Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

jueves, 18 de octubre de 2012

Un paso adelante

Cada país en América Latina avanza a su ritmo y la ley que despenaliza el aborto en Uruguay así lo demuestra.
"La intervención estará a cargo del Estado y será admitida siempre que se solicite dentro de las doce semanas de gestación. Previamente, un equipo interdisciplinario deberá asesorar a la mujer sobre las posibilidades para no abortar".
Ojalá este antecedente ayude a sacar del cajón el proyecto sobre aborto legal, seguro y gratuito que dormita en el Congreso nacional.
Las resoluciones de la Corte Suprema sobre aborto no punible son una incitación a los demás poderes de tomar cartas en el asunto y dejar de permitir que el tema esté librado a la libre interpretación de los jueces.
Pero el proyecto va más allá: lo consagra como un derecho.
Ir por más también es esto: sacar a las mujeres pobres que abortan en condiciones insalubres de manos de carniceros, y a las mujeres que pueden pagar algo mejor de la ilegalidad.
No es una cuestión religiosa sino de sanidad. Por eso resulta vergonzosa la actitud de médicos que, aún ante los abortos que son legales, reaccionan judicializando la cuestión multiplicando así el sufrimiento de la mujer cuando no ponen directamente su vida en peligro, como vergonzosa es la actitud de los jueces que rechazan la realización de intervenciones que están previstas en el código penal...
El aborto existe en la Argentina, y en cierto casos es legal. Es hora de sacarse las caretas y legislar al respecto. Porque la vida de muchas mujeres está en juego.
Después cada uno decidirá según su creencia, pero lo injusto es imponer esas creencias al prójimo.
Podrán ser objetores de conciencia si así lo desean, siempre y cuando le garanticen  a la paciente que otro médico hará la intervención.
La ley misma es un paso más: no garantiza que no se siga judicializando, ya que sin duda sacarían cautelares en su contra, pero dada la postura de la Corte Suprema es cuestión de tiempo (justo lo que no se suele tener en esos casos) para que la ley rija una vez aprobada. Por eso la pelota está en el Congreso. Es hora de que decidan y que lo hagan con criterio sanitario sin temor a las presiones del obispo o pastor o rabino de turno. Ya lo hicieron con el matrimonio igualitario y lo están haciendo con el código civil.
Para que miles de mujeres no sigan muriendo por abortos mal realizados o quedando estériles.
Como ya se ha hecho antes, es hora de enfrentar a la Curia y dar un paso al frente. Por más derechos.

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