Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 9 de diciembre de 2013

Diciembre reloaded

Porque entre saqueo y saqueo, se nos murió Mandela. Un Mandela edulcorado por los medios, que insisten en olvidar que lo consideraron terrorista, y que Fidel Castro, Muammar al Gaddafi y Yasser Arafat, fueron los verdaderos aliados con los que contó, y no los hipócritas que hoy lo elogian cuando antes defendían el apartheid.
No hablaré mucho más de él, salvo para decir que se murió un tipo que fue muy molesto para los poderosos, y eso nunca es una buena noticia. Aunque después de muerto los que mantienen el apartheid más eficaz, el que él no pudo vencer, el económico, quieran ponerse su camiseta para disimular.
Porque, hablando de apartheid, una protesta policial de corruptos crónicos en abstinencia, con un gobernador irresponsable, nos vino a recordar que el apartheid existe acá, en nuestras tierras, en provincias como Córdoba donde literalmente echan a los pobres para dejar "limpio" el centro para el negociado inmobiliario de los más ricos. 
Porque sale a relucir cada vez que los "vecinos" inician cacerías de pobres en nombre de la bendita seguridad. Que siempre es la inseguridad de los más humildes.
Mañana celebramos 30 años de democracia institucional. A la democracia real, de esa  en la que todos comen, todos se educan, todos se curan o mejor, la mayoría no se enferma, y todos tienen vivienda propia, todavía no llegamos, aunque desde el 2003 vamos en camino. Con viento en contra, y no a favor como suele decirse. Porque la injusticia beneficia al poderoso. Y éste no quiere ceder privilegios.
Porque la sensación de caos que los medios buscan generar mata la solidaridad  y eso debilita todo proyecto de reparación social. Si la clase media le tiene miedo a los pobres es más probable que vote a una derecha que la va a hacer pomada, pero le miente protección.
Porque la democracia está aún en deuda con los más pobres, y aún con la clase media.
Porque aún los privilegiados siguen siendo las empresas multinacionales y la oligarquía. 
Si queremos que la promesa de Alfonsín se cumpla:" con la democracia se come, se cura  y se educa", hay que profundizar en el proceso iniciado en el 2003. No serán los fantoches del consensualismo vago, ni la derecha recalcitrante los que levanten las banderas de justicia social, independencia económica y solidaridad regional. Ni la izquierda perdida en sus divagaciones  y ajena al pueblo. Esto último lo digo con tristeza, no con ironía.
Hay que tener mucho cuidado con el "peronistas son todos". Porque las caretas no son el rostro. Y no es lo mismo luchar por el bienestar de los más humildes que hundirlos porque "pobres habrá siempre".
Que no se engañe la clase media, la única seguridad real es la que ofrece la democracia. Con verdadera redistribución de la riqueza, con fuerzas de seguridad bajo estricto control político. La autonomía policial y el "metan bala" la termina perjudicando  y condenándola a vivir con miedo. El enemigo no es el pobre, sino el hacedor de pobres, el que se la lleva con pala y luego exige no pagar impuestos, o no los paga directamente. No hay democracia real con ricos archiprivilegiados y excluidos crónicos.
Treinta años de institucionalidad democrática se cumplen mañana.Es una buena noticia.
Ojalá más adelante podamos festejar treinta años de democracia real, con igualdad de derechos y equidad para todos.


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