Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

miércoles, 28 de marzo de 2012

Eppur si muove: por un nuevo código civil y comercial

Tal como lo había anunciado en su mensaje al congreso en la apertura de sesiones de este año, la presidenta presentó  el anteproyecto de ley para modificar y unificar los códigos civil y comercial.También anticipó su voluntad de avanzar en el mismo sentido con nuevos códigos Penal y Administrativo.
Como se ve, se trata de promover cambios estructurales que transciendan este periodo presidencial. Claro que a diferencia de la generación vencedora de Pavón (defección de Urquiza mediante)que  copiaron a brazo partido los códigos "civilizados" y votaron a libro cerrado los códigos, en esta ocasión se aspira (lo ha dicho nuestra presidenta) a un debate democrático que enriquezca el proyecto (pero que doña Rosa no sueñe mucho, que la mayoría sigue siendo del FPV y aliados).
Entre los temas a modificarse están algunos que pisan callos eclesiásticos como:cambios en el régimen de divorcio, también para las técnicas de fecundación artificial y alquiler de vientre.Tal  como lo dijo ella: “es necesario tener instrumentos que les sirvan a todos los hombres y a todas las mujeres, cualquiera sea el Dios al que le recen o aun cuando no tengan ningún Dios”.
Los cambios son muchos, variados y afectan diferentes áreas de la vida. Pero siempre en la dirección de ampliar derechos y también, porque no, de adecuar los códigos a la vida cotidiana actual  y a un modelo de país que es bien distinto del que soñaban los que dictaron estos códigos durante el siglo XIX.
Siguiendo la lista proporcionada por página 12:
" Divorcio. No será necesario el acuerdo de los cónyuges para disolver el vínculo. El divorcio es “incausado”: no habrá que discutir ante el juez los motivos de la separación ni habrá que buscar culpables. Bastará con la decisión de uno de los miembros de la pareja. La Justicia intervendrá si hay conflicto con la división de bienes o la tenencia de los hijos.
- Contrato prenupcial. Introduce la figura del acuerdo prenupcial, que implica el libre acuerdo sobre los bienes ganados antes y durante el matrimonio. No obstante, se podrá optar por el régimen actual, que preserva los bienes anteriores para cada contrayente y divide los gananciales, es decir, los que se obtuvieron durante el matrimonio.
- Derecho a la imagen. Para captar o reproducir la voz o la imagen de una persona es necesario contar con su autorización, salvo que participe en actos públicos, que exista un interés científico, cultural o educativo, o se trate del derecho de informar. Ante fallecimiento, el consentimiento lo pueden efectuar los herederos.
- Adopción. Se simplifican los trámites para obtener la custodia legal de los niños pero no disminuyen las condiciones que deben cumplir quienes quieran adoptar. Se incluye la figura de niños en “situación de adoptabilidad”, esto es, niños que continúen en situación de desamparo tras seis meses de trabajo social con la familia biológica.
- Maternidad subrogada. Es el llamado “alquiler de vientre”. El proyecto crea la figura de la “gestación por sustitución” y la autoriza con el consentimiento previo, informado y libre de las partes intervinientes. Prohíbe que la gestante reciba retribuciones por llevar adelante la gestación. Apunta a la necesidad de una futura ley para las especifidades.
- Fertilización asistida. Considera persona al embrión implantado en el vientre, mediante las técnicas de fertilización asistida. Regula la filiación en casos en que se recurrió a esas técnicas. Acepta la reproducción con material genético de terceras personas, pero la filiación no se determinará por el dato genético, sino por la voluntad de la pareja.
- Filiación post mortem. En caso de muerte del o la cónyuge o conviviente de la mujer que da a luz, no hay vínculo filial entre la persona nacida del uso de las técnicas de la fertilización asistida y la persona fallecida si la concepción en la mujer o la implantación del embrión no se había producido antes del fallecimiento.
- Propiedad comunitaria indígena. Crea esa figura como derecho real que recae sobre un inmueble rural destinado a la preservación de la identidad cultural y el hábitat de las comunidades indígenas.
- Consumidores. Establece una serie de derechos del consumidor y la obligatoriedad del trato digno, equitativo y no discriminatorio. Regula la publicidad y fija pautas para las ofertas difundidas a través de medios electrónicos".
Algunos puntos comentados por Ricardo Lorenzetti:
"- Adopción. “Un nuevo régimen busca facilitar y agilizar la adopción, bajo estrictos controles judiciales, transparentes, que apuntan a la protección del niño.” El juez debe determinar el estado de adoptabilidad del menor y hay reglas para la guarda. Se busca reducir también las internaciones indefinidas de niños en hogares.
- Vivienda protegida. “Previmos un régimen especial de protección para la vivienda más abarcativo que el bien de familia.”
- Internaciones. “Habrá mecanismos de fuerte control judicial frente a las internaciones de personas con problemas mentales para evitar las restricciones de la libertad. Se parte de que son capaces, a menos que se demuestre incapacidad.”
- Los menores deciden. “Venimos de un modelo autoritario, donde los padres definen lo que tienen que hacer los hijos. Vamos a un modelo más compartido, en que los menores pueden tomar algunas decisiones en contrataciones, compras y hasta temas de salud.”
- Identidad. “Se regula la posibilidad de cambiar de nombre (incluso aunque responda a un cambio de sexo).” Entre los derechos personalísimos, se protege la imagen personal.
- Tierras comunitarias. “Habrá una regulación completa de la propiedad de las tierras de los pueblos originarios, que no es de una persona, sino de la comunidad y no puede ser dividida.”
- Sociedades comerciales. “A las pymes se les da más posibilidades de asociarse y crear economía de escala. Se pueden unir para un proyecto y desvincularse. Se permite la sociedad de un solo socio para poder desarrollar proyectos.”"

sábado, 24 de marzo de 2012

24 de marzo: varios días en uno

¿Qué decir en un día como hoy que ya no haya sido dicho miles de veces? La originalidad está sobrevaluada pero eso no es excusa para sumar lugares comunes...
No tengo vivencias directas debido a mi edad y en mi familia no se habló nunca del golpe. A lo sumo alguna referencia a que "los militares también eran corruptos" o la afirmación de algún familiar de que los desaparecidos eran "terroristas", o una rápida mención a la teoría de los dos demonios seguida de un rápido corte al debate con la frase "podés decir lo que quieras pero no estoy de acuerdo".
Tengo, eso sí, la anécdota familiar de que mis padres se conocieron el 24 de marzo de 1976, gracias a que no hubo clases ese día.
Como se ve hubo muchos 24 de marzo: uno de ellos aquél que marcó el inicio de una dictadura terrible. Sobre eso tengo una grabación de Halperín que viene a cuento:

Después están las vivencias individuales:relatos dramáticos, cómicos, sentimentales...
Pero yo quiero recordar otro 24 de marzo. El 24 de marzo del 2004. Porque ese día cambió el sentido de la fecha. Néstor lo hizo (no se asusten, no es una referencia a Menem). De un día que nos recordaba la impunidad de los criminales y la indiferencia de una parte de la sociedad pasó a ser un día para no tener miedo, para creer que es posible un país con memoria, verdad y justicia.
Aunque eso no les guste a quienes pintan paredes hablando de "venganza montonera". Digno del país del revés del que cantaba Elena Walsh, que justo ellos nos acusen de venganza.
 "No es rencor ni odio, lo que nos guía y me guía", dijo Néstor y tenía razón: el objetivo fue,es y será, justicia y lucha contra la impunidad. Nada más y nada menos que eso.
Pero no fueron ese único gesto, ni ese solo día: fueron años de políticas encaminadas en esa dirección que él y Cristina llevaron a cabo.
Por eso en un día como hoy, en un país muy diferente de aquel con la impunidad de los poderosos garantizada (aunque queden aún muchas batallas por afrontar), resulta bueno poder seguir diciendo, como lo dijo él, que somos hijos y nietos de las madres y abuelas de Plaza de Mayo,y que,como tales, agrego yo, seguiremos trabajando y luchando para ser dignos de ese título.

jueves, 22 de marzo de 2012

En las cercanías del 24: un recuerdo

He visto estas imágenes varias veces desde hace poco más de un año, pero sólo ahora pude tomar un par de fotos que posteo aquí.

Todo un debate en una pared céntrica de Corrientes (antes decía "Kirchner murió, la rabia continúa")...

De esto sí se habla: la IVE a debate en el Congreso

Ayer una vez más se presentó el proyecto que el año pasado había perdido estado parlamentario. Con la firma de 40 diputados, la verdadera noticia es que el aborto sea tema de debate.
La interrupción voluntaria del embarazo en la Argentina es ilegal , salvo en casos de  violación o riesgo para la vida de la mujer. La realidad indica sin embargo que aún los casos en los que está permitido corren riesgo de judicializarse, si hay médicos o jueces que se oponen al aborto por cuestiones religiosas, y la mujer tiene la mala suerte de no contar con dinero para ir a una clínica privada.
La Suprema Corte ya determinó que en casos de violación el aborto es legal pero no faltaron voces que hacen sospechar que su dictamen no será respetado en las provincias más conservadoras (e hipócritas) del país. Y es que no hacía falta que hablara Urtubey (que no es juez) para saber que hay jueces que se oponen al aborto en todos los casos sin importar lo que diga el Código Penal. Y médicos que incumplen su deber ya sea por convicciones retrógradas, por miedo a asumir la responsabilidad o por estar en el lucrativo negocio de los abortos clandestinos.
El proyecto tiene por fin ampliar la despenalización: la propuesta despenaliza y legaliza la práctica en las primeras doce semanas de gestación con el único requisito de la decisión de la mujer.Propone despenalizar y legalizar el aborto para que toda mujer que así lo requiera sea atendida por el sistema de salud, tanto público como privado y las obras sociales del país, hasta las doce semanas de gestación. Además, no pone límite de tiempo para las actuales causales de no punibilidad que contempla el Código Penal, en caso de peligro para la vida o la salud de la mujer o si la gestación proviene de una violación.
No es necesario aclarar que la lucha continúa y continuará: un proyecto no es una ley, y aún cuando se tenga la ley pasaran varios años para que médicos y jueces se avengan a cumplirla.
Pero el debate es esencial: nada más quieren los "pro-vida" que el silencio gane la batalla y fingir que el problema sanitario no existe. Esto no es juego de osopandistas: hay vidas y dignidad humana en juego. Las vidas y la dignidad de las mujeres pobres que se ven avasalladas en sus derechos por grupos que las ven casi como incubadoras humanas y les susurran o gritan al oído que las "chicas buenas" se callan y dan a luz (y después tal vez dan el niño en adopción o lo crían como pueden).
Nadie aborta alegremente:es una situación dramática y criminalizarlo sólo revictimiza a la mujer, pero no impide que esta interrumpa el embarazo si está decidida a hacerlo.El aborto es el último eslabón de una cadena: por eso el lema de la campaña siempre fue: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Ese es el mensaje, por eso luchamos: nada más y nada menos...
Que el proyecto esté en debate es un paso en esa dirección.Señal de que caminamos...

domingo, 18 de marzo de 2012

Yo no estoy haciendo la segunda temporada de mordisquito

Ni podría hacerlo. No tengo el talento de Enrique Santos Discépolo, ni muchos menos su público...
Ahora ya no se toma té de Ceylán (que se llama Sri Lanka desde hace años), menos mal- susurraría doña Rosa- temiendo una "embestida de  Moreno" hacia su infusión. Pero el lamento ombliguista no ha desaparecido: resulta que no se puede estar sin Barbies, ni otros juguetes importados. No importa que con la AUH muchos niños van a la escuela primero y a jugar después... lo malo es que las niñas de clase media alta deban jugar con muñecas sin glamour o que los niños no tengan la última consola...
Ah, pero también hay niños grandes que no consiguen repuestos para su auto importado o no logran renovar su importado este año (un minuto de silencio por los niños ricos con auto importado del año anterior). De la lucha que suponer poner en vereda a las multinacionales para que las partes se fabriquen aquí y no en China no hablan. De la necesidad de crear puestos de trabajo calificado en nuestro país, mejor no hablemos. Del objetivo de máxima, aún no cumplido, de tener un auto nacional con componentes fabricados aquí, tampoco.
La verdad es que este nuevo mordisquito se escandalizaría ante el patrioterismo y la afectación de intereses de las medidas necesarias, y los autos nacionales le parecerían feos y sin gracia.
Porque ya lo  ( y la) conocemos: ama lo extranjero por su aura de exotismo con la misma intensidad que odia lo nacional.
Se enoja por no vivir en el paraíso que nadie le prometió: hay un país en construcción pero él sólo piensa que no hay Rivotril para sobrellevarlo. No le hablen de la ley que hace que los médicos receten la droga genérica, ni de que los farmacéuticos te sugieren otras marcas más baratas que sí hay y contienen exactamente el mismo principio activo en la misma dosis. Se pondría peor...
Y encima no puede comprar consoladores importados ¿Poco imaginativo, no?
Pero hay acuerdos que permiten descuentos para quienes no tienen obras sociales, un plan de vacunación más amplio que nunca, el Plan Nacer...Falta eso sí mayor producción nacional de medicamentos y vacunas.Mordisquito refrunfruña: no por lo falta sino porque sospecha que odiará las medidas que se tomaran en adelante para que falte menos...
En el pasado me preguntaba si la realidad puede ser encantadora o si el razonamiento falaz tiene un encanto superior. Lo planteaba desde el punto de una verdad menos adornada, menos bella que la ficción...
No esperaba esto: mordisquito lee diarios,oye radios y ve la tv  para vivir una realidad virtual menos bella, más amenazante que la de todos los días.
Vive así en una dimensión donde aplaude el engaño manifiesto, al profeta que insiste con Apocalipsis nunca producidos, al mago que promete serpientes, y las saca, pero de papel...
Y el engaño es mutuo: el mago entusiasmado por el aplauso, termina creyendo que puede hacer pasar los camellos por el ojo de una aguja.De tanto construir castillos con palabras las cree realidades. Y a diferencia de aquellos que, asustados por su reflejo rompían el espejo; éste, al no coincidir su rostro con la imagen, decide borrarse el rostro.

jueves, 15 de marzo de 2012

¡Tengo blog en wordpress!

Por el momento pondré allí sólo los cuentos . Luego veré de instrumentar mejor la división de tareas entre ambos blogcitos.
La dirección del pequeñuelo es
 http://cuentosdeunmundodescosido.wordpress.com
Comienza así:

miércoles, 14 de marzo de 2012

La Suprema Corte ha hablado. Médicos y jueces ¿escuchan?

Hay veces que no basta que el aborto no punible en casos de violación figure como excepcionalidad en el Código penal. Y vaya si no basta, puesto que deja de lado situaciones que debieran ser contempladas.Pero no ha bastado además porque una poderosa organización ( la iglesia Católica principalmente, pero también otros cultos) con ayuda de médicos y jueces cómplices o irresponsables se ha encargado de hacer que se judicialicen como forma de no concederlos.
Este fallo marca la cancha. Nos recuerda que estamos ante una flagrante violación a los derechos humanos cada vez que se judicializa un caso de aborto no punible. Nos recuerda que para estos casos la ley ya está: lo que falta es la voluntad de cumplirla.
El federalismo no puede seguir siendo una excusa para justificar injusticias y desigualdades: es hora de que el ministerio de Salud nacional y los ministerios provinciales actúen, al igual que el ministerio de Educación. Mientras los proyectos de ampliar el derecho al aborto legal , seguro y gratuito duermen el sueño de los justos, cajoneados oportunamente, tal vez "porque no es el momento" . Nunca lo será si decide el OPUS, pero mientras tanto hay mucho que sí se puede y debe hacer:
- Un registro nacional de médicos "objetores" para no llevarse sorpresas a la hora de la intervención.
- Proveer médicos capacitados en cada provincia, en número suficiente para cumplir con la interrupción voluntaria del embarazo (IVE )  en los casos permitidos por la ley (abortos no punibles).
- Denunciar  y castigar a los médicos, abogados y jueces que intenten impedir que la ley se cumpla.
- Ayuda psicológica antes,durante, y después del aborto para la mujer o niña involucrada y su familia,  protegiéndolos  de la presión de miembros de iglesias que intenten atemorizarlos y avasallar sus derechos, o sobornarlos con promesas de ropitas, comida, o dinero si continúa la gestación. Si quieren hacer "baby showers everybody ", que vayan con mujeres que desean continuar su gestación, y no con pibas violadas y asustadas que han tenido, además, la desgracia de ser pobres y no poder pagarse una clínica privada que realice el aborto sin tanta bulla, y muchas veces con el concurso de los mismos médicos que en los hospitales públicos se niegan nada menos que a cumplir con la ley.
- Revisar planes de estudio en abogacía y medicina para incorporar las visiones más modernas sobre el tema, basadas en resoluciones de la ONU y la OMS, no en encíclitas del Vaticano. Sonará raro pero yo insisto en que la IVE sea una especialidad distinta de la ginecología y obstetricia, porque existe la posibilidad de que quienes elijen esas especialidades médicas no estén del todo conscientes de que puede tocarles realizar un aborto.
Por ahora la noticia es esta: la corte ha hablado ¿La escucharán?

martes, 13 de marzo de 2012

Ulises: el desenlace


    Pasaron varios minutos durante los cuales Ulises miró fijamente la pantalla apagada del videoteléfono. Solo reaccionó al oír la voz de uno de sus hombres:
    Hay dos periodistas de la Confederación que insisten hablar con usted. Ayer echamos a uno de ellos pero ahora vinieron dos...
    Ulises salió de su ensimismamiento para comentar con aire festivo:
    Y yo que creía que no les interesaba venir hasta aquí. Dime, ¿uno de ellos se llama Pedro Brunner, verdad?
    Michael se rascó la cabeza, pensativo.
    Sí, y viene con una señorita muy malhumorada, creo que se llama María Laura Rodríguez.
    Supongo que sería descortés dejar pasar solo a Pedro. Diles que pasen. Puedo concederles unos minutos.
    ¿No sería imprudente dejarlos entrar?
    ¿Acaso vienen armados? Si no es así, no veo que problema puede haber...
    ¿Dónde quiere que los ubiquemos?
    Los recibiré aquí mismo.
    Michael asintió y se retiró en silencio. Unos minutos después regresó acompañado de los periodistas. Ulises los invitó a pasar amablemente. Michael seguía mirándolos con desconfianza pero no dijo nada.
    Debí sospechar que vendrías — comentó Ulises mientras Pedro y María Laura se sentaban frente a él y encendían sus grabadores.
    No podía perderme una noticia así — respondió Pedro. María Laura se apresuró a iniciar la entrevista preguntando:
    ¿Entiende qué está cometiendo un delito? Y no un delito menor, uno muy grave...
    La mirada irónica de Ulises fue muy evidente, pero no detuvo a la joven que siguió preguntando:
    ¿Por qué no libera a la señora? No se puede negociar bajo extorsión..
    ¿Usted estaría aquí si no hubiese hecho lo que que hice?
    María Laura balbuceó que eso no justificaba sus acciones pero no supo como continuar. Pedro aprovechó el momento de silencio para intervenir.
    Lo que me sorprende es que alguien haya logrado traspasar la seguridad de la mansión de Grace Teller con solo la ayuda de un puñado de hombres.
    Ulises sonrió, orgulloso.
    Olvida que el diseño del sistema de seguridad estuvo a cargo de gente de la isla, que luego fue despedida sin miramientos. Y parte de los que aún trabajan para ella tiene familiares entre la gente de la isla. Lástima que tuvimos que matar a los más leales: la lealtad es una gran virtud, pero a veces trae problemas.
    Has cambiado — comentó tristemente Pedro — antes no tomabas tan a la ligera el tener que matar gente.
    Es difícil valorar la vida ajena cuando la propia vale tan poco — señaló Ulises, para luego agregar en tono confidencial —: le di a entender a la “señora” que entramos a sangre y fuego en su mansión. Sonaba más heroico.
    ¿Qué puede tener de heroico secuestrar a una señora indefensa que vive confinada a una silla de ruedas?— Intervino María Laura, muy indignada.
    Considerando las consecuencias que deberé afrontar, yo diría que el detalle de invalidez de Grace Teller no agrega nada a la cuestión. Su poder económico y político no dependen de su movilidad personal— Respondió Ulises, sin mirarla.
    ¿Esperaba convencerla de que les devolviera parte de las tierras voluntariamente? — Preguntó a su vez Pedro sin dejar de repasar sus notas.
    Claro que no. Mi objetivo era usarla como carta de negociación. Pensé que unos políticos serían más flexibles que una empresaria acostumbrada a ser obedecida sin objeciones.
    Flexible no parece un adjetivo adecuado para describir a Robert Ball o a Milton Riker rió Pedro.
    Aún ellos son más conciliadores que Grace Teller.
    Y la Secretaria General de la Confederación ¿Qué papel cumple?
    ¿Se refiere al esposa de Manuel?
    Me refiero a la doctora Eva Russo, sí.
    Ulises lanzó una carcajada. Había una rigidez anormal en su postura que alarmó a los periodistas, pero no se atrevieron a decir nada.
    No entiendo porqué tanta formalidad para referirse a una mujer. Es bonita ya lo creo que lo es pero solo está en el cargo por su marido. Pero no nos desviemos del tema. Su papel es limar asperezas, supongo.
    María Laura rió sardónicamente. Ulises la miró con desprecio y siguió hablando:
    Ella ha conseguido que Robert Ball acepte una negociación..., aunque nada de eso hubiese sucedido si no estuviera la cadena News presionándolo.
    ¿Se ha preguntado por qué la Confederación ha intervenido en un asunto local de la Nación?— Preguntó María Laura.
    Ulises pensó detenidamente antes de contestar:
    Manuel debe estar pensando en sacar rédito político de esto. De otro modo no hubiera enviado a su mujer. Pero eso no me importa: si él me usa, yo también lo usaré. Pero lo haré en beneficio de mi pueblo...
    ¿Por qué supone que sus acciones únicamente se deben a la búsqueda de un rédito político inmediato?
    Porque así es Manuel. Siempre ha sido así. No entiendo como alguien tan inteligente como usted lo idealiza tanto. Manuel usa las personas y las causas para quedar como el bueno, pero en el fondo no cree en nada de lo que finge defender...
    No me considero dueño de un poder de clarividencia tal. Ignoro cuales son las verdaderas intenciones de Manuel tanto como ignoro cuales son tus verdaderas intenciones..., así que me limito a juzgarlos por sus acciones.
    Ulises pareció meditar esta respuesta. María Laura Rodríguez intervino para agregar:
    Y sus acciones son las propias de un tirano que avasalla la libertad de todos.
    Sus acciones han sido contradictorias, pero en conjunto siempre dio prioridad a su pueblo, a pesar de lo que digan quiénes se han vendido en cuerpo y alma a una empresa — Replicó Pedro mirando significativamente a María Laura.
    No los entiendo del todo, parece que hablaran de dos personas muy diferentes— murmuró Ulises, poniéndose de pie. Esta vez la rigidez de sus movimientos fue muy notoria.
    ¿Desde cuándo tienes esos síntomas?
    Más de lo que quisiera reconocer — respondió Ulises — Será mejor que se vayan.
    Antes dígame si su enfermedad tuvo algo que ver en la decisión que tomó.
    Usted lo dijo . No es fácil conocer las motivaciones de las personas..., no espere tener la respuesta en mi caso.
    Michael los empujó hacia la salida. Los periodistas no tuvieran más remedio que obedecer.
    En su despacho, con aire de fastidio creciente, Robert Ball observaba a la joven y vacilante Margaret Sorkin.
    Aún no entiendo porqué me ha llamado, señor presidente.
    Usted es la secretaria de Vivienda y Desarrollo Urbano. Espero que me diga como resolver el problema desde el punto de vista habitacional.
    La señora Teller no incumple ninguna normativa actual..., si ella no quiere tenerlos en la isla no hay nada que hacer.
    ¿En qué estaría pensando cuando la nombré en el cargo?— murmuró él por lo bajo, para luego agregar en voz alta— : necesito que envíe a sus funcionarios a la isla y que hagan un censo, para saber cuántos son y sus posibilidades de pagar una vivienda, al igual que las situaciones de emergencia sanitaria.
    Eso último corresponde a la jurisdicción del Departamento de Salud.
    Pues llame a la secretaria de Salud y pídale ayuda,¡ maldita sea!..., ¿Cree que quiero seguir teniendo visitas del Director General de la News recordándome que aún no he conseguido la liberación de la señora? Casi deseo que Ulises la mate.
    La sorpresa de la joven fue mayúscula.
    ¿Realmente va ceder a las presiones de la esposa de un dictador y a las demandas de un terrorista?
    Debería ver menos televisión, señorita. Por lo pronto, necesito que elabore un plan de emergencia que contemple la expropiación— con indemnización— de la mitad de la isla para reubicar a sus habitantes, dando prioridad a quiénes requieran atención médica urgente.
    Eso daría un mal ejemplo a la gente.
    Daré instrucciones a Milton para evitar que esto se repita. Pero debo resolver el problema antes.
    ¿Cómo lo pagará?
    Lo pagaremos a medias: El estado de la Confederación aportará la mitad y nosotros adelantaremos la otra mitad con fondos del Tesoro. Luego se lo cobraremos a los favorecidos en pequeñas e interminables cuotas. Estarán endeudados por generaciones, pero felices.
    ¿Acordó eso con Eva Russo?
    No..., se lo diré la próxima vez que nos reunamos. Así sabrá que jugar al buen samaritano no sale gratis. En cuanto a Ulises, de seguro la charla con Milton Riker fue un fracaso. Debe estar desanimado..., y más dispuesto a ceder posiciones...
    ¿Y entonces?
    No se preocupe por eso. Cumpla mis órdenes. Le diré a mi secretario personal que lo llame y le relate muy brevemente lo mismo que le dije a usted.
    Ulises recibió la nueva llamada con aire displicente. Se limitó a asentir. Cuando cortó la comunicación se sentía muy cansado. Sin pensarlo mucho se dirigió a la habitación dónde se encontraba Grace Teller.
    La señora Teller dormitaba en su silla. Ya no soportaba más aquellas interminables jornadas de monotonía constante. Era cuidada con indiferencia propia de enfermeros. Hasta la cambiaban metódicamente de postura cada tanto para evitar las úlceras y le ponían talco en las zonas de mayor roce acrecentando su humillación. Se sorprendió pensando que aquellas maniobras cotidianas no le parecían tan agraviantes cuando complementaban una jornada laboral intensa, pero sí ahora, que se hallaba sumergida en el tedio de una forzada inactividad. Por otra parte, nadie le decía nada del exterior... le era imposible saber que estaría sucediendo con sus negocios. Por supuesto que el Director General de la News era muy eficiente..., lo mismo ocurría con los presidentes, gerentes y demás ejecutivos de alto rango de sus empresas. Pero no saber nada de nada era algo insoportable para ella...
    Tal vez por eso, al ver a Ulises tan deprimido no pudo evitar aprovechar ese pequeño resquicio para la burla cruel.
    Parece que la bruja pelirroja y su ridículo marido enviaron a un emisario suyo para sonsacarte.
    La respuesta fue inesperadamente alegre:
    ¿Se refiere a Pedro? Es un buen periodista y un buen tipo. Un poco idealista tal vez. Pero no trabaja del modo que usted supone...
    El joven se sentó frente a ella con notoria dificultad. Grace volvió a preguntarse qué le estaría sucediendo, pero no lo dijo en voz alta. En vez de ello, señaló:
    No sabe que clase de persona es realmente.
    ¿Y usted sí? Le advierto que yo no presto atención a chusmeríos de viejas... 
    Debería hacerlo. Las viejas conocen a la gente. No tienen más remedio. Aunque me gustaría saber que lo ha motivado a hacer todo esto. 
    Se lo diré si usted me dice porqué compró la isla sabiendo que había muchas personas viviendo allí ,que no tendían adónde ir. 
    Me gusta la isla y tenía el dinero necesario para comprarla. Eso es todo. 
    Usted nació aquí ¿No es verdad? ¿Acaso quiso venir a morir en su tierra?¿Sonaría conmovedor, verdad? Pero yo planeo vivir muchos años. Es cierto que nací aquí, hace ya mucho tiempo. Sin embargo no me crié aquí..., y no soy sentimental.
    Ulises sonrió con tristeza al oír estas palabras. 
    Yo sí lo soy. Fui a la Universidad creyendo que volvería con el título y cambiaría algunas cosas en la isla. Que podría convertirla en un lugar dónde valiera la pena vivir. Pero nada resultó como lo esperaba. 
    ¿Creyó que convirtiéndose en secuestrador mejoraría las cosas? 
    No exactamente — murmuró él —, pero es que ya es demasiado tarde..., no tengo tiempo...
    Luego de unos minutos de silencio, Ulises volvió a retirarse. Esta vez fue a dormir. No llevaba más de una hora durmiendo cuando Jake lo despertó: 
    La esposa de Manuel te llama. 
    Dile que la atenderé enseguida—. Dijo Ulises poniéndose de pie con gran dificultad. Se dirigió a la sala de control y encendió el videoteléfono. La conferencia fue larga pero terminó razonablemente bien.
    La escena era repetida, pero la incomodidad no era menor. Eva Russo leía detenidamente la propuesta que se le había realizado a Ulises, mientras Robert Ball sonreía con aire malicioso. Finalmente la mujer levantó la vista y mirando fijamente a su interlocutor le dijo: 
    No pienso pagar por sus desaguisados. Y mucho menos, viendo que espera que mi país cargue con la mitad de los costos, mientras que el suyo se resarcirá con creces... 
    ¡Ah, ya veo ! La caridad se desvanece cuando no es gratis ¿Verdad, señora?¿Ya no le conmueven los pobres, pobres niños de la isla?— respondió Robert Ball con fingida congoja. 
    Oh, vamos ¿No va a decirme que no tiene dinero para pagar la expropiación? — contraatacó Eva con aire sarcástico — Porque si es así, el Banco del Sur podría hacerle un préstamo. 
    Sabe bien que mi gobierno afronta gastos sumamente importantes, como la construcción de la Ciudad. No pienso desviar fondos para dar cobijo a vagos. 
    Pues entonces me temo que la señora Teller hará bien en acostumbrarse a tener compañía. 
    No bromee: la isla entera le pertenece. Eso no es negociable. Solo se permiten visitas turísticas. 
    Ya había gente viviendo en la isla cuando Grace Teller compró parte de la isla. Al menos debería ceder la parte que fue ocupando mientras su gobierno hacía la vista gorda. 
    Dado que se niega a contribuir, lo único que acepto es pagarles el pasaje a Europa. Dispondré una partida presupuestaria para ello. 
    Para los varones adultos y para algunas mujeres jóvenes, eso puede ser una opción. Para las que tienen hijos o ancianos a su cargo a su cargo, es impracticable. 
    No puedo hacer nada más. 
    Es usted un irresponsable. 
    No, señora. Ese es mi parlamento. Usted nunca debió meterse en nuestros asuntos.
    Inesperadamente, Eva Russo sonrió. 
    De hecho, hace unos minutos estuve hablando con su secretario de Ciencia y Tecnología. Y antes de eso, había hablado con Ulises y llegamos a un nuevo acuerdo. 
    ¿Tiene una contrapropuesta? 
    Leála usted mismo — dijo ella mientras le tendía un mini-DVD. Él lo tomó y revisó su contenido en una laptop. Después de echarle un rápido vistazo a la primera página, observó a Eva con desconfianza: 
    ¿Y para qué necesitaba hablar con Richard Bradbury? 
    Sólo le pedí un par de consejos, y le sugerí la contratación de un par de científicos bastante talentosos... 
    Touché. Ya me imagino lo demás. Richard se vive quejando de la falta de personal idóneo. Si no acuerdo con usted, su esposo se apresurará a darles una beca o contratarlos para investigar que nuevo nombre debe recibir el avión presidencial, ahora que casi nadie baila esa música.
    Mordiéndose los labios para no reír, Eva respondió: 
    Le aseguro que Samba es un acrónimo... 
    No me interesa. Volvamos al tema que nos ocupa: afrontaremos el costo de la expropiación con ayuda de un préstamo del Banco del Sur y ustedes se encargarán de la mitad del costo de la urbanización de la isla. La otra mitad la adelantaremos nosotros hasta que logremos que la señora acepte cubrir ese costo. 
    Enviaremos gente del ITIS para que ayude a la gente de la isla —. Comentó Eva.Tampoco me interesa. Firme estos papeles, por favor— dijo él tendiéndole una pila de papeles. Ella los leyó detenidamente. 
    No encontrará detalles en esos papeles: lo que figura en ellos es el compromiso preliminar de nuestro gobierno de asegurar la expropiación de la mitad de la isla y su entrega a los habitantes de la misma, y el suyo de brindar apoyo financiero por los medios que le resulten convenientes, a los habitantes para la construcción de viviendas, etc... Los demás detalles los ajustaremos después. 
    ¿Qué hay con Ulises? — dijo Eva mientras firmaba— Él debería participar en la firma del acuerdo. 
    A Ulises le enviaremos algo similar pero referido a la liberación de la señora. Pero hablemos del verdadero problema ¿Qué hacemos con él y su banda, una vez que liberen a la señora? 
    Deben tener un juicio justo. Es todo lo que pido. 
    Son criminales. 
    Los criminales también tienen derechos. 
    El presidente rió a carcajadas. Eva esperó con paciencia a que se calmase. Finalmente, ya más tranquilo, explicó: 
    De acuerdo a la legislación vigente en nuestro país los terroristas no tienen derechos. Puedo ser benévolo en este caso y acusarlos de secuestro extorsivo y usurpación de propiedad privada. Les corresponderá la pena capital, pero pasaran varios años en el Corredor. Si recibieran trato de terroristas no habría juicio previo, ni derecho a defensa y pueden incluso ser trasladados a una cárcel militar. 
    No pienso plantearle semejante dilema..., es un absurdo. 
    Él ya dijo que no le importaba su suerte. Tácitamente aceptó su castigo. Así que deje de fastidiar: yo me comunicaré personalmente con él para explicarle que aceptamos todos los puntos que ustedes acordaron, pero que el precio es su entrega incondicional para ser juzgado por los cargos pertinentes. 
    Y así fue: unos minutos más tarde Ulises recibió sorprendido la noticia de que el presidente quería hablar con él. Grace Teller pudo ver como el entusiasmo inicial del joven era sustituído por un aire de resignación y apatía a medida que escuchaba lo que Robert Ball tenía para decirle.
    Mayor aún fue la sorpresa de la señora Teller al ver como Ulises redactaba, leía en voz alta, firmaba y enviaba por fax una especie de rendición incondicional. No había querido aceptar la redacción original de Robert Ball, pero el contenido era prácticamente el mismo. 
    Ahora puede ordenar a los mastines que rodean la isla que vengan a detenerme. No opondremos resistencia. Incluso daré órdenes a los pobladores para que se alejen a varios kilómetros de la mansión..., no quiero malentendidos. 
    Es lo más sensato — dijo Robert Ball — Por cierto, la esposa de Manuel aún está aquí ¿quieres hablar con ella? 
    Ulises sonrió con algo de melancolía pero negó con la cabeza. Robert Ball se encogió de hombros y cortó la comunicación. 
    ¿Sabes que una vez qué estés preso me encargaré personalmente de revertir esta medida; verdad? — Comentó Grace Teller sin disimular su alegría. Un brillo malicioso iluminaba sus ojos.
    Ulises la miró con desprecio y salió de la habitación sin decir nada. Esta vez no dejó a nadie cuidándola. 
    En el aeropuerto de la isla, Pedro y María Laura se enteraron del acuerdo alcanzado. La joven periodista casi saltó de alegría al conocer la noticia. 
    No pensaba que te entusiasmara un escenario sin sangre — comentó Pedro Brunner. 
    Eso es una molestia, pero al menos podré volver a la Confederación. Una entrevista más al primer oficial que encuentre, para que me dé su opinión y luego tomo un avión para allá — respondió María Laura, y agregó—. Supongo que tú estás decepcionado por no poder seguir entrevistando harapientos. No entiendo porque debemos pagar entre todos tu sueldo... 
    Lo mismo digo de ti . Cada vez que tomamos una gaseosa de la marca que te patrocina te estamos pagando el sueldo. En cuanto a lo otro:¿Bromeas? No veo la hora de volver a casa. Extraño a mi familia. Y no estoy seguro de que hayan regado las plantas en mi ausencia. 
    ¿Cuándo hablas de familia, te refieres al hecho de que tú y Eduardo García juegan a la casita con una pobre niña que podría salir traumatizada por haber sido criada sin papá y mamá?— Señaló la periodista con aire acusador. 
    Gracias por ser como eres— ironizó Pedro — Y ahora si me disculpas debo hablar con mi traumatizada hija y mi malvado esposo. Tal vez quieras alejarte para no tener que oír nuestras tétricas conversaciones...Ella se alejó con gesto de reprobación en su rostro, mientras él hablaba alegremente por teléfono.
    Las noticias del acuerdo llegaron también a la Confederación. La reacción ante el mismo fue en general de aprobación. La excepción fue Martín Castro que se esforzó por afirmar simultáneamente y con la misma convicción que:
    a-) El acuerdo se había producido sin la participación real de Eva Russo, por obra y gracia de la madurez política de Robert Ball y de los buenos oficios de Ronald Cox.
    b-)El acuerdo era absurdo, ridículo e imposible de cumplir, producto de la delirante intervención de la chiflada esposa de Manuel Ramírez.
    En la mansión de Grace Teller el ambiente era sombrío. Los soldados de la Nación rodeaban el perímetro y Ulises estaba sentado frente a Grace Teller en silencio mirando sin ver. Pronto estarían allí, vendrían a detenerlo para llevarlo a una condena segura. La única que rebozaba alegría era la señora Teller. 
    Me sorprende que no te hayas despedido de tu damisela. 
    Eva no es mi damisela. Ni siquiera la conozco personalmente. 
    Pero te usó aprovechándose de tu credulidad. 
    Tal vez. Es lo que lo que los políticos hacen. Sobre todo Manuel. Pero lo único que importa es que mi gente tendrá un lugar dónde vivir. 
    Ya me encargaré de evitarlo. Eso, si es que Manuel y Eva no te traicionan..., y se niegan a cumplir su parte. 
    Realmente los odias mucho ¿Verdad? — dijo Ulises mirando con algo de curiosidad el rostro de su interlocutora. 
    ¿Y tú no los odias? No has dejado de decir lo mucho que desconfías de ellos.
    Ulises suspiró. Parecía muy cansado y muy triste... 
    Manuel representa algo que no comprendo, pero no puedo odiarlo..., nunca pude. Aunque quizá debería. 
    La pregunta se refería a los dos ¿Por qué respondes solo sobre él?
    Ulises se encogió de hombros. Lo hizo con dificultad..., como si le costara moverse. 
    Eva es una mujer de la que resulta muy difícil evitar enamorarse. Pero casi no la conozco. Tal vez sea mejor así.
    Ya los gritos y los pasos se oían muy cercanos. Poco después la puerta crujió ante los golpes. Una voz desde el exterior le ordenaba dejar de lado cualquier arma y tirarse al piso con las manos dónde pudieran verse.
    La tranquilidad de Grace Teller se alteró al ver la curiosa pasividad de Ulises. Ni siquiera se había movido de la silla. 
    Me alegra que los síntomas hayan aparecido gradualmente — murmuró Ulises. 
    ¿Qué le sucede? — preguntó Grace repentinamente asustada.
    Lentamente, como en un sueño, vio como el detonador se deslizaba entre los dedos de Ulises y caía al suelo justo en el momento exacto en que los soldados ingresaban a la habitación.
    La explosión se sintió a kilómetros de distancia.
    Eva regresó rápidamente a la Capital de la Confederación, donde la esperaba su esposo :
    Has hecho un gran trabajo, querida. Estoy orgulloso de ti le dijo al recibirla en el aeropuerto.
    —No pude salvarlo...
    Nadie podía, pero salvaste a su gente. Él valoraría eso.  
    Manuel la abrazó y le dijo:
      Trataran de culparte de su muerte y pedirán que yo cuestione lo que has hecho. No se los permitiremos: saldremos juntos a hablar...frente a todos.
    Ella asintió:
      Juntos, como siempre lo hemos hecho...
    En la Nación, Oscar Sagan llegó triste a su despacho y se sorprendió al encontrar allí a Bradbury con una botella abierta y dos copas...
      No hay nada que festejar , le reprochó.
      ¿Porque murió gente? Eres muy idealista Sagan: siéntate y bebe conmigo. Todo ha salido bien: nos libramos de esa vieja  bruja de Teller, completamos nuestro equipo de trabajo, y hasta hicimos una obra de caridad con esa gente que ahora tendrá un hogar¡Querido amigo, la Ciudad no podría nacer bajo mejores augurios, y yo brindo por ello!

lunes, 12 de marzo de 2012

Ulises: Comienzan las negociaciones

    Ulises entró al cuarto de vigilancia: allí lo esperaban dos de sus hombres.
    ¿Alguna noticia, Jake?
    Ronald Cox dice que quiere hablar con usted. No aceptó hablar con ninguno de nosotros. Solo lo quiere a usted.
    Bien. No quiero decepcionar al reportero estrella de la News. La próxima vez que llame, comunícame con él. Tendrá su oportunidad...
    Está bien. Lo haré.
    Después de mirar unos instantes los monitores Ulises se retiró. Tenía que hablar con la señora Teller una vez más.
    Al fin vuelves — Se quejó la señora Teller — ¿Saliste a dar un paseo?
    No exactamente. Y tengo interesantes noticias.
    Me parece difícil de creer...
    Ronald Cox hablará conmigo ¿Estoy en la cumbre, no crees?
    Y pronto caerás.
    No tengo esa intención. Al menos no tan pronto.
    En ese momento Jake entró en la habitación:
    Se ha comunicado.
    Bien. Deja que yo hable con él.
    Jake le pasó el teléfono y Ulises lo tomó.
    Soy Ulises. Pregunte lo que quiera. Estoy listo.
    Primero quisiera saber si comprende cuál es su verdadera situación. Lo único que impide que los soldados entren a sangre y fuego es la firme voluntad que tiene la cadena News de proteger la vida de la señora.
        —Lo sé. Por eso la elegí como rehén.
    No, no lo entiende. Usted no saldrá vivo de aquí. Y si sigue insistiendo tal vez no logre salvar a ninguno de los suyos.
    Ulises rió a carcajadas.
    Cómo negociador es usted un desastre. Y no digamos ya como periodista.
    Solo quiero dejar en claro la situación para que no se haga falsas ilusiones. Ahora dígame qué quiere.
    Queremos que se obligue a la señora a devolver parte de la isla para que pueda ser parcelada y repartida entre la población local, dando prioridad a las mujeres con niños a su cargo.
    Veo que se ha resignado bastante. Pero no puede esperar que se le quite tierras a una ciudadana decente para dar refugio a niños desharrapados y mujeres sucias. Si pagan su pasaje los podemos llevar al continente en barco.
    Piense alguna solución más plausible. Yo tengo bastante paciencia.
    Yo no. Déjeme hablar con la señora.
    Ulises manipuló unos controles para la voz de la señora se oyera a través del teléfono.
    Vamos, salude.
    Grace Teller obedeció.
    Soy yo … Soy Grace Teller. Estoy bien..., al menos por ahora.
    Pero eso ya lo saben — Agregó Ulises —. Ahora sabrán algo más. He colocado explosivos en toda la mansión. Y tengo el detonador. Si por algún motivo yo llegase a soltarlo los explosivos se activarían. Les conviene estar lejos cuando eso ocurra.
    ¿Qué espera lograr? No saldrá vivo de aquí — respondió la voz en el teléfono.
    Ulises rió desdeñosamente y cortó la comunicación.
    ¿Acaso quieres morir? — Preguntó la señora Teller.
    Quiero vivir y lo haré mientras pueda. Pero no como usted, a cualquier precio.
    Pero no tiene por que incluirme a mí. Yo no quiero morir. Si eres un loco suicida ¿Por qué no te matas y ya?
    Tengo mis motivos. ¿Qué va a hacer? ¿Rogar por su vida? No pensé que caería tan bajo. Aunque no me sorprende mucho. No se puede esperar mucha dignidad de alguien que vive atada a una silla de ruedas...
    Uno se acostumbra a todo. Lo importante es vivir. Algo que usted no aprecia, pero,¿qué hay de los otros? Sus perros fieles morirán con usted...
    Jake la miró con desprecio. Ulises se encargó de responder.
    Los recluté para una misión suicida. Nunca los engañé. Ellos sabían a qué venían.
    Pero la naturaleza humana es tan variable — Comentó Grace — tal vez hayan cambiado de opinión.
    ¡Mujeres, siempre sembrando cizaña! — proclamó Jake con una mueca de asco.
    ¿Por qué no debería hacerlo? — Señaló Grace — Es mi vida la que está en juego.
    ¿Y qué vale su vida? Usted no tuvo hijos, ni los tendrá. ¿Para qué sirve una mujer que no puede ser madre?— le recriminó Jake.
    Los ojos de Grace relampaguearon de ira.
    No fue mi decisión..., esta enfermedad me lo impidió.
    Debió suicidarse.
    Eso es de débiles y de cobardes. Como ustedes...
    Ulises meneó la cabeza con gesto de reprobación y ordenó:
    Jake, regresa al cuarto de vigilancia.
    Jake se retiró en silencio. Ulises se disculpó con la señora Teller.
    Lo lamento. Jake es un poco estúpido. Su única virtud es la lealtad.
    Es mejor que no tener ninguna virtud — Sentenció Grace.
    Tal vez. Pero yo los elegí entre los peores para no sentirme culpable por sus muertes
    Al menos dígame porque hace esto.
    Si le digo que lo hago por vanidad, ¿me creerá?
    Jake no es el único estúpido aquí.
    El teléfono de Ulises sonó en ese momento.
    ¿Qué sucede, Jake?
    Hay otro llamado. Esta vez es una mujer.
    La sorpresa de Ulises fue indisimulable:
    ¿Alguna periodista?
    Jake hizo una mueca de desprecio al manifestar:
    Es la esposa de Manuel.
    Comunícame con ella de inmediato. Pero a través del videoteléfono. Quiero ver su rostro.
    Luego de cortar la comunicación Ulises sacó el detonador de su bolsillo. Lo miró y lo volvió a guardar sin soltar en ningún momento el interruptor.
    Grace Teller estaba aterrada. Sabía que existía esa posibilidad, pero nunca la tomó en serio . Creía que de algún modo u otro se salvaría...
    Esto no es justo. Soy inocente. Yo no debería morir...
    Ser inocente es tan difícil hoy en día...
    La pantalla del videoteléfono se encendió. Allí estaba ella. Ulises contuvo la respiración al verla. Era una mujer madura (tenía ya cincuenta años) y su cabello rojo estaba ligeramente despeinado, pero seguía siendo hermosa. Cuando habló, lo hizo con voz clara y firme:
    Lamento que nos volvamos a ver en estas circunstancias.
    También yo. Dígame, ¿está Ronald Cox con usted?
    Ciertamente.
    La cabeza cana de Ronald Cox se asomó unos instantes. Su rostro apergaminado exhibía un significativo gesto de disgusto.
    Ulises asintió:
    Entonces sabrá que es lo que pido.
    Déjeme ver si entendí correctamente lo que Cox me explicó: quiere que devuelvan parte de las tierras de la isla a los habitantes civiles de la isla para que éstos puedan construir sus viviendas allí. El planteo me parece justo pero sería conveniente negociarlo con la propietaria legal, que es Grace Teller.
    Ulises sonrió tristemente:
    Ella se ha negado terminantemente. Además de que la legalidad de su posesión es discutible. Solo le pertenece parte de la isla. La demás la ha ocupado de prepo. Pero eso ya debía saberlo. Supongo que usted y Manuel no son tan distintos de Ronald Cox.
    Al oír su nombre Cox intervino, muy ofuscado:
    Debería agradecer si consigue que lo envíen a una prisión de máxima seguridad, junto con sus secuaces. Y en cuanto a la gente de la isla: deberían saber que no hay nada gratis en este mundo.
    Ya lo saben. Y no he pedido nada para mí: si quiere ejecutarme para satisfacer su ego, por mí no hay problema. Pero espero que tengan la decencia de fingir que me juzgan, aunque me hayan declarado culpable de antemano.
    Pide demasiado. No negociamos con terroristas.
    No diga estupideces. Usted ya está negociando, aunque no muy hábilmente—.Le reprochó Eva y luego, dirigiéndose a Ulises le dijo:
    Necesito que confíe en mí. En verdad quiero ayudarle.
    Ulises titubeó unos instantes antes de contestar:
    Y yo quiero ayudar a la gente de esta isla. No pienso abandonarlos a su suerte.
    Creo que eso puede resolverse. Deme un poco de tiempo.
    ¿Tiene que pedirle letra a Manuel?— ironizó Grace.
    Ulises la fulminó con la mirada, pero “la señora” no se inmutó.
    Eva Russo sonrió con desdén ante el comentario. Luego dirigiéndose a Ulises explicó:
    Debo hablar con el señor Cox y también creo que hará falta consultar con su presidente, pero le aseguro que mi objetivo es ayudar a la gente de la isla.
    Tendré que confiar en su palabra.
    Lo mismo digo yo—. Señaló ella.
    Ulises apagó el videoteléfono. Parecía muy cansado. Dejó la habitación sin decir nada. La señora Teller quedó sola apenas unos instantes. Después vio como Jake entraba en la habitación y con el mayor de los desprecios se instalaba frente a ella para cumplir su papel de eficiente enfermero. Grace Teller cerró los ojos fingiendo dormitar. La presencia de Jake la intimidaba y prefería no tener que verlo.
    Mientras tanto, en el aeropuerto, María Laura Rodríguez trinaba de ira. Después de varias horas de entrevistas con gente detestable tratando de parecer amable, ya estaba harta. Por más que lo intentó no consiguió una entrevista con Ulises.
    Luego de enviar algunos minutos de vídeo con algunas entrevistas, que el canal Solo Noticias transmitiría una y otra vez con música de película de acción, se enteró de que debía permanecer en la isla para conseguir más datos.
    A ese enojo previo se le sumó el fastidio de ver llegar a Pedro Brunner, muy tranquilo, caminando despacio.
    ¿Dónde estuviste? ¿Conseguiste entrevistar al terrorista?
    Pedro sonrió y le contestó:
    No tuve tanta suerte: hablé con gente que conoce a Ulises, y también con integrantes de grupos de ayuda humanitaria...
    ¡No me interesa lo que hagas! Solo quiero asegurarme de que no te me adelantes. Quiero mostrar como se llevan detenido al terrorista o en su defecto, que un testigo presencial me narre su ejecución.
    Me alegra verte llena de buenos sentimientos—ironizó Pedro. Si consigo una entrevista con él te avisaré...
    Eso no sería profesional.
    Pedro se encogió de hombros y tomó su teléfono para hacer una llamada. Ella prestó atención, pero pronto se dio cuenta de que no diría nada confidencial. Era la misma clase de informe provisional que ella había enviado para su canal.
    La producción estuvo tratándose de comunicarse contigo ¿Estuviste cazando ardillas?
    No creo que existan ardillas en esta región, querido Eduardo. El clima no es el indicado. Fui al otro extremo de la isla y allí no hay señal.
    ¿Conseguiste información importante? No me digas que conseguiste entrevistar a la señora Teller en persona, porque no te lo creeré.
    Entrevisté a algunas personas. Lamentablemente no logré comunicarme con Ulises, así que son testimonios de segunda mano. Te enviaré las grabaciones para que las pases en el programa.
    ¿Cuándo regresas?
    Creo que será mejor que permanezca aquí mientras dure el secuestro. Quizá mañana consiga mejores entrevistas. De todos modos, no creo que esto dure más de una semana...
    No hagas ninguna tontería.
    Ya me conoces...
    Por eso te lo digo. Ah, Victoria quiere que le traigas un regalo cuando vuelvas.
    Veré que puedo hacer. Recuérdale que me prometió regar las plantas. Y no dejes que mire tanta televisión mientras no estoy, tiene que estudiar.
    Nos vemos en casa..., dentro de una semana, supongo — rió Eduardo.
    En ese momento, en la capital de la Confederación, el presidente Manuel Francisco Ramírez daba una conferencia de prensa para explicar la situación provocada por el secuestro de “la señora” y en particular, el papel que Eva Russo cumplía en la negociación. Había una multitud de periodistas: entre ellos Martín Esteban Castro, la nueva adquisición del canal Solo Noticias y Sandra Díaz, del canal estatal. Apenas Manuel terminó su exposición, Martín Castro le preguntó a boca de jarro:
    ¿No le parece irresponsable mandar a su mujer a una misión tan compleja,sabiendo que no está capacitada?
    Manuel sonrió ampliamente antes de contestar:
    La secretaria general de la Confederación es una persona muy experimentada en este tipo de negociaciones. Su objetivo es lograr una salida que no implique pérdida de vidas humanas.
    ¿Qué puede ofrecer en concreto al secuestrador, me refiero a Ulises, para que éste quiera escucharla con más interés del que ha mostrado con las autoridades locales? — preguntó a su vez Sandra Díaz.
    El trabajo de Eva Russo no será tanto hacer ofrecimientos propios como acercar las posiciones: tanto Ulises como el gobierno de la Nación deberán comprender que es necesario ceder algo para el diálogo progrese.
    Una mueca de desprecio asomó al rostro de Martín. Rápidamente intervino, cortando en seco la pregunta de otro periodista.
    ¿No le parece un infantilismo intervenir en un asunto interno de la Nación y propiciar negociaciones con un terrorista?
    Dadas las circunstancia, tanto Eva como yo consideramos la necesidad de prestar nuestro apoyo en la negociación. Lo de no negociar es una fórmula grandilocuente pero inútil cuando hay vidas de por medio. No deseamos crear mártires.
    La ira de Martín se incrementó. Sin embargo, se contuvo y dejó que otros reporteros preguntaran. Alejándose del grupo de periodistas, sacó su celular del bolsillo para contestar la llamada que lo había interrumpido (lo tenía en modo vibrador).
    Magdalena, ¿qué es lo quieres? Estoy en una conferencia de prensa...
    Ya lo sé. Te estuve viendo en la pantalla de mi celular. Decidí interrumpirte antes de que hicieras el ridículo más espantoso.
    Solo hago mi trabajo.
    Sobreactúas. Es lo que pasa con los traidores y los conversos.
    ¡No soy un traidor! — dijo Martín esforzándose por mantener bajo el volumen de su voz, pero con un característico tono agudo que delataba su nerviosismo—. Deja de decir eso. Después de todo, lo que yo digo no difiere de lo que tú dices en tu programa.
    Ah, querido..., pero es que yo lo digo por convicción. Tú solo eres un payaso enojado, por eso exageras tanto. Si me disculpas, debo volver a mi programa.
    Tras decir esto, cortó la comunicación dejando a su interlocutor rojo de furia. Para calmarse, Martín escribió una furibunda diatriba contra Manuel, que posteó en varias redes sociales.
    Muy lejos de allí, en la capital de la Nación, Robert Ball escuchaba a Eva sin mucho interés.
    Sería conveniente hacer un rápido censo para conocer cuántos son, para determinar que extensión de tierras necesitarán para su asentamiento y paras producir alimentos para su subsistencia.
    Usted solo busca fastidiarme ¿Verdad?— le recriminó el mandatario—. Como si no fuese suficiente la presión a la que estoy sometido por parte de la cadena News, cuyo Director General vino personalmente a dictarme condiciones.
    Eva Russo sonrió con dulzura y respondió:
    Tal vez yo pueda ayudarlo a salir del brete en que está metido.
    Robert Ball se rascó la cabeza, pensativo.
    ¿Qué espera lograr usted con eso?
    Una solución pacífica al conflicto.
    Es solo un grupo de delincuentes. No hay un conflicto.
    Me refiero a las demás personas que viven en la isla. Hay un conflicto de intereses entre el derecho a la propiedad privada de la dueña y el derecho a una vivienda digna de los habitantes.
    No existe tal cosa como el derecho a la vivienda: es un bien de mercado sujeto a la oferta y la demanda.
    Su argumento omite que sigue teniendo un problema. No sabe qué hacer con esa gente. Aunque eliminase a Ulises, el problema de fondo continuaría.
    Robert Ball frunció el ceño. Permaneció unos minutos en silencio, pensando. Luego preguntó:
    ¿Qué sugiere que haga?
    Empiece por el censo. Necesitamos datos concretos sobre los cuáles trabajar.
    ¿Y después?
    Hable con Ulises. Escúchelo.
    No pienso rebajarme a ese nivel.
    Ya es tarde para eso. Si no quiere hablar directamente con Ulises, envíe a uno de sus ministros.
    ¿Se refiere al secretario de Defensa?
    ¿Sabe que la isla pertenece a su país, verdad?
    Robert Ball lanzó una estruendosa carcajada antes de responder:
    Por desgracia. En fin..., creo que le encargaré la charla al secretario de Seguridad Nacional, Milton Riker .
    Mientras tanto debería hablar con... ¿Tiene algo parecido a un Departamento de Vivienda?
    Claro que sí. Hay una secretaria de Vivienda. No recuerdo su nombre. Haré que la llamen...
    Entonces lo dejo para que se encargue. De seguro estará muy ocupado en la próximas horas.
    Sospecho que si rechazo sus propuestas seguirá fastidiándome— dijo él con un brillo malicioso en los ojos—. Así que puede decirle a su delincuente que tendrá lo que quiere.
    Lo haré— respondió ella con tono neutro.
    Ulises recibió la noticia del acuerdo con cierta satisfacción. Pero advirtió a sus interlocutores que no se entregaría hasta que no se parcelara y entregara las tierras de la isla a las personas cuya situación era más urgente.
    Ya hemos cedido demasiado— rezongó Ronald Cox.
    — “La señora” está muy bien cuidada. No se preocupen—. Dijo Ulises con cierto sarcasmo.
    Eso forma parte del trato, Ulises. No lo olvides— le recordó Eva Russo.
    Ulises asintió en silencio. Después apagó el videoteléfono y miró a Grace Teller.
    Deberá soportar nuestra compañía un tiempo más— comentó en tono burlón.
    Quisiera saber porqué hace todo esto. Irá preso y lo más seguro es que sea ejecutado.¿Para qué?¿Para qué ese político mediocre se pavonee en su funeral?
    ¿Se refiere a Manuel? Nadie se sacrificaría por él. Es un político acomodaticio que morirá de viejo rodeado de hipócritas homenajes póstumos, pero nadie lo extrañará de verdad —salvo quizá, su esposa— y hasta eso es discutible.
    Grace observó sorprendida como el brazo izquierdo de Ulises temblaba con cierta violencia. Él pretendió no darse cuenta.
    ¿Qué le sucede?
    No es de su incumbencia. Si me disculpa, me retiraré. Enviaré a Jake para que la cuide.
    Grace quiso protestar, pero Ulises se fue sin oírla. Inmediatamente después, Jake ingresó en la habitación: con la mirada llena de desprecio y su fría eficiencia características. La mujer cerró los ojos y fingió dormir.
    Horas después, Ulises recibía la llamada telefónica de Milton Riker:
    Y bien, ¿qué es lo quiere?
    Ya lo he dicho antes: la entrega de parcelas de tierra a los habitantes de la isla. Si les aseguran un nuevo lugar donde construir sus casas, yo me retiraré y dejaré a “la señora” en paz.
    No está en mis atribuciones hacer eso. Yo solo puedo tramitar las condiciones de su rendición.
    Sino resuelven los problemas de mi gente, no habrá trato posible. Hasta un cabeza hueca como usted debería entenderlo.
    Esta no es la forma correcta de hacerlo...
    Dígame cuál es, entonces.
    Libere a la señora, y hablaremos después.
    Una vez que ella esté fuera de peligro me capturarán y me enviarán al cárcel, si tengo suerte. Y se olvidarán por completo de la gente de la isla.
    Debió pensarlo antes.
    Lo pensé y decidí jugarme todo a esta carta. Si no tiene otra cosa más para decir, esta conversación ha terminado.
    Milton Riker permaneció en silencio mientras Ulises cortaba la comunicación.