Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

viernes, 8 de marzo de 2013

Mujeres y feminismos


Mujeres es una etiqueta que como todas las etiquetas más que revelar oculta. Oculta las diferencias.
No todas las mujeres son iguales, como no todos los hombres lo son.
Hay mujeres ricas, mujeres pobres, blancas, negras, mulatas, católicas, protestantes, judías, ateas, rebeldes, sumisas, lindas, feas, gordas, flacas,universitarias, analfabetas, y un largo etcetera...
No tienen todas los mismos intereses y a veces estos son contrapuestos. Un mejor salario para la empleada doméstica es visto como un gasto insoportable para la profesional que la contrata. La AUH que ayuda a la madre de bajos recursos es vista como “fomento de la vagancia” por la docente de la escuela a la cual lleva a sus hijos...
No basta una coordenada para caracterizar una persona sea cual sea esta. Saber que alguien es hombre , mujer, rico o pobre, blanco o negro no basta para decirnos quien es...
Por eso hay más de un feminismo: feminismo socialista, anarquista, conservador,liberal, liberal libertario, religioso, laico, como hubo más de un socialismo.
Entre los múltiples significantes que cobijó el feminismo estuvo el reclamo por los derechos civiles y políticos. Sin embargo no faltaron mujeres que autoproclamándose feministas se opusieron al derecho al voto de la mujer por considerar que votarían igual que el marido y en contra del movimiento (Victoria Kent) o por oposición al proyecto político que impulsaba la medida (Victoria Ocampo).
Hubo feminismos pacifistas y los hubo partidarios de defender su patria con las armas si era necesario, y hasta los hubo (hay) partidarios de invasiones “civilizadoras”.
Otro reclamo que fue asumido por algunos feminismos fueron los derechos sociales y económicos. Digo algunos, porque hay feministas liberales que no sólo no reclaman que se garantice su vigencia sino que hasta niegan dichos derechos (que para el liberal son mercancías sujetas a la oferta y la demanda).
Más actual es el reclamo por el respeto a la diversidad sexual, la multiculturalidad y los movimientos ecologistas …
Entre tanta ensalada se hace difícil decidir que es feminismo y que no lo es por más que se autoetiquete así.
Ni hablar de quienes niegan la necesidad de feminismos por considerar que ya se han obtenido todos los derechos posibles. Basta mirar los anuncios de TV para notar que no es así. Si nos salimos del mundo “occidental y cristiano” la evidencia es más flagrante todavía. Aunque algunos defiendan la terrible misoginia de adentro y afuera en nombre de ancestrales tradiciones o – esto es nuevo- de la postmoderna “diversidad cultural”
O que se oponen al feminismo por confundirlo con “hembrismo” una versión de espejo invertido del machismo. Confusión interesada si las hay, porque no es lo mismo luchar por salir de una situación de opresión que desear dominar al otro.
Como no soy postmoderna no creo que todo sea lo mismo. Quizá la mejor manera de ver claro sea volver a lo básico: la declaración universal de los derechos humanos.
Si en nombre del feminismo, del liberalismo o de lo que sea se priva a la mujeres (o a quien sea) de sus derechos fundamentales la diversidad funciona como excusa de los grupos dominantes. Tanto como la uniformidad que nos obliga a vestir, pensar y comer igual.
No hay que engañarse , el poder, que no es abstracto y está en manos de personas, mayoritariamente varones, juega siempre a dos puntas: se vale de la unidad ( la Unión Europea) y de la separación (toda la historia de África y Latinoamérica), de la uniformidad (MacPato) y de la diversidad (MacPato)...
Las mujeres no somos todas iguales pero deberíamos tener los mismos derechos. Al igual que los hombres.La diversidad bien entendida requiere la igualdad de oportunidades a la hora de elegir.
Las luchas actuales del feminismo son más sutiles y complejas que las de las sufragistas. Ya no se puede pensar que el derecho al voto sea una panacea, aunque sí fue un paso importante.
Obtener acceso a salud, educación,reconocimiento por las labores caseras y – mejor aún- una distribución más equitativa de las mismas, igual salario por igual trabajo, el derecho a decidir cuando tener hijos y cuantos, luchar contra la feminización de la pobreza son otros tantos objetivos a lograr.
En el camino las luchas de las y los feministas (porque hay hombres feministas también) se entrecruzan con las luchas de otros colectivos de los cuales forman parte o no.
Como pueden hacerlo con proyectos políticos, o religiosos , o no religiosos.
El feminismo es ante todo, debo repetir, una cuestión de derechos humanos. Y como tal puede y debe ser aliado de toda inclusión y ampliación de derechos. Pero no debe olvidarse una sencilla máxima: la humanidad no puede ser libre si la mitad de ella es esclava.

4 comentarios:

  1. Mi mujer me acaba de decir que no admite el Día de la Mujer porque la quita de igualdad de condiciones con el hombre.
    Le hablé de la conmemoración por las reivindicaciones históricas y me contestó que hoy es hoy y no hay que propiciar nada que la saque de esa paridad.
    Por lo tanto, no hubo opción de saludarla, jaja.

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  2. Eso de invocar la igualdad de condiciones ( o igualdad de oportunidades) sólo tiene sentido cuando se parte del mismo lugar . No es el caso.Hay siglos de discriminación por superar (no hay forma de librarnos de la historia)
    Igual si se siente mejor puede saludarme...

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  3. Muy bueno, Iris. El post y el comentario.

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