TV y luego retirarse a un lujoso complejo habitacional bien provisto, para resistir allí durante meses si era necesario.
No harían nada que beneficiara al mundo exterior y lo verían derrumbarse.
La noticia fue recibida con inicial conmoción para regocijo de los atricherados.
Pasaron los días y tras unos descalabros iniciales que fueron festejados por los refugiados ocurrió algo que no planeaban.
Los técnicos continuaban operando los laboratorios, científicos de menos renombre (y algunos de renombre) siguieron trabajando en nuevos descubrimientos, artistas poco conocidos salieron a la luz y siguieron creando,
otros ingenieros diseñaban y planificaban, los directorios continuaron manejando las empresas y las que habían perdido también a sus gerentes y directores fueron recuperadas por sus trabajadores previa expropiación por parte del estado.
El mundo siguió funcionando sin ellos mientras el refugio se hacía cada vez más incómodo porque nadie había previsto que alguien trabajara y muchos de ellos que no tenían de creadores más que las patentes no sabían como reparar a los robots que se descomponían (los ingenieros dijeron: no somos técnicos )  y no habían tenido la precaución de contratar gente porque todo era automático.
La población se había olvidado de ellos y ya nadie los mencionaba ni en las redes sociales lo que los desanimó aún más.
Al final los empresarios se cansaron y volvieron a sus puestos de privilegio a seguir haciendo lobby. Los demás se quedaron un tiempo hasta que se  cansaron y decidieron aceptar un mundo que no comprendían. No por mucho tiempo,claro. Sólo hasta que se les ocurriera un nuevo plan.

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