Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 30 de noviembre de 2013

Aunque hoy no sea el día en particular, hay que decirlo siempre: basta de violencia contra las mujeres

Un poco tarde, me pongo a escribir de un tema espinoso. Porque la violencia que se ejerce sobre nosotras es multiforme y tiene grados, siendo el grado más elevado: el feminicidio, es decir el  asesinato de una mujer por el simple hecho de serlo.
Tan presente está la violencia en la vida de una mujer, que a veces resulta naturalizada , y no se percibe ni se denuncia como tal.
Hay formas obvias de violencia contra la mujer. Otras no lo son tanto. La ejercen hombres , pero también otras mujeres. El machismo y la misoginia están presentes tanto en hombres como en mujeres.
Parece claro que violencia es que tu novio, marido, o pareja te golpee. No vale decir que está "cansado" o "nervioso". Nada peor que el "no te metas", salvo quizá, el "por algo será".
Violencia es la trata que esclaviza mujeres para consumo del cliente, que hace la vista gorda.
Violencia son unos fanáticos que tiran piedras contra mujeres que se organizan por más derechos.
Pero violencia también es que él te fuerce a tener relaciones sexuales cuando no querés, que espere que vos "te cuides" como puedas, mientras él decide que el forro le molesta, o que está apurado.
Violencia es también que cuando vas a parir te insulten, te maltraten, te nieguen la anestesia porque " cuando abriste las piernitas te gustó".
Violencia es tener que pasar por una cesárea cuando querés una ligadura de trompas porque el médico quiere hacer dos en una. O que sea un calvario conseguir anticonceptivos en hospitales públicos porque se atrasaron las partidas...
Violencia que la educación sexual llegue a medias o no llegue a las jóvenes, por perjuicios religiosos o por pereza. Como si el sexo fuera a desaparecer porque no se hable de él.
 Violencia es que el aborto siga siendo penalizado (y que se judicialicen los pocos casos en los que es legal), y que las mujeres pobres aborten en condiciones inseguras.
Violencia es que te paguen menos por el mismo trabajo, o que te discriminen en los ascensos por ser mujer.
Violencia es que la mujer tenga que elegir entre una doble jornada (trabajo/hogar) o la dependencia económica del marido, porque no hemos avanzado en la responsabilidad compartida de las tareas del hogar y la crianza de los hijos.
Violencia es que te eduquen para pensar que no vales nada sin un hombre al lado. Que la complementariedad es buena cuando no es obligatoria.
Es bueno contar con un marco legal destinado a combatir este flagelo,como es un dato muy positivo tener una presidenta que ha remarcado en más de una ocasión que la eliminación de la violencia de género es una política de estado, pero una ley no hace verano. Hace falta un cambio cultural muy grande y el primer paso es dejar de lado la inacción y la justificación de la violencia, tan frecuente incluso entre las propias mujeres.
Así como alguien dijo "pobres habrá siempre", nos quieren hacer creer que violencia contra las mujeres habrá siempre, o que "ellas lo provocan".
Algo de verdad hay en esto último,como detonante, sin que eso quite responsabilidad al agresor de turno. Con los avances que ha habido en la igualación de derechos, hay hombres que se sienten inseguros y recurren a la violencia para que ellas "vuelvan a su lugar". Cuando alguien define su personalidad en función de ser superior a alguien y ese alguien sube un peldaño, él siente que baja.
No muy diferente de lo sucedido con la clase media y el primer peronismo. Si el "descamisado" o la empleada doméstica ahora tenían derechos, el almacenero, el doctor o la maestra se sentían que habían descendido. Mucho más incluso que el empresario o la gran dama de la Sociedad de Beneficiencia . Eso les generó un odio terrible, y la violencia que se desató duró años. Ya sé que estoy simplificando, porque hubo muchos factores, pero es un comparación sencilla.
No hay soluciones mágicas, y la lucha compete tanto a la sociedad como al estado.
Por eso es importante que se eduque desde pequeños a los niños y niñas para prevenir, reconocer, y denunciar los casos de violencia.
Nunca es demasiado temprano para decirle al pequeño o pequeña, que muchas veces ya ha sido testigo de escenas explícitas de violencia, y no en la tele precisamente, que incluso ha sufrido los golpes, que eso no es lo normal ni lo correcto, que puede y debe pedir ayuda, que es un deber de la sociedad y del estado intervenir para terminar con esa situación.
La supuesta inocencia rota de los niños no reside en que oh, horror de horrores, le digamos que si un adulto los manosea hay que denunciarlo aunque sea el padre, o el tío. O que se entere que está mal que papá la deje mormosa a golpes a mamá.La realidad siempre llega antes, y si la negamos tapándonos ojos y oídos los ingenuos, que no inocentes, somos nosotros.
El objetivo debería ser que dentro de 50, 100 o 200 años la sola idea de que la mitad de la población fue víctima de violencias por ser mujeres, pase a ser tan inadmisible como la idea del racismo o la esclavitud.
Por ahora tenemos un largo camino por delante (como que todavía hay racismo, y no falta el que defiende formas encubiertas de esclavitud).

viernes, 29 de noviembre de 2013

Decepción

Un día llegaron al pueblo de Casandra los repartidores de sueños…
Ella se había vuelto desconfiada luego de lo sucedido en el pueblo, pero los sueños que repartían eran reales, y eran para todos.
Poco a poco volvió a creer…, aunque un oscuro presentimiento le dijera que era algo pasajero.
El pueblo que otrora había sido esquilmado en sus sueños los recibía nuevamente a manos llenas.
Pero cuando todo parecía volver a la normalidad llegó él, y comenzó a robar nuevamente los sueños de a puchitos, con la excusa de que no era el momento para que soñaran o diciendo que no los merecían.
Casandra volvió a la decepción. Tal vez habían soñado por encima de sus posibilidades.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Pociones

Ingrid es una antigua hechicera que vive en una tierra muy lejana que no figura en los mapas.
Para llegar a ella hay que atravesar ríos y montañas heladas. El último obstáculo es un puente de cristal sostenido por un pelo de mujer.
Ingrid prepara pociones muy poderosas y por eso centenares de personas recorren el largo y difícil trayecto hacia ella, aunque muy pocos llegan.
Ingrid es una joven hermosa que recibe con amabilidad a todos sus visitantes, pero cobra un precio de sangre y lágrimas por sus pociones.
Nadie sabe si Ingrid es humana o es un demonio, pero todos confían en sus dotes como maga. Y acceden felizmente a pagar el precio que ella pide.
Entre las pociones que elabora hay pociones de amor, pociones que curan vagas dolencias, pociones que devuelven la juventud, pociones que dan sabiduría a quien las bebe…
Pero hay otros preparados más extraños y más populares: está el elixir de la felicidad perfecta, cuyo efecto dura apenas unos segundos, el de la melancolía, que deja un sabor amargo de por vida, y el licor poético, hecho de sangre, miel y lágrimas, que hace que quienes lo beban hablen siempre en verso…
Y hay un licor prohibido que ella no ofrece a nadie, y que quizá no exista , porque las propiedades que se le atribuyen son contradictorias: ese licor hace a quien lo bebe, sabio, dichoso, e inmortal.
Hay quienes piensan que la propia Ingrid ha bebido de él, y por ello nunca faltan voluntarios para buscarlo.
Los aventureros que lo buscan se van siempre con las manos vacías. Ningún intento por robar la pócima ha tenido éxito.
Mientras tanto, indiferente a todo lo demás, Ingrid sigue fabricando sus pociones para regocijo de los sabios, los enamorados y los poetas.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Un paso atrás. Igual seguimos caminando.

Esperé un par de días para no escribir en caliente. No hay caso. Sigo igual.
Por un lado debo decir que me alegra que volviera Cristina, tan saludable y radiante como siempre, y con iniciativa política renovada.
Dicho esto, no puedo con la bronca que tengo. Me está haciendo mal y tengo que expresarla de algún modo.
Porque este gobierno siempre amplió derechos. Porque ha demostrado que más derechos para las mayorías no implicar dejar de lado los derechos de las minorías. Y lo hizo con hechos, no sólo con palabras. Hay leyes que lo prueban: la ley de identidad de género vigente es una de las más modernas del mundo...
Pero con la iglesia nos hemos topado Sancho. Con la iglesia y con la hipocresía que eterniza la desigualdad.
Porque el debate no es aborto sí o aborto no, ni maternidad subrogada sí o no, o fertilización asistida sí o no (que queda en el limbo, lástima que el papa anterior ya lo abolió).
Porque la realidad manda y la realidad es que las mujeres abortan. Incluso las puritanas. Las que tienen dinero e información lo hacen en buenas condiciones. Las otras se joden.
¿Qué no hay correlación de fuerzas que lo avale? Estoy conciente de eso. Hay una avanzada antiderechos que incluso sabotea el cumplimiento del artículo 86 del código penal. Son médicos y jueces que obstaculizan los abortos no punibles en hospitales públicos, porque si tenés plata en las clínicas privadas el aborto se consigue...Por no hablar de como la ley de salud reproductiva se cumple a medias, y como las provincias le escurren el bulto a la educación sexual, factores esenciales para disminuir el número de embarazos no deseados, y por ende, los abortos.
Vengo de una familia antikirchnerista de alma y católica fanática. Si tuviera cáncer y estuviera embarazada serían los primeros en impedir el tratamiento y dejarme morir, si me violaran y quedara embarazada quizá terminaría como Romina Tejerino. Porque estaría sola.
Así que sé que no es una cuestión de oficialismo sí, u oficialismo no. Es más complejo.
Es una sociedad que mira para otro lado y deja morir mujeres. Que no somos una minoría exótica. Somos el 51%. Lamentablemente, desunidas y siempre creyendo que nunca nos pasará a nosotras. Hasta que pasa. Por no hablar del machismo congénito de muchas féminas.
Por eso me duele que alguien quiera salir del paso diciendo "soy un soldado de Cristina" . Lindo momento para invocar la obediencia debida.
Mientras tanto la iglesia sigue enojada porque no consiguió todo lo que quería (los putos y las tortas se pueden casar todavía y adoptar, y eso los tiene locos), y la desigualdad permanece.
Porque quién tiene plata se va a otro país y vuelve con el bebé de una maternidad subrogada. Y todos reaccionan con una mezcla hipócrita de admiración y resignación. Cosas de ricos. Privilegios.
Porque ese es el meollo del asunto, si la salud y todas las cuestiones sanitarias que la rodean son un derecho o un bien de mercado, disponible sólo para quienes pueden pagarlo. Eso debería aclarar Manzur  que, piedra libre, está escondido bajo la mesa.
La iglesia defiende sus privilegios y en el camino el statu quo en el que todos somos iguales, pero algunos más iguales que otros.
Contra ese statu quo estamos luchando. Por un país más justo y más igualitario. Hemos retrocedido. Habrá seguir luchando.
Quiero aclarar. No soy Lucas Carrasco, ni digo que por esta cagada se haya vuelto potable la oposición más impresentable que hemos tenido en años. Me dan asco los que siguen festejando porque supuestamente la Argentina se va al tacho y ellos heredarán sus despojos. Simplemente patéticos. No tienen más proyecto que volver a los noventa o peor aún, a antes del primer peronismo. O los que pretenden que son de izquierda y hablan de fin de ciclo como si la conciencia de las masas estuviera a punto caramelo para tomar el Palacio de Invierno. Al pueblo no lo ven ni en figuritas. Están perdidos  y dan consejos. Lamentable.
Enfrente sigue estando la oligarquía. Enfrente siguen estando los privilegiados. Que ya nos mostraron que no descansan. Si perdemos esto que tenemos, lo que venga no será la revolución socialista con Flora Tristán a la cabeza, sino la derecha más rancia.
Por eso hay que seguir luchando. Aunque a veces las malas noticias vengan de los nuestros.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Día del militante



Mañana regresa Cristina. Para alegría nuestra, y rabia (pero también alivio) de quienes viven de odiarla.
Bachellet gana, pero va a ballotage...igual como quién dice, en segunda vuelta festejamos. No será una revolucionaria comunista, pero es lo más a la izquierda que soporta Chile hoy en día . Desde la Unasur se la extrañaba.
El mundo ha seguido andando, sumido en una crisis cada vez mayor , en pos de un capitalismo más salvaje que nunca.
Y aquí abajo en el surcito del mundo, unos locos sin remedio, seguimos creyendo que la autodestrucción no es el camino.
Con marchas y contramarchas, avances y retrocesos, Venezuela (en lucha contra el sabotaje permanente de la burguesía local e internacional que quiere destruir lo conquistado, habrá que tomar nota de lo que pase y no dejarlos solos, que les tocó bailar con la más fea, y encima , sin Chávez), Cuba (pueblo grande si los hay, mirá que bancarse décadas de bloqueo, y siguen luchando), Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua,y ahora parece que vuelve Chile (y con suerte, tal vez también Honduras) buscan un futuro fuera de la ortodoxia neoliberal. Con sus matices, luchando contra sus propias limitaciones, como decía Serrat, el Sur existe.
¿Por qué remarcar eso? Tal vez porque hoy es el día del militante, un día para homenajear a hombres y mujeres que se han jugado y se juegan por un mundo mejor...
No se ha terminado la historia, ni se terminará por mucho que lo proclamen a gritos los privilegiados de este mundo. No mientras haya  personas con conciencia, dispuestas a luchar.
Ah, sí, acá se viene el fin de ciclo y las cacerolas festejan. Dejémoslos con su odio y su impotencia. Hay un país  más justo por construir, ahora, dentro de dos años y dentro de diez también. Que no nos desvíen de lo esencial.
Cristina regresa. La estábamos esperando. Ellos también.
Pero esa es un circunstancia. Lo fundamental es seguir trabajando en mejorar el sistema impositivo para hacerlo más progresivo, apostar a una industrialización con más componentes nacionales, disminuir el trabajo en negro, ir por verdaderos sistemas nacionales de salud y educación, no meros islotes desiguales, combatir la extorsión de los formadores de precios, seguir apostando por una integración regional de pueblos y no sólo de mercados, y un largo etcétera...
Hay que militar, y militar en serio. Porque enfrente, nunca dejaron de hacerlo, y están listos con cuchillo y tenedor para quitarnos uno a uno, los derechos conquistados.
No exagero. Ya lo hicieron antes: entre las dictaduras y el menemismo, nos habían robado hasta la esperanza. Es responsabilidad nuestra militar para que la historia no se repita.
Que no nos engañen señores de buenos modales y pésima catadura acerca de dónde está el enemigo. Para el pueblo, el enemigo siempre fue la oligarquía, y eso no ha cambiado.
Que no nos vengan con que lo malo es confrontar con los factores de poder y que lo bueno es abrazar a quienes nos pisan. Cada vez que esos señores de buenos modales gobernaron (aunque ya sabemos adonde se van esos modales a la primera de cambio), el pueblo terminó hundido.
Que no se engañe la clase media. Si los cultores del neoliberalismo vuelven, será la primera víctima. Está en juego algo más grande que la cuota de la licuadora.
Hoy es el día del militante. Mi más sincero homenaje a quienes militaron por un mundo más justo e igualitario. Y a seguir su ejemplo.