Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 24 de marzo de 2013

En un 24 de marzo...



Nada más engañoso que el llamado a la reconciliación sin justicia.
Nada más frágil que un edificio construido sobre mentiras.
El olvido no nos libera de la responsabilidad.
Nadie se libra de la historia. Estamos hechos de pasado y de futuro.
La historia los une.
Cuantas cosas se pueden decir sobre un mismo aniversario. Cuantas de ellas no son sino repeticiones de cosas ya dichas. La originalidad es un privilegio para pocos.
Análisis políticos, análisis económicos, psicológicos, sociológicos...testimonios personales...
Y yo me encuentro aquí tratando de pensar algo que no se haya dicho demasiado.
La memoria del horror ahora es acompañada por la alegría de que se va haciendo justicia aunque algunos se mueran antes (la biología es implacable).
Otro 24 de marzo (de 2004) marca el inicio del momento  de no temer más.
No faltaron sin embargo los coletazos del monstruo: Jorge Julio López lo sufrió en carne propia con la ayuda de una policía cómplice.
No faltan las amenazas de los perros rabiosos abandonados por sus dueños como Videla llamando a un golpe . Afortunadamente es una amenaza vana.
Se va haciendo justicia. Incluso se comienza tímidamente a juzgar a los verdaderos jefes y no sólo a sus perros de presa.Se está buscando a los nietos apropiados. Hay que hallarlos a todos...
Como dijo Néstor: "No es rencor ni odio lo que nos guía y me guía. Es justicia y lucha contra la impunidad".
Hoy, que es el día de la memoria, quiero hablar del futuro, que es la razón de ser de la historia.
Se está haciendo justicia. Es hora de hacer más. Democratizar la justicia y las fuerzas de seguridad (no solo las nacionales sino también las provinciales) son deudas pendientes de la democracia que no debemos olvidar. Cambiar la nefasta ley de servicios financieros de la dictadura para que se vaya con su creador, -como dijo Heller- es otra.
Combatir la injusta distribución de la riqueza es también un acto de justicia.
Que el legado de los luchadores que la dictadura quiso borrar sea impulsarnos a contruir una sociedad más justa, más igualitaria y más democrática.
Hay una nueva generación dispuesta a tomar esas banderas y hacerlas suyas. No los dejemos solos.También son nuestras.
Hay memoria, hay verdad y se está haciendo justicia. Pero sobre todo hay esperanza de que haremos mucho más. Por ellos y por nosotros.


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