Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 14 de octubre de 2013

Esperas 1: Samael


El ángel espera...,sentado en un trono ruinoso, atado con cadenas que alternativamente se convierten en fuego e hielo, quemándolo siempre.
Su odio no lo deja dormir, ni descansar.
La envidia, los celos, y la autocompasión lo queman más que las cadenas.
Sabe que él lo ve todo el tiempo, y se sabe al mismo tiempo, ajeno a su piedad.
El ángel recuerda que fue amado y que amó. Recuerda que fue reemplazado por seres a los que desprecia. Recuerda...
El ángel espera, y mata la espera jugando con las víctimas que le envían a ese lugar. Son suyos y se divierte a su costa. Es cruel, y le gusta serlo.
Pero luego recuerda que él lo ve, y ya nada le parece suficiente. Porque todo sabe a nada sin él.
El ángel, que fue grande, yace humillado, y aunque no está solo, se siente solo, y eso alimenta su rabia.
El ángel sufre, pero no renuncia a su odio. Se aferra a él como si fuese lo único propio que posee.
Espera su venganza contra el que aquel al que tanto amó, y sin embargo sabe que esa venganza es imposible.
Espera el momento en que será liberado, aunque sabe que esa libertad será efímera, y que luego vendrán la muerte y el olvido.
Sabe que no será perdonado, sabe que no volverá a amar, y sin embargo alberga un sentimiento parecido a la esperanza. Y esa esperanza constituye su único, pequeño, e insignificante triunfo contra él.

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