Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 25 de agosto de 2013

Sobre la estupidez

Nada más peligroso que la estupidez, salvo quizá, la maldad, o mejor aún, la maldad condimentada por la estupidez.
La estupidez no negocia, no perdona, no cede, ni reconoce errores. No detiene su paso ante nada o ante nadie. Carece de miedo o de compasión...
Nadie más peligroso que el estúpido, que ve el mundo desde arriba, pero acusa a todos de soberbios.
La estupidez busca la destrucción por la destrucción misma, aunque circunstancialmente a veces sus cultores obtengan ganancias en el proceso. Por eso las victorias pírricas no la intimidan.
La estupidez usa las mismas recetas fracasadas y culpa al enfermo por morirse.
Es inmune a la inteligencia, y puede sobrevivir a varios doctorados totalmente intacta.
Por eso mismo, la estupidez no permite que se razone con ella, y aunque puede reclamar el diálogo a gritos, sólo tolera su propia voz.
Su voz, es la voz del sentido común, y resulta difícil de ignorar, aunque carezca de argumentos.
En el fondo la estupidez es fatalista, y no tolera el más mínimo cambio del statu quo. Cualquier modificación la enfurece, y saca a relucir su peor aspecto.
A la estupidez le es imposible la empatía, pero le va bien el odio. Odio que considera natural y aceptable si lo ejerce ella. El otro,el diferente, para ella es el enemigo a destruir. La estupidez no reconoce fronteras, dicho en todo sentido.
A la estupidez no se la convence ni se la vence, pero hay que combatirla todos los días, incluso dentro de uno mismo. Sin garantía de triunfo.
Porque rendirse a ella siempre es catastrófico, ya que destruye y contamina todo lo que toca.
Porque no conoce el perdón o la tregua e interpreta toda concesión como signo de debilidad.
 Porque dejarla ganar es un suicidio colectivo y no podemos darnos ese lujo.

9 comentarios:

  1. mUCHAS GRACIAS IRIS! ERA NECESARIO! SALUDOS

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  2. Dicen que decía Perón que los colaboradores pueden ser inteligentes o brutos y trabajadores o vagos. De todos, el más peligroso es el bruto y trabajador. ¡Ja!

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  3. Cuando l@s estúpid@s son mayoría, tienen potestad para decretar estúpid@s a l@s perdedores. Es un problema estadístico que tiene, como la idea de lo popular en Gramsci: si popular es contrahegemónico, y triunfa el pueblo y se construye hegemonía en torno a esos valores, los populares y contrahegemónicos son los antiguos ganadores.
    El estúpido renegau

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  4. Me temo que no estoy de acuerdo. Decretar algo no lo hace real per se.
    Pero no me haga caso, soy una estúpida que trata de hacer el menor daño posible con su estupidez, y que admira a los que sí son inteligentes, aunque nunca pueda llegar a ser como ellos.
    Como diría Dolina, soy de los malos, pero estoy a favor de los buenos.

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  5. Magnífico texto. Estúpida de mí que no lo leí antes.
    Abrazo querida.

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