Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nieve


Nunca debió salir esa noche. Lo descubrió demasiado tarde. Todos los pronósticos decían que no nevaría aquel día…
Y estaba la niña, claro. Necesitaba atención médica y alguién debía llevarla.
Ariel recibió una fuerte suma de dinero y un caballo. Sólo tenía que cruzar el bosque y llegar al otro lado, adonde se encontraba el médico del pueblo.
No iba a nevar, le dijeron;  no había ningún riesgo , insistieron…
Pero todo salió mal . El caballo se lastimó y tuvo que dejarlo, y continuar de a pie con la niña a cuestas…
Y entonces, cuando ya se encontraba a la mitad del bosque, comenzó a nevar.
No era una nieve vulgar. Era la temible nieve del olvido, que borra lentamente todo recuerdo y toda esperanza. Nadie se atreve a salir de su casa cuando ella cae, y nadie que es atrapado por ella accidentalmente, regresa con vida.
Ariel sintió caer  los primeros copos sobre él y se supo perdido.
Pero siguió andando. Ya no recordaba quien era,ni adonde iba, pero mantuvo el rumbo. Un oscuro presentimiento lo guiaba.
No sabía quién era, ni quien era la niña que cargaba sobre sus espaldas, pero siguió caminando, preso de una esperanza que ni siquiera era la suya, y que era lo único que lo mantenía con vida.
Tal vez nunca llegue. Tal vez ni siquiera exista el lugar adonde se dirige. Quizá él , el bosque y la niña no sean más que una ilusión creada por la nieve.
Pero él sigue caminando…

5 comentarios:

  1. Ese oscuro presentimiento es el que a veces nos salva, no permiténdonos bajar los brazos. Qué se yo, se me ocurre relacionar tu texto con la útopía de Galeano.. Hablo de la actitud.. cómo y por qué seguir a pesar de...

    bello.. tropezar con tus escritos es una sana adicción

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