Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 24 de noviembre de 2013

Pociones

Ingrid es una antigua hechicera que vive en una tierra muy lejana que no figura en los mapas.
Para llegar a ella hay que atravesar ríos y montañas heladas. El último obstáculo es un puente de cristal sostenido por un pelo de mujer.
Ingrid prepara pociones muy poderosas y por eso centenares de personas recorren el largo y difícil trayecto hacia ella, aunque muy pocos llegan.
Ingrid es una joven hermosa que recibe con amabilidad a todos sus visitantes, pero cobra un precio de sangre y lágrimas por sus pociones.
Nadie sabe si Ingrid es humana o es un demonio, pero todos confían en sus dotes como maga. Y acceden felizmente a pagar el precio que ella pide.
Entre las pociones que elabora hay pociones de amor, pociones que curan vagas dolencias, pociones que devuelven la juventud, pociones que dan sabiduría a quien las bebe…
Pero hay otros preparados más extraños y más populares: está el elixir de la felicidad perfecta, cuyo efecto dura apenas unos segundos, el de la melancolía, que deja un sabor amargo de por vida, y el licor poético, hecho de sangre, miel y lágrimas, que hace que quienes lo beban hablen siempre en verso…
Y hay un licor prohibido que ella no ofrece a nadie, y que quizá no exista , porque las propiedades que se le atribuyen son contradictorias: ese licor hace a quien lo bebe, sabio, dichoso, e inmortal.
Hay quienes piensan que la propia Ingrid ha bebido de él, y por ello nunca faltan voluntarios para buscarlo.
Los aventureros que lo buscan se van siempre con las manos vacías. Ningún intento por robar la pócima ha tenido éxito.
Mientras tanto, indiferente a todo lo demás, Ingrid sigue fabricando sus pociones para regocijo de los sabios, los enamorados y los poetas.

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