Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 1 de abril de 2013

Otro día que duele


El 2 de abril duele. Duele por los que cayeron en esas islas, duele por los que volvieron rotos.
Duele porque es un balde de agua fría. Nos recuerda que el valor no basta frente a una potencia mundial. Que sin grandes ejércitos y armas terribles nunca estás del todo seguro.
Nos recuerda que la ciudadanía apoyó una cruzada absurda , maquinada por una dictadura moribunda. Duele por los que fueron a luchar allí y sufrieron privaciones, torturas y traición por parte de quienes los enviaron.
Pero el árbol no debe taparnos el bosque. La historia no comenzó en 1982 sino en 1833, año en que los británicos expulsaron a la población local y tomaron las islas. Con la prepotencia que los caracteriza. Con el derecho que da la fuerza.
Nos toca seguir reclamando diplomáticamente lo que no podemos tomar por las armas, aún a sabiendas de que nuestras protestas hacen reír o bostezar a las potencias.
Reclamo que requiere unidad, más allá de los cipayos incurables con los que cuenta nuestro país.
No estamos solos. Latinoamérica puede y debe estar unida – no por una cuestión sentimental sino por una cuestión estratégica- en el reclamo por Malvinas.
Más que nunca la apuesta a la unidad regional – unión de naciones y no sólo de mercados como la Unión Europea, porque ya vimos adonde conduce eso- es indispensable para la Argentina. En un mundo globalizado por un capitalismo que ha pasado de salvaje a sanguinario ninguna nación puede sobrevivir sin el concurso de un bloque en el cual refugiarse.
La unión hace la fuerza ,siempre y cuando se huya de los cantos de sirena de los bloques meramente económicos a medida de las multinacionales.
La Patria Grande hoy, más que un sueño, es una necesidad.
El reclamo por las Malvinas debe ser causa común, para que sea algo más que una romántica causa perdida. Tanto como deben ser causa común el levantamiento del bloqueo a Cuba o la devolución de su salida al mar a Bolivia. Reclamos externos e internos que se debe a sí misma la naciente unidad latinoamericana.
Unidad, dicho sea de paso, que no nos garantiza la victoria, pero sin la cual estaremos inermes ante un mundo cada vez más inseguro, frente a un imperio cruelmente envejecido pero aún invencible y a una crisis que no es más que la forma en que el capitalismo ajusta el nudo.
Unidos, tal vez perdamos igual. Pero separados es seguro que no habrá milagro ni papa argentino que nos salven.

5 comentarios:

  1. Gracias, Hilda. Y feliz cumpleaños (disculpe el atraso).

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    1. Gracias!! Los cumples tienen "día accidental"... Besos

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  2. Bien ahí Iris. Otro tema. El día dos se abril se toma en el mundo como el día del autismo. En este país pasa desapercibido, porque también se recuerda Malvinas. Para mi el día del autismo es todos los días :) Este año en Argentina se harán actos el día 6.
    Le mando un abrazo

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    1. Gracias por el dato (que curiosa ironía), Renegau.

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