Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 5 de octubre de 2013

Cuidado con el miedo

El miedo pide soluciones mágicas y mezcla categorías.
El miedo llama inseguridad al delito urbano pero no al gatillo fácil.
El miedo llama peligrosos a los jóvenes y pide baja de la edad de imputabilidad, pero no se preocupar el miedo de los jóvenes, por su falta de certezas, por su búsqueda de identidad o de un futuro. Salvo, a veces cuando se trata de los propios hijos. Pero ¿puede pedirse a los demás que respeten a nuestros hijos si nosotros no respetamos a los hijos ajenos?
Nada más peligroso que una clase media asustada, porque ella define el humor social y las elecciones. Se la acusa muchas veces de pensar con el bolsillo, pero se vuelve más irracional cuando piensa miedo en mano.
Nada más tentador que ceder a la demanda, sabiendo que no funcionará y que será el preludio para nuevas bajas... en todo el sentido del término.
La otra opción es detenerse a pensar y separar los temas ¿es lo mismo la baja de la imputabilidad que la necesidad de un nuevo régimen penal juvenil? ¿el objetivo es que haya menos delito o que haya más presos? Aunque lo parezca no tiene porqué ser lo mismo. Mucha gente ha ido presa, "por las dudas", siendo inocente. Y aunque aquí no hay pena de muerte, el estigma (y las secuelas) de haber estado preso no te lo quita nadie.
Se ha avanzado en inclusión social y en distribución del ingreso. Pero seguimos en deuda con los jóvenes (no tanto con los niños, sino con los adolescentes). Hay que incluirlos, a través de la escuela, el trabajo y dejar claro que son sujetos de derecho, y no objetos desechables. No sólo a ellos sino a la parte de la sociedad que los abomina y teme.
Aún los cultores de la ley de la selva deberían saber que el peor error que se puede cometer es dejar a alguien sin salida posible.
¿Terminará eso con el delito? Claro que no. Pero creará una generación más conciente de sus derechos y con más opciones, que no es poco.
Hay que repetirlo muchas veces: no hay soluciones mágicas. Y aunque disminuya el delito, no significa que disminuya su percepción y por ende la inseguridad.
En materia de seguridad el federalismo nos vuelve a jugar una mal pasada. Si en materia nacional nos encontramos con el fracaso de Nilda Garré ( y la renuncia del gobierno nacional a seguir intentando) en depurar a las fuerzas federales, democratizarlas y convertirlas en fuerzas de seguridad al servicio de la comunidad en vez de ser una amenaza, en materia de provincias encontramos que nada se avanzó porque nunca se comenzó nada. Una vez más un erróneo concepto del federalismo deja al libre albedrío de los gobernadores si democratizar o no sus fuerzas policiales, si anoticiarles a los policías que ya terminó la dictadura y que los pobres NO SON EL ENEMIGO...
Claro que unos policías mal pagos y mal preparados no pueden jugar a ser Superman  y ese es otro tema a tratar.
Vendría bien también la enésima discusión sobre cuando llega la democracia al poder judicial (vaya que les falta a muchos abogados y jueces llevar un recordatorio que diga "los pobres no son el enemigo")...
Son muchos temas que dejo planteados y  francamente confieso que no tengo las respuestas, pero sí la certeza de que está en juego algo demasiado valioso para permitir que el miedo decida por nosotros.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada