Diletante y en rebeldía

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Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 23 de septiembre de 2013

Por un sistema nacional de salud.

La salud es un derecho.Un derecho de ciudadanía. Va haber que repetirlo muchas veces, porque parece que aún no está tan claro. Aún no se ha hecho carne en el sentido común, y no falta el que exige que sea sólo para el que pueda pagarla.
La Argentina ha mejorado su nivel sanitario en los últimos años y los indicadores (esperanza de vida, mortalidad infantil, mortalidad materna) así lo demuestran.
Tiene un sistema sanitario que supera ampliamente en calidad al de los demás países de Sudamérica.La inversión en salud llega al 10% del PBI.
En estos años se han construido nuevos hospitales en todo el país y han llegado insumos tanto en medicamentos como en equipamiento.
¿Suena bien? Sí. Y es un mérito que el kirchnerismo puede atribuirse, sin lugar a dudas. Porque tomó un sistema destruido por el neoliberalismo y lo está levantando de a poco.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. En realidad hablar de un sistema sanitario argentino es aventurado.
Porque en realidad hay 24 sistemas de salud. La misma o peor fragmentación que la que existe en el sistema educativo.
La misma en cuanto al número de jurisdicciones, peor porque se carece de una Ley Nacional de Salud que articule todos los niveles.
Y para complicar aún más las cosas, hay tres subsistemas, el sindical (obras sociales), el privado con fines de lucro (prepagas), el público, y quizá un cuarto, las cooperativas.
A grandes líneas, el trabajador en blanco tiene obra social, la clase media-alta  y alta tiene prepagas y al pobre se le deja el hospital público.
Según donde se nace y se vive, se cuenta con diferente atención médica. No es lo mismo ser pobre en el conurbano, a pasos de la capital y de sus hospitales (a pesar de Macri) que serlo en Salta con su salud pública gerenciada, es decir cuasi privatizada.
Hay programas de salud nacionales que tienden a mejorar esta fragmentación (muy buenos, por cierto), pero son parches.
¿No va siendo hora de reclamar un sistema estatal de salud nacional que garantice más equidad, y mayor cobertura? Que apunte a la prevención y que al final termina bajando costos porque no se paga dos veces o tres veces por el mismo servicio.
Claro que no es gratuito. Un fuerte lobby empresario y sindical se opone  y seguirá oponiéndose. Muchos gobernadores prefieren privatizar antes que ceder jurisdicción...
Pero es una batalla que no se puede dejar de librar. Que un gobierno nacional y popular no puede dejar de librar.
No porque vaya a redituar un caudal de votos (la salud es un tema en que la gente prefiere no pensar), sino porque es justo y necesario.
Aún para los que piensan en términos de costo-beneficio, un sistema sanitario que atienda de modo eficiente a quienes lo necesitan es positivo, en tanto que la sociedad toda se ve beneficiada por una mejora en la calidad de vida de los individuos que la componen.
Lamentablemente ni parece ser un reclamo mayoritario, ni hay auténtico empuje gobernativo en estos menesteres. Y mientras siga siendo así, la salud seguirá siendo una lotería, salvo para los que tienen plata para tomarse un avión y viajar a la capital.
Y eso no es federalismo, es perpetuación de las desigualdades. Perpetuación contra la que hay que luchar. Y ganar.

4 comentarios:

  1. Uh, como me ca-ganaste de mano, estaba armando un post con el mismo tema y precisamente sobre la superposición de los sistemas cuya redundancia transfiere un enorme toco de guita al bolsillo de unos cuantos vivos.
    Igual, muy buena entrada.

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  2. Muy bueno.
    Es mucho lo que se ha hecho, es cierto. Aún desde Duhalde/Ginés y la Ley de Genéricos.
    Es complicado, implicaría mucha negociación, pero es un objetivo deseable. Hay que jerarquizar la Salud Pública. Lo de la medicina privada y las OOSS son un tongo de aquellos y, como dice Moscón, es mucha la guita que se va por esas aspiradoras.
    Además, como el ministro de educación, el de salud es un cartón pintado. Aún así, extrañamos a Ginés.

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    1. Gracias.
      Con un tipo casi invisible como Manzur es difícil no extrañar a Ginés. Pobre tipo, no lo tiraron al río pero lo borraron del mapa.

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