Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

martes, 6 de agosto de 2013

El guardián

George custodia la puerta del Destino hace mucho tiempo. No tiene las llaves y ,en verdad no existe llave alguna capaz de abrirla. Su propio peso la mantiene cerrada.Los dueños del mundo lo han puesto para que impida el paso, no para que lo permita.
Nadie ha cruzado esa puerta jamás. Ante ella mueren súplicas, ruegos, amenazas y hasta sobornos.No porque el guardián los rechace, sino porque son inútiles ante una puerta imposible de abrir por persona alguna.
Muchos han dado la vida por entornarla al menos un poquito, pero siempre se vuelve a cerrar.
George no tiene memoria y hasta ignora si su nombre le pertenece realmente.
Hay quienes dicen que fue un valiente guerrero que trató de abrir la puerta y fracasó...,otros que vendió su alma a cambio de dinero, y terminó engañado.
Como se aburre mucho, tiene algunos pasatiempos: burlarse de quienes intentan abrir la puerta es el principal. George los desprecia profundamente, porque los sabe condenados al fracaso.
Tiene también varios espejos que reflejan un rostro que, a veces, ni el mismo reconoce. Eso ocurre cada vez más a menudo, y lo divierte.
 Pero George, si es que se llama así, tiene miedo. Conoce una antigua profecía que augura que un día cualquiera una multitud romperá la puerta y terminará con el reinado de los poderosos.
Ese día, él morirá. Él lo sabe, y espera. Vive para ese único día, el que da sentido a su vida, y lo odia, porque sabe que su misión es inútil.
Su única esperanza es que la profecía sea falsa. Lo parece,ciertamente.
Mientras espera, apura la copa de lento veneno que hará realidad la parte de su muerte, ese exacto día.

6 comentarios:

  1. Se animaría Jorge, en su monólogo dominguero, a contar la historia de George. No creo. Jorge, como George, ni siquiera recuerda su nomre.

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    1. El juego con espejos que hace George es muy recomendable para el Jorge dominguero.

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  2. Me recordó a Johnny Carter, en "El Perseguidor" de Cortázar cuando habla de la puerta que casi le abrió a dios a fuerza de música.
    Y sigo pensando asociaciones, el rol del ángel caído en la puerta del paraíso en el libro Caín de Saramago o el guardián de la puerta que nunca dejó pasar a una persona, aunque la puerta era solo para él (no sé si es de Kipling).
    Quizás nuestra vida sea la conjetura de una puerta.
    Quizás nuestra vida sea la conjetura acerca de la posibilidad de una puerta.
    Quizás nuestra vida sea la conjetura del otro lado de la puerta.
    Quizás estemos condenados a operar en función de la Caja de Schördinger, sin poder aplicar jamás la decoherencia.

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    1. Son muy buenas asociaciones (creo que el del guardián es de Kafka). Gracias.

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  3. Mencanto!
    Me hizo acordar al de Kafka también. Ante la Ley se llama el relato.
    Buenísimo este.

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