Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

martes, 22 de octubre de 2013

Esperas 3: culpable

Sentado tranquilamente frente a la televisión, espera que lo detengan. Falta poco.
Ha cometido un crimen terrible, dicen. Will se arrepiente de ello…, o quizá no. Lamenta, eso sí, haber sido tan estúpido y haber caído en la trampa de un imbécil, lamenta haber amado a un traidor.
Es culpable, pero eso no significa nada. En aquél régimen, ser inocente es algo muy difícil.
Mira la televisión. Oye a los conductores del programa anunciar su pronta detención, y posterior ejecución.
Él sabe que transmitirán en vivo ambas cosas, y espera…
Espera la llegada de la policía moral, mientras observa la pantalla como si fuera un espectador más.
Espera con impaciencia. No tiene pensado huir o esconderse. Sabe que todas las cámaras lo buscarían y que cualquiera de sus otrora vecinos o amigos, lo delataría.
Tiene miedo, pero se da el lujo de no demostrarlo. No quiere darles el gusto de verlo suplicar.
Ya llegan, con su violencia y prepotencia características. Él , impasible, se deja detener. A pesar de ello, se dan el gusto de golpearlo un poco.
Will soporta los golpes, lejano, como si no le importara. Del mismo modo, horas después, afrontará la horca.
Si tuviera fe, rezaría, pero nunca fue un hombre religioso. Camina, pues, hacia su final con la frente erguida y la mirada desafiante.
Una multitud lo abuchea y aplaude su muerte. Otros tantos lo ven por tv. Es el programa de mayor rating.
Luego, todos continúan con su vida.Un hombre ha muerto. Se ha hecho justicia

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