Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 30 de septiembre de 2012

Muñecos

Ingrid jugó toda su niñez con muñecas de todo tipo: muñecas tipo barbie (ninguna auténtica) y  bebotas,muñecas altas y achaparraditas,muñecas gorditas y flacas, muñecas rubias, pelirrojas y morenas (su madre odiaba estas y buscaba que sólo jugase con las rubias).
Su preferida era una morena de larga cabellera negra y tez trigueña, de marca ignota: con su vestido amarillo era la reina de las muñecas, y la heroína de todas sus historias. Porque ella convertía a sus muñecas en gigantes y monstruos o en hábiles guerreros que rescataban doncellas. Su patio era un reino en el que ella reinaba sin rivales.
Cuando llovía y se inundaba imaginaba que era la Atlántida  y que ella podía lograr emergerla una y otra vez,  junto con sus habitantes.
Pero creció y en un acto de forzado simbolismo regaló todas sus muñecas a unas niñas del pueblo.
Como castigo los muñecos ,indignados, hicieron que nunca madurara y que viviera añorando su niñez, mientras leía a James Barry,  deseando ser Peter Pan....
El otro castigo fue más terrible; convertida en juguete para muñecos de tamaño real  se vio obligada a jugar en sus historias, casi siempre aburridas,  sabiendo que sería desechada cuando se gastara.
Pronto no supo a que le temía más: si al encierro de la la caja o la fingida normalidad cotidiana...
Pasó de dueño en dueño hasta que un día fue a parar de manera definitiva a la basura. Allí murió, soñando todavía con aquellos años que se habían vuelto más felices cuanto más los recordaba.


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