Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz año nuevo

Para todos los lectores de este blogcito: persistentes, ocasionales y hasta los que llegaron por error buscando un Tux: ¡Feliz año nuevo!
Que la pasen muy bien en compañía de sus seres queridos y que el año próximo les vaya muy bien.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Fin de año

Se va un año difícil, tanto en lo personal como en lo político. Me centraré en lo segundo...
Fue un año de grandes pérdidas. Perdimos a Hugo Chávez, murió Mandela...
Un año en que el chavismo comenzó a madurar, y lucha por crecer sin Chávez, pero con pueblo.
Un año en que Chile trajo de vuelta a su socialdemocracia de la mano de Michelle, para que esta vez lo haga mejor.
Un año en que "el mundo" ardió por los cuatro costados mientras el neoliberalismo reina y manda a la pobreza a millones.
Un año en que cerró EEUU por unas semanas. No así su ejército o sus espías, que laburan todo el año.Aunque no pudieron invadir Siria como querían.
Un año en que la hipocresía xenófoba se llamó Lampedusa.
Un año en que Rusia le recordó a EEUU que ella existe.
Fue un año de errores. Nos pasó el trapo en Buenos Aires una Massita que le ganó a su fotocopia en blanco y gris.
Se mantuvo, eso sí, la primera minoría a nivel nacional (que no es poco) y el congreso de después de diciembre sigue con liderazgo kirchnerista.
Fue un año en que la Iglesia Católica volvió al ruedo y de la mano de la euforia por Francisco jugó a escamotearnos derechos.Eso sí, dicen que ahora sí van contra los pederastas. Veremos. Por lo pronto siguen descubriéndose papeles que revelan que la jerarquía eclesiástica argentina se hundió hasta el fondo en el fango de la dictadura ¿pedirán perdón y declararán en la justicia como corresponde? Sí, me traje una silla cómoda...
Fue un año en que Cristina nos dio un susto, pero volvió renovada y con renovados bríos.
Fue un año que mostró que la hegemonía es frágil y que las deudas pendientes- sabotajes aparte- pasan facturas.
Si no se combate en serio la manipulación de los formadores de precios , no se termina por rediseñar el sistema de transporte a la medida de país actual,y no se asume una política de seguridad democrática, esos temas los ganará siempre la derecha y ya se sabe adónde nos lleva ella. Al descarrilamiento con represión incluida.
Hubo un nuevo accidente de tren que muestra que el personal no está a la altura de los cambios de material rodante  y vías.
 YPF mostró que puede crecer. Sería bueno que sus tercerizados también se enteren.
Tuvimos un diciembre caliente que empañó nada menos que el festejo por los treinta años de democracia.
Y hablando de caliente, los cortes de luz en verano ya son crónicos. No se puede seguir jugando al "lo atamos con alambre" en materia de energía. Al igual que el sistema de transporte, el sistema energético no está a la altura del país actual. Falta inversión en serio, y es dudoso que las empresas privadas vayan a hacerlo. Pero no basta con tener una empresa pública si ésta actúa igual que las privadas. Es el paradigma el que debe cambiar, no sólo el dueño.
Nos espera un año 2014 difícil, y un 2015 todavía más difícil. Porque lo que se juega es la continuidad de un modelo de país justo, inclusivo y soberano , frente a quienes quieren volver no ya a los noventa, sino a los 40, antes de Perón.
Con las fuerzas extorsivas envalentonadas: los medios masivos que echan nafta al fuego, pero también agrogarcas sentados sobre la soja, formadores de precios que fogonean la inflación, policías bravas que dejan zonas liberadas, se van haciendo imprescindibles medidas que les quiten ese poder de acogotar al gobierno, y al estado nacional. Como con lo de Repsol con YPF, estos sujetos están tirando demasiado de la cuerda.
Tal vez el año 2014 nos traiga algunas leyes en esa dirección...
Pero sobre todo es hora de militar y hacerlo en serio. Porque desde arriba sólo se sostienen los senos, no los procesos de transformación de un país.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Vacaciones



En medio de un verano pesadito, entre quilombo y quilombo, y los cortes de luz , hago lo que todo bloguero choripanero, linuxero, planero y ultrak ;-)
Irme de vacaciones a la playa.  En Argentina , che, no sean mal pensados :-)
Prometo traer fotos obvias y divertirme
.
Gracias a todos los que me han leído y (espero) me sigan leyendo. Que tengan felices fiestas  y que la pasen bien...

Doce años después: un país diferente

En estos días, apoyados en su hipocresía y en nuestras deudas pendientes, los medios masivos quieren hacernos creer que el pasado ha vuelto.
Olvidan que doce años después, el país es otro.
Está claro que estamos lejos de haber logrado una seguridad democrática y que por ello, nuestros perros guardianes han demostrado que pueden amenazar la seguridad con mucha eficacia.
Mientras no se logre una real participación ciudadana en temas de control de la criminalidad, y no precisamente en forma de linchamiento, mientras no se profesionalice a las fuerzas de seguridad, y sobre todo mientras no tengamos una democracia completa, una democracia con la cual se come, se cura, y se educa, la "seguridad" será la excusa de la derecha para pedir represión; y la policía, la administradora del delito en vez de su enemiga.
Pero no hemos vuelto, ni volveremos tan fácilmente al 2001. O a los noventa como sueñan algunos, en nombre de la conciliación, de la paz de la mesa familiar que reinaba cuando tantas familias se sentaban en torno a una mesa vacía.
La Argentina fue la niña mimada del FMI a base de rifar su patrimonio, Menem fue presentado como el modelo de presidente que tomaba las "decisiones difíciles", que , en verdad, eran las más fáciles, las que dictaba el poder económico. Y De La Rúa siguió su camino, incluso en lo de la corrupción.
Todo eso estalló en el 2001. Algo nuevo ha venido naciendo desde entonces: con crecimiento del mercado interno, de los empleos, con defensa de la soberanía y con hermandad latinoamericana (por cierto: ganó el chavismo en Venezuela, parece que Maduro está idem, y en Chile volvió Bachelet a La Moneda, se la extrañaba), con enfrentamiento a poderes fácticos de envergadura, con una pujante militancia juvenil...en definitiva con recuperación de lo perdido en los noventa y en la dictadura.
 Fue el conflicto el que permitió llegar a ver el día en que se ha disminuido verdaderamente el hambre en nuestro país...
No fue la buena voluntad de los empresarios, ni de ninguna corporación, la que amplió derechos, la que devolvió las paritarias, la que permitió la recuperación de las jubilaciones y la movilidad jubilatoria...Pero ni lo nuevo termina de nacer, ni lo viejo muere del todo, digo poniéndome gramsciana. Y entonces aparecen los puntos débiles que irán de atacar los que no tienen ninguna alternativa pronunciable, y-claro está- los decepcionados gratuitos.
Porque en la vida hay que tomar decisiones difíciles, y casi nunca la opción es entre Cristina Kirchner y Rosa Luxemburgo. Más bien es entre el kirchnerismo y los que propician con sus acciones un nuevo 2001, aunque luego se hagan los sotas.
No se trata de perder espíritu crítico ,ni de aplaudir cada paso oficial de pie, sino de saber que opciones reales hay en juego, y elegir la mejor para la mayoría. Teniendo en claro de donde venimos y adónde queremos ir. Aunque a veces no nos guste del todo el transporte o la compañía.
A pesar de los "diciembres calientes" hemos avanzado. Y seguimos caminando.

martes, 17 de diciembre de 2013

Una difícil decisión




 Un cuento algo malintencionado (no es literal).

Mascotas

Hoy es un día trascendental para la humanidad. Para mí también ,claro está.
Yo, Víctor Crane, me convertiré en el salvador de la humanidad.
He descubierto la causa de muchos de los comportamientos violentos y egoístas de la humanidad.
Nada menos que un parásito microscópico que invade el cerebro y lo coloniza.
Mi descubrimiento es el primer paso para la cura y/o la vacuna que libre a la humanidad de esta plaga.
Seré famoso en la comunidad científica...
Claro que la sociedad protectora de animales me odiará y muchas otras personas, también.
Porque los portadores son nuestras mascotas. La humanidad los ha domesticado y ellos nos han protegido por siglos.
Quién diría que el principal enemigo de la humanidad estaba oculto en el interior de sus principales aliados.
No es extraño que el parásito nos haya infectado a casi todos. Fue muy inteligente al elegir a nuestra mascota predilecta. Si quisiera ser suspicaz diría que el parásito nos domesticó a nosotros.
Porque todos criamos a uno de esos posibles portadores. Es casi obligatorio tener uno. Yo mismo he comprado uno porque mi jefe me dijo que no confiaba en alguien que no tuviera mascota.
Le hecho pruebas y lamentablemente está infectado. Como yo. Como casi todos.
Lo miro con compasión. Sé que no tiene culpa alguna, pero cuando revele la noticia los seres como él serán demonizados y temidos. La humanidad no suele ser agradecida con quienes le han dado tanto.
Es cierto que ahora son seres perezosos que comen a costa nuestra, pero salvaron a la humanidad de muchas plagas. Eso será olvidado cuando yo dé la noticia.
Lo miro y le pido perdón en silencio. Él me devuelve la mirada. Sé que es autoengaño pero siento que me comprende y que me perdona...
Mañana ambos seremos famosos.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Instalando Huayra

Hoy he emprendido la tarea de instalar Huayra Linux en mi PC familiar, Multivac.
No fue una tarea difícil, con la sola excepción de que mi conexión ethernet requiere conexión a IP fija y tuve que configurar eso manualmente, antes de comenzar la instalación.
Para la instalación se cuenta con un live dvd muy mono. Al comenzar nos recibe una vaquita muy colaborativa:


















Por el momento hay que cerrar la ventana e ir al menú superior:














En el menú,buscar la palabra Huayra. Una de las opciones que ofrece es instalar. Cliquear allí. Si quiere primero echar un vistazo, verá que hay gran variedad de programas, viene con Libre Office (como Microsoft Office, pero libre y gratis), Chromium (yo prefiero Firefox, pero es cuestión de gustos) como navegador, Icedove para el correo electrónico, VLC (un todo terreno para música y video), Transmission para bajar archivos torrent, Gimp para los gráficos, programas educativos como Celestia (astronomía), una enciclopedia, diccionario, algunos juegos ...en verdad estoy siendo muy sintética, porque tiene hasta para programar en gambas (no se rían, no es un chiste).
La instalación es una instación típica de Debian:
Se elige teclado, por lo general es español:

Se cliquea en continuar y se espera:


La siguiente decisión a tomar es la más delicada. El particionamiento: o sea que parte del disco vamos a usar para instalar Huayra:



Si no se teme perder datos y se va a usar solo Huayra, conviene dejar la opción predeterminada:




Yo uso la manual para elegir exactamente donde se instala Huayra y que no toque el resto del disco.

No es díficil. la opciones son claras: se puede redimensionar la partición windows, crear nuevas particiones. Es el equivalente a poner tabiques para obtener más habitaciones.
En mi caso ya tengo varias particiones disponibles: elegí una para instalar el sistema:



Como pueden ver las opciones son: sistema de archivos: elegir siempre ext4, es el estándar en linux como lo es el ntfs en windows. Formatear, sí, es más práctico, y punto de montaje /, el principal. Allí va todo el sistema.
Para cuidar los archivos propios y actualizar sin tener que copiar todo de nuevo conviene otra "habitación" más aparte, la partición home:




La mía tenía datos previos, si empiezan de cero, pueden formatearla.
Una vez que se configura cada partición se cliquea en "se ha terminado de definir la partición"
También conviene configurar una partición swap, de por lo menos 500 MB.
Si usan el particionamiento guiado, el sistema se encargará de crearles una.
Todavía no se ha modificado nada en su disco duro. Cuando elija escribir los cambios en el disco duro, recién se harán efectivos:


Le pedirán su confirmación. Elija sí.














A partir de aquí puede irse a tomar un café. El sistema procederá a instalarse.
Cuando se instale el grub volverá a pedirle su opinión. Es el programa que administrará el arranque de su o sus sistemas operativos a partir de ahora.
Le pedirá autorización para instalarse en la primera parte de su disco duro. Acepte.

Hemos terminado. Reinicie su PC y extraiga el DVD.
Cuando se encienda de nuevo verá esto, si todo salió bien:

Es Huayra , pero ahora está en su disco duro. Disfrútela.
Ah, y mi primer visita a internet:
Es la página de inicio.
También visité la mía:
Igual, prefiero al panda rojo. O a la comadreja de hielo.
Suerte con Huayra :-)

viernes, 13 de diciembre de 2013

Fábula superflua

Había una vez dos niños muy diferentes: uno de ellos era visto como el más bueno de todos, el otro como un niño revoltoso y problemático.
Sin embargo la realidad era un poco distinta. El niño bueno solía golpear al otro y todos decían que el otro lo provocaba. Cuando le devolvía los golpes los más ecuánimes decían que era una pelea en la que no había que meterse. Los otros defendían al bueno e incluso le daban algunos golpes al malo.
Cuando crecieron la situación empeoró. El bueno cometía delitos de los que era culpado el otro.
 Cuando se hicieron adultos el bueno cometió un asesinato y culpó al malo. Este fue preso. Cuando salió intentó matar al otro pero fracasó. Fue apresado. La gente pedía pena de muerte para él pero sólo fue preso.
La indignación fue mayúscula pero pronto llegó el festejo al ver que el malo se ¿suicidaba? en prisión.
 El bueno se encargó del panegírico y allí perdonó al malo apelando a su bondad esencial y generando simpatía en todos.
Gracias a eso el bueno tuvo una estatua mientras que el malo fue sepultado en una fosa común.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El juicio

La joven parecía estar ausente mientras oía los cargos en su contra. Eran numerosos, pero no necesariamente variados. La Ciudad no era muy original: simplemente castigaba todo lo diferente.
Donald Kormann la miraba con curiosidad. Ciertamente era hermosa. Con demasiada personalidad para su gusto.
El ascenso de Nadia Kovaleski había sido tan vertiginoso como su caída. Había sido la mejor alumna de Víctor Bradbury, el último descendiente varón del mítico Richard Bradbury, y éste la había recomendado calurosamente para el cargo de Directora del proyecto New Edge.
Tal vez él la hubiese defendido, pero había muerto trágicamente en un accidente hacía unos meses. Su muerte la había dejado sin uno de sus principales defensores.
Había sido una niña rebelde, pero sus altas calificaciones la habían colocado en el nivel uno, a diferencia de sus compañeros más cercanos, que fueron a parar al nivel más bajo. Casi todos habían muerto ya, debido a las duras condiciones de trabajo.
Nadia no pareció mirar atrás, y continuó los estudios, obteniendo las mejores calificaciones. Parecía haberse calmado y ya no buscaba problemas.
Pronto llamó la atención de Víctor Bradbury, famoso por rodearse de alumnas, algunas brillantes, y otras simplemente hermosas. Las malas lenguas decían que las primeras eran para el laboratorio, y las segundas para la cama. A pesar de su belleza, ella pertenecía al primer grupo.
Por supuesto, la esposa de Víctor la odiaba más que a ninguna. Su marido había cometido la imprudencia de elogiarla frente a ella, y su pequeña hija, que la había conocido en una de las visitas que le hacía al padre en el laboratorio, le había dicho que quería ser como ella. Después de eso, le había prohibido ir al laboratorio, pero tuvo que ceder ante los pedidos de su esposo, que insistía en llevarla una vez al mes, para que conociera el lugar y se interesara en su trabajo.
No habían tenido hijos varones, y Víctor había decidido que su hija seguiría la senda familiar.
Luego de la muerte de su marido,ella alejó a la niña de todo lo que oliera a ciencia, con relativo éxito.
Durante el juicio, la mujer maldecía alternativamente a su difunto esposo y a la joven, esperando escuchar la sentencia.
Clemente XVI festejaba internamente la caída de Nadia. Como ella no pertenecía a una familia católica, no la conoció sino hasta la etapa final de su formación, cuando su ahijado Francisco Rojas se la señaló, y le dijo que el profesor Bradbury la había elegido a ella y no a él para un cargo en la Universidad.
Él decidió interceder y fue a hablar con Víctor.
Clemente trató de convencer a Víctor de que la echara del cargo y la destinara a alguna tarea menor, pero no tuvo éxito:
— ¿Está loco? Es la mejor alumna que he tenido.
— ¿En la cama?
Víctor se rió:
— Ya quisiera yo, pero Nadia no es de esas chicas. Vive para la ciencia.
— Es soberbia.
— Tiene motivos.
Clemente decidió ir al grano:
— ¿ Por qué no le da una oportunidad a Francisco Rojas?
— Porque es un idiota. No tiene talento y nunca lo tendrá. No quiero monaguillos, quiero científicos.
— ¿Y prefiere a una mujer en su lugar?
— Kovaleski es inteligente y creativa. No hay comparación.
Ante su fracaso, Clemente decidió hablar con la joven. Nadia lo saludó con amabilidad, pero sin mucho interés. Él fue directo:
— Dígale a Víctor que renuncia. Que no puede dedicarse a un puesto tan importante.
— ¿Por qué haría eso? Siempre quise llegar a ese lugar.
— Pero no tanto como Rojas.
— Lo lamento por él. Pero no defraudaré la confianza de Bradbury por un simple capricho suyo.
Clemente insistió , pacientemente:
— Es un puesto muy agotador, y no le dejará tiempo para nada más. E igual deberá dejarlo cuando quiera formar una familia. Por eso siempre desaconsejo a las jóvenes estas carreras. Es mejor algo corto, y que permita tener tiempo para atender a los nenes y al marido.
Nadia se rió abiertamente:
— Me gusta mi trabajo y no pienso tener hijos, Su Santidad.
El anciano la miró con reprobación, y respondió con condescendencia:
— Mi niña, las jóvenes siempre dicen eso , pero después se enamoran, se casan, y tienen bebés. Así lo quiere nuestro señor. Una mujer que no es madre, es media mujer.
— ¿Eso se aplica a las monjas, Su Santidad?— preguntó ella, con fingida curiosidad.
— Claro que no . Ellas destinan su vida a Dios. Es distinto.
Un destello en su mirada le reveló la maldad inherente a ella. Era evidente que se burlaba de él, aunque aparentara seriedad.
Clemente le comentó su preocupación a Francisco Reed. Éste, un simple funcionario menor del Departamento de Moral, le dio la razón.
Francisco Reed la odiaba desde que la conoció. En ese momento era profesor de Moral y Buena Conducta en la formación básica. Primero por su rebeldía inicial y sus excesivas preguntas, luego por algo más indefinible.
Había algo falso en su excesiva perfección: no se peleaba con nadie, contestaba siempre con cortesía, y conocía la Biblia al dedillo, y no parecía volverse loca por los chicos como las demás jóvenes de su edad. En cambio, su soberbia era evidente y crecía con ella. De seguro no tardaría en cometer un error.
Pero los años pasaban y nada sucedía. Nada , salvo su ascenso a puestos cada vez más altos.
Claro que también él había ascendido. Ahora era nada menos que el jefe del Departamento de Moral y Buena Conducta.
Ella no pareció impresionarse por su cargo. Lo saludaba con cortesía e indiferencia.
Pero él había logrado atraparla. La soberbia la perdió. Después de la muerte de su marido, la esposa de Víctor la denunció. Un allanamiento fue suficiente. La joven tenía ocultos libros prohibidos. Además, sus ex-compañeras la habían oído hacer comentarios irónicos sobre religión, y su historial mostraba que eludía las ceremonias religiosas.
Confrontada, Nadia negó todo. Pero bastó la amenaza de ejecutar a sus antiguos amigos de la infancia (los que aún quedaban) , para que confesara.
— No los he visto en años — respondió ella.
— Aún así no creo que quiera cargar con la culpa de su muerte. Le prometo que no será rápida.
Ella permaneció en silencio. Él continuó hablando.
— No les queda mucha vida, pero puede acortarse aún más. Y no sólo eso. Usted deberá verlos morir. Como ese delincuente que encontró hace ya 17 años.
— ¿Así que lo sabe? Yo prefiero no pensar en eso. Fue hace mucho tiempo.
— No pudo hacer nada para salvarlo . Ahora tiene la opción. Le sugiero que se apure, o podría ser tarde cuando hable.
— ¡Soy atea! ¿Eso quería oír? Sí, soy atea. Los libros no son míos, pero ciertamente los he leído todos . Me gusta la historia antigua. Eligieron bien lo que tenían plantar. Eso sí, les faltó Marx.
—Es una acusación grave ¿tiene pruebas?
— Claro que no. Sólo tengo mi palabra. Pero sé que esos libros no estaban allí cuando salí de mi apartamento.
— Como científica debería saber que la palabra no vale nada.
— Con ese criterio ¿Desechará los testimonios en mi contra?
—Claro que no. Son esenciales.
Nadia se rió sin poder evitarlo. La situación era demasiado absurda.
— Dicen que habló pestes de la religión.
— Sólo dije que ha hecho más daño que bien. Víctor estuvo de acuerdo. Pero por lo visto me oyeron, y la envidia es mala consejera.
— No ha ido a las ceremonias cristianas en años.
— No me interesan.
— Algunas compañeras dicen que usted las miraba de modo deshonesto.
— ¿De veras? Que curioso— comentó ella, con una sonrisa maliciosa.
—Su soberbia es increíble. Pero es demasiado sentimental ¿realmente su vida vale la de esos inútiles?
— Usted sabía que hablaría ¿por qué está molesto?
— Demasiado fácil. Quería usar las “medidas especiales”. Tal vez lo haga.
— ¿Lo hicieron con aquél hombre?
— Oh, sí, era muy obstinado. Hasta trató de escapar. Lo dejamos porque igual iba a morir.
Nadia palideció, y Francisco salió riéndose a carcajadas de aquél lugar.
La sonrisa de Francisco era indisimulable, cuando se le preguntó a la acusada como se declaraba.
La doctora Kovaleski se puso de pie, y mirando desafiante al público, pronunció con voz clara y firme la palabra tan esperada:
— Culpable.
El público comenzó a gritar :
— ¡Qué se muera la perra!
La viuda de Víctor sonreía y gritaba más fuerte que nadie. No le importaba que las revelaciones de los testigos pudieran dejar en mala posición a su difunto marido. Sólo quería verla morir.
El juez ordenó silencio varias veces, y amenazó con desalojar la sala. Con esto último consiguió que la gente se calmara.
Lo demás fue mera formalidad. Desfilaron testigos, y finalmente el jurado se retiró a deliberar.
El veredicto ya era conocido por todos.
Cuando volvieron, el clima de festejo era evidente. El juez volvió a pedir silencio, sin éxito.
Finalmente, leyó el veredicto del jurado.
— Culpable.
Después le tocó a él enunciar la pena correspondiente: la máxima. Pena de muerte, era el único castigo justo, para tamaña impiedad , inmoralidad y soberbia, dijo el juez.
Allí el público estalló en aplausos, y Francisco se abrazó con Clemente, mientras la viuda de Víctor derramaba unas lagrimitas de emoción.
Luego vino la espera en el corredor de la muerte. Pero, cuando todos pensaban que la historia de Nadia llegaba a su fin, Donald Kormann decidió indultarla para ponerla a cargo de la embajada en la Confederación.
Francisco maldijo en silencio. Lo mismo hizo Clemente XVI. La lealtad y la obediencia de la Ciudad al plan divino, se volvían cada vez más dudosas.

Habemus democracia, ¿Quién le pone el cascabel al gato con botas?




Una plaza llena. Nada menos que la demostración de que los reflejos democráticos están intactos.
Y una Cristina que marcó la cancha  y dejó en claro lo esencial, la defensa de la democracia:
"Pero tengo una sola certeza, absoluta, inconmovible, todo lo que falta lograr, todo lo que nos falta hacer sólo se puede hacer en democracia, respetando la Constitución, respetando las leyes, respetando las autoridades legítimamente constituidas y elegidas por el pueblo. No hay ningún otro modo de poder hacerlo y el que crea que hay un camino alternativo que no se disfrace de cordero, que lo diga, si piensa que la democracia o la libertad o el poder expresar lo que sentimos es malo, que lo digan"
Porque la democracia cumplió añitos y está lejos de estar muerta como sueñan algunos, entre los cuales se encuentran personas que uno creyó mejores de lo que realmente eran. Aunque sí está incompleta, y por eso es deber nuestro, de todos los argentinos, el ir por más y mejor democracia para todos.
Hubiéramos querido que fuesen días más felices. No ha podido ser.  Una deuda pendiente de la democracia golpea la puerta ahora que, para nostalgia de los golpistas de siempre, ya las puertas de los cuarteles militares no son una opción.
Esa deuda es la democratización de la seguridad, hoy en manos de cuasi mafias policiales, que eran una bomba de tiempo y siguen siéndolo.
Mal momento para invocar un federalismo que termina siendo la negación de la existencia de un país.
No queda otra que desactivar esas bombas una a una. Queda claro que ni ,
José Manuel De la Sota,ni Antonio Bonfatti, ni Mauricio Macri, entre otros, ayudarán. En esas provincias ( y en la CABA) sólo se puede tapar baches y mostrar que el gobierno nacional está presente. Pero es momento de que los Uribarri, los Scioli, los Zamora, los Alperovich, muestren que su lealtad con el proyecto nacional es en serio y contiene un compromiso con la seguridad democrática. Que no es precisamente salir a cazar morochos para calmar clase media histérica.

Por ahora se negocian aumentos y mal que mal, las cosas se irán calmando. A pesar de los instigadores. Que si lograron algo es porque había mar de fondo. Pero eso no basta. Hay que acabar con la autonomía y el descontrol de las policías provinciales.
Hay que ponerle el cascabel al gato con botas. Modelos alternativos hay, está el francés, el venezolano, aún el yanqui. Hay que aprender , que no copiar, de las experiencias ajenas...Ya sé que se dice fácil, pero es una tarea a largo plazo, y es para ayer.
Mientras tanto, recordemos ( y festejemos) que, aún con sus claroscuros, hemos logrado mantener 30 años de democracia.  Y vamos por más.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Diciembre reloaded

Porque entre saqueo y saqueo, se nos murió Mandela. Un Mandela edulcorado por los medios, que insisten en olvidar que lo consideraron terrorista, y que Fidel Castro, Muammar al Gaddafi y Yasser Arafat, fueron los verdaderos aliados con los que contó, y no los hipócritas que hoy lo elogian cuando antes defendían el apartheid.
No hablaré mucho más de él, salvo para decir que se murió un tipo que fue muy molesto para los poderosos, y eso nunca es una buena noticia. Aunque después de muerto los que mantienen el apartheid más eficaz, el que él no pudo vencer, el económico, quieran ponerse su camiseta para disimular.
Porque, hablando de apartheid, una protesta policial de corruptos crónicos en abstinencia, con un gobernador irresponsable, nos vino a recordar que el apartheid existe acá, en nuestras tierras, en provincias como Córdoba donde literalmente echan a los pobres para dejar "limpio" el centro para el negociado inmobiliario de los más ricos. 
Porque sale a relucir cada vez que los "vecinos" inician cacerías de pobres en nombre de la bendita seguridad. Que siempre es la inseguridad de los más humildes.
Mañana celebramos 30 años de democracia institucional. A la democracia real, de esa  en la que todos comen, todos se educan, todos se curan o mejor, la mayoría no se enferma, y todos tienen vivienda propia, todavía no llegamos, aunque desde el 2003 vamos en camino. Con viento en contra, y no a favor como suele decirse. Porque la injusticia beneficia al poderoso. Y éste no quiere ceder privilegios.
Porque la sensación de caos que los medios buscan generar mata la solidaridad  y eso debilita todo proyecto de reparación social. Si la clase media le tiene miedo a los pobres es más probable que vote a una derecha que la va a hacer pomada, pero le miente protección.
Porque la democracia está aún en deuda con los más pobres, y aún con la clase media.
Porque aún los privilegiados siguen siendo las empresas multinacionales y la oligarquía. 
Si queremos que la promesa de Alfonsín se cumpla:" con la democracia se come, se cura  y se educa", hay que profundizar en el proceso iniciado en el 2003. No serán los fantoches del consensualismo vago, ni la derecha recalcitrante los que levanten las banderas de justicia social, independencia económica y solidaridad regional. Ni la izquierda perdida en sus divagaciones  y ajena al pueblo. Esto último lo digo con tristeza, no con ironía.
Hay que tener mucho cuidado con el "peronistas son todos". Porque las caretas no son el rostro. Y no es lo mismo luchar por el bienestar de los más humildes que hundirlos porque "pobres habrá siempre".
Que no se engañe la clase media, la única seguridad real es la que ofrece la democracia. Con verdadera redistribución de la riqueza, con fuerzas de seguridad bajo estricto control político. La autonomía policial y el "metan bala" la termina perjudicando  y condenándola a vivir con miedo. El enemigo no es el pobre, sino el hacedor de pobres, el que se la lleva con pala y luego exige no pagar impuestos, o no los paga directamente. No hay democracia real con ricos archiprivilegiados y excluidos crónicos.
Treinta años de institucionalidad democrática se cumplen mañana.Es una buena noticia.
Ojalá más adelante podamos festejar treinta años de democracia real, con igualdad de derechos y equidad para todos.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Historias de la Confederación: el terremoto en la isla, segunda parte


    Manuel no se limitó a eso, también dio una entrevista personal a Eduardo García, con el consiguiente enojo de quienes no fueron elegidos como entrevistadores.
    Sé que todos hablan hoy de la catástrofe en la isla, pero quisiera hablar un poco de la situación interna de la Confederación.
    Manuel asintió.
    Por supuesto. Me parece justo.
    Magdalena dijo algo muy importante ¿Qué hay de la solidaridad interna?
    Me pareció una crítica parcial e injusta por parte de ella. Hay decenas de programas nacionales, destinados a fomentar el empleo, la construcción de vivienda social, mejorar el acceso a salud y educación, el ICTI y el ICTA llevan años ayudando a los pequeños productores y a las PYMEs. Y no nos olvidemos de la obra pública, que ha crecido exponencialmente en estos años para brindar infraestructura a la producción.
    Todo eso suena como estar a favor de la felicidad, pero hay un gigantesco déficit de viviendas, los alquileres son altos, las PYMEs aún tienen dificultades para acceder al crédito...
    Estamos trabajando en un proyecto para ampliar el porcentaje de créditos que la banca pública y privada deben destinar a PYMEs y cooperativas. Se va a relanzar el proyecto de construcción de viviendas por cooperativas, y se aumentará la alícuota impositiva las viviendas deshabitadas. No digo que hayamos resuelto todos los problemas, pero trabajamos en ello.
    Eso ha despertado críticas de la oposición, algunos dicen que interfiere con el rol ordenador del mercado, y otros, la izquierda clásica, que las medidas son más ornamentales que prácticas.
    El rol ordenador del mercado es una entelequia, sólo naturaliza la desigualdad. Y no veo cómo fomentar el crédito a las PYMEs es ornamental.
    Eduardo lo miró pensativo. Luego preguntó abiertamente:
    ¿Cuál es rol que debe tener el estado, para usted? ¿Y el mercado?
    Creo que su papel es limar las desigualdades, y garantizar un piso mínimo de derechos para todos. El mercado es muy eficiente generando riqueza, pero no distribuyéndola.
    Eso suena a capitalismo con rostro humano ¿lo cree posible?
    Sí, claro. Por ahora no hay otro modelo disponible. El socialismo fracasó ostensiblemente.
    Eduardo asintió, no muy convencido.
    Su decisión de enviar a Eva Russo a la isla fue muy cuestionada.
    No veo porqué. Ella es muy capaz. Y está cumpliendo su tarea como Secretaria General.
    No lo veo tan claro.
    La ayuda internacional forma parte de sus atribuciones.
    Claro...
    Manuel sonrió.
    Usted subestima a Eva. Pero cuando llegue el momento ella les tapará la boca a todos.
Eduardo lo miró sorprendido. Luego acotó:
Eva tiene buena oratoria, pero ¿no depende excesivamente de usted?
Manuel lo miró enojado:
Esa es una calumnia. Si fuera hombre no la cuestionarían tanto.
Si hubiera accedido al cargo por estar casado con usted, igual sería criticado.
Está en el cargo por sus cualidades. Y fue votada por una mayoría contundente. Dígame ¿su esposo es un buen periodista?
Sí, lo es ¿por qué lo pregunta?
Trabaja para usted ¿no le parece que accedió al cargo injustamente?
No es lo mismo, no se trata de un cargo político. También trabaja para el canal estatal, y yo no lo designé en ese cargo.
Pudo elegir a otro u otra. No es el único especialista en internacionales. Pero prefirió a alguien de su confianza...
Eduardo cambió rápidamente de tema.
    Lo hecho ¿no es una intromisión en asuntos internos de la Nación?
    La solidaridad no admite fronteras. Si la catástrofe hubiera sido en nuestro territorio no rechazaríamos la ayuda de otras naciones.
    El periodista se rió estruendosamente.
    Espere sentado, si cree que tendrá la ayuda de la Nación.
    Robert Ball nos autorizó. Si decide echarnos nos iremos sin protestar. Aunque los únicos perjudicados serán los habitantes de las islas.
    Es verdad.
    Eduardo le tendió la mano al presidente. Éste la estrechó.
    Le agradezco la oportunidad, señor presidente.
    Lo mismo digo yo. Creo que la gente merece oír la otra campana.
    Esta última frase fue levantada por Martín Castro para ironizar diciendo que la otra campana eran ellos. Y en un lapsus increíble agregó:
    La libertad de expresión está en que los medios privados puedan decir lo que quieran. No es para los medios públicos.
    En la isla, Pedro Brunner y Laura Rodríguez se encontraron en un campo de refugiados.
    Creía que no te gustaban estas cosas— se burló Pedro.
    No me gustan. Dejaré que mi camarógrafo trabaje y pondré mi mejor cara de conmiseración.
    Eres invaluable — rió él.
    Lo soy, no te hagas la graciosa.
    Pedro ignoró esta última respuesta y se fue a entrevistar a la gente del lugar y a los voluntarios.
Una de las entrevistadas fue Elizabet López, la líder de las Madres.
Sí, aquí hay mucha necesidad, en cierto sentido está todo por hacer, pero con ayuda de Dios y de nuestros compañeros estamos saliendo a flote—. Dijo la mujer.
Pero ¿por qué aquí? Estamos en territorio de la Nación.
Estamos en cualquier lugar en el que haga falta ayuda. Ya sea en la Confederación o fuera de ella.
¿Cuál es su objetivo principal? ¿los niños? ¿las familias? ¿reconstruir las viviendas?
Hay de todo, pero nosotras trabajamos principalmente con las madres, que son las que mantienen en pie a sus familias. Ya sea cosiendo, cultivando su huertita, vendiendo lo que pueden. Pero lo mejor es que se están organizando, unas cuidan a los chicos mientras las otras trabajan...
¿Qué hay de los hombres?
Ellos se desaniman porque no tienen empleo, y a veces se ponen violentos. Con la reconstrucción volvieron a tener un papel porque son ellos los que sacan los escombros y levantan de nuevo las casas.
Y ¿a largo plazo?
En eso están trabajando el ICTI y el ICTA, alentando microemprendimientos productivos en los que ellos se sientan incluidos.
Por otra parte Laura consiguió lo que quería, entrevistó a una familia muy asustada que le dijo:
Hay mucha vagancia acá, y con el terremoto aprovechan para robar lo poco que tenemos, que hemos ganado a fuerza de trabajo.
¿Mucha violencia?
Sí, no se puede salir porque te roban, te matan o te violan. Por suerte está el ejército que sino...
¿Qué opina de las organizaciones que vienen a ayudar?
A mí nadie me dio nada. Sólo ayudan a los vagos. Malacostumbran a la gente.
La periodista fingió no ver que la vivienda, que también era un comercio, estaba intacta y era una de las pocas que tenía luz y agua potable. Habló de gente trabajadora, desamparada y dejada a su suerte por todos, mientras se ayudaba a gente vaga e indeseable.
En el Congreso se debatía que hacer con la isla. Rápidamente se llegó a un consenso. Los extranjeros debían irse. El ejército podía hacerse cargo y además no convenía malacostumbrar a la gente con ayudas.
Robert Ball recibió la orden con displicencia. No quería más problemas y así se lo dijo a George Hamilton, presidente de la Cámara de Diputados.
Es una locura pero no me importa. Igual yo ya me voy.
Todavía es el presidente.
Y pronto lo serás tú ¿verdad?
Oh, es muy pronto para decirlo, aún debo ganar las internas, y luego las elecciones. Lamento que usted haya tenido que renunciar a su candidatura.
Robert rió suavemente:
Xavier te eligió a ti. Lo demás es mero show.
George palideció:
No sea indiscreto. Sabes que a él no le gusta...
¿Ser mencionado? ¿Qué me hará? ¿Pedir mi renuncia? Se la daría en el acto. Extraño poder vivir sin tener que pedir permiso por todo, chatear, jugar en red, en fin, ser libre...
Podría excluirlo de la Ciudad...
El presidente suspiró, resignado:
Xavier tendrá lo que quiere. Y tú también.
¿Algún consejo?
Milton Riker siempre te será de gran ayuda. Cuídate de Ronald, y sobre todo de ya sabes quién. Y no molestes a Bradbury.
¿Bradbury? ¿Le trajo problemas?
En absoluto. Si le das lo que pide es una seda.
George lo miró, sorprendido. Luego se burló:
Yo no soy como usted. Le mostraré quien manda.
La carcajada de Robert fue estruendosa. George se retiró sin saludar, muy confundido.
Horas después la noticia corría como un reguero de pólvora por las redes sociales: la Nación expulsaba a todas las agrupaciones de ayuda humanitaria y ponía al ejército a cargo de la isla.
Eva Russo recibió la novedad como un balde de agua fría.
Quiso hablar con Robert Ball pero sólo la recibió Milton Riker.
Deben irse todos, sin excepción. Llévese a esas absurdas mujeres de pañuelos blancos, sus funcionarios, los voluntarios, a todos.
¿Qué pasará con la gente?
No es asunto suyo. Si no se van usaré al ejército contra todos ustedes.
Eva se mordió los labios.
De acuerdo. Imagino que dejará trabajar a los periodistas de la Confederación.
Milton sonrió fríamente:
Si se quedan en el hotel. Afuera no podemos garantizar su seguridad.
Eso es un atentado a la libertad de información.
¿No me diga? Denúncielo a la SMP, de seguro le harán mucho caso.
Eva Russo frunció el ceño, pero no contestó.
Poco después Eva Russo anunciaba el retiro de todas las misiones humanitarias de la isla, aclarando que lo hacía por pedido expreso de la Nación. Lo mismo hicieron los representantes de las “Ciudades Libres” , y los chinos.
La protesta de los isleños fue inmediatamente reprimida por el ejército. Los reclamos de la Confederación al respecto fueron ignorados olímpicamente.
Martín Castro no cabía en sí de la alegría. Era un completo fracaso de Eva y no había forma de ocultarlo.
Que el presidente saliera públicamente a respaldarla le parecía más patético todavía.
No dudó en pedir públicamente la renuncia de ambos y una pequeña manifestación tomó su consigna, lo que fue ampliamente festejado por Martín.
No festejó tanto cuando una manifestación de signo opuesto, es decir, de apoyo a Eva y Manuel duplicó los números de la anterior.
Pero su reacción fue rápida. En una nota en el periódico de más tirada se las arregló para argumentar:
1) Que la gente fue traída por dinero o por amenazas.
2) Que eran pocos y que el número estaba inflado con extranjeros.
3) Que reflejaba miedo e inseguridad por parte del presidente.
4) Que trataban de intimidar a la gente de bien con esa multitud violenta.
Eduardo García se encargó de responderle, reprochándole su incoherencia y el cebarse en la desgracia ajena para pegarles a Manuel y Eva.
El intercambio no duró mucho, las noticias locales hicieron que la gente olvidara rápidamente el incidente. Era la final del campeonato y un equipo chico iba alzarse con el trofeo de campeón, para desconsuelo de casi todos los periodistas deportivos y de los apostadores crónicos.
En el hotel, Pedro Brunner se paseaba en el hall, lleno de nerviosismo, con un chupetín en la boca. María Laura se burló de él.
¿Qué pasa, niño?¿ No te vinieron a buscar tus padres?
Pedro la miró sorprendido.
Es que necesito tener algo en la boca o en las manos cuando estoy nervioso.
María Laura se sonrojó, y ahora fue Pedro quién se rió:
¡Qué mal pensada eres! Me refiero a que dejé de fumar hace poco.
Entonces deberé fumar por tí — dijo ella y encendió un cigarrillo.
Está prohibido fumar aquí ¿No sabes leer los carteles?
¡Bah! Eso es una tontería. Si es necesario pagaré la multa.
Él se encogió de hombros y se sentó, algo alejado de ella ,eso sí
Como quieras.
¿Extrañas a los desharrapados?¿por qué no te vuelves a la Confederación?
Espero instrucciones, igual que tú.
Laura Rodríguez se puso seria momentáneamente.
Pareciera que se han olvidado de nosotros. Como si fuera divertido estar encerrados esperando a ver que nos dicen los militares de aquí.
Ten paciencia — la consoló él — pronto volveremos a casa. Estoy seguro.
Ella suspiró fastidiada:
¡Y ni siquiera pude hablar con Ronald Cox! Su guardia personal no me dejó acercarme.
Creo que son sus colaboradores.
No seas ingenuo ¿quién tiene colaboradores de 2 metros de alto y 2 de ancho, con cara de pocos amigos?
Pedro asintió.
Tienes razón.
Luego ambos permanecieron en silencio hasta que sus respectivos teléfonos sonaron. Se apresuraron a contestar. La charla fue corta.
Al finalizar la charla, Pedro lucía radiante, y ella desanimada.
¡Me relevan! Enviarán a Raúl Torres.
A mí , en cambio, me ordenan permanecer aquí.
Lo siento.
Olvídalo, no quiero tu lástima.
Pedro ignoró el último comentario, le dio una palmadita en la espalda y se dirigió a su habitación a buscar sus cosas.
La joven maldijo en silencio la política gremial de proteger a los periodistas casados por sobre los solteros.
Pocas horas después de la partida de Pedro Brunner, hubo una fuerte protesta con palos, piedras y bombas incendiarias frente al hotel.
Laura temblaba de miedo, encerrada en su habitación, rezando más fervorosamente que nunca.
Por suerte para ella, la gente no logró ingresar al hotel, y fueron rápidamente detenidos por los militares.
Mientras tanto, Pedro llegó sano y salvo a su casa, y fue recibido por su familia.
Victoria corrió a abrazarlo. Eduardo permaneció unos pasos atrás, sonriendo.
¡Papá! ¿Me trajiste un regalo?
Pedro la alzó y riendo le dijo:
No, pequeña. No pude conseguir nada en este ocasión.
Victoria hizo un mohín, pero luego contraatacó:
Tienes que llevarme al parque...
Claro que sí.
Pero primero debes hacer la tarea— le recordó Eduardo que se acercó y tomó el bolso de Pedro.
La niña protestó, sin éxito. Los tres entraron en la casa. Pedro bajó a la niña y fue a sentarse en un sofá. Se veía muy cansado. Eduardo se sentó a su lado. Le acarició el pelo mientras decía:
Estaba muy preocupado...
Pedro sonrió:
Sólo nos retuvieron en el hotel. Fue más aburrido que peligroso.
Eduardo se sorprendió:
¿No lo sabes? Atacaron el hotel.
Debo haber salido antes. No vi las noticias durante el viaje ¿Sabes si Raúl llegó bien? ¿Y Laura?
Se veía un poco nerviosa, pero es lo normal después de semejante susto. Creo que Raúl todavía no llegó.
Pedro asintió. Eduardo lo besó y le dijo.
Ve a dormir un poco. Te despertaré cuando esté lista la comida.
De acuerdo — dijo y se dirigió a la habitación. Al poco rato dormía plácidamente.
En la isla, la situación se agravaba día a día. Pero la única reacción de la Nación era mandar más tropas.
El Papa Miguel ofreció su mediación, pero fue rechazado con destemplanza por Robert Ball.
La respuesta de Miguel II fue condenar enérgicamente la falta de caridad cristiana de Ball.
Pero nada concreto sucedió. La represión hizo mella en la gente y poco a poco, volvió la resignación a la isla. La verdadera “isla Maldita” seguía siéndolo tal, aunque nadie la llamara así.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Historias de la Confederación: un terremoto en "la isla", que no es la isla maldita pero lo parece

Ulises había muerto y también Grace Teller. La isla estaba en paz. Seguía siendo tan pobre como siempre, pero mucha gente había accedido a tierra y vivienda propia.
Con ayuda del ICTI y el ICTA se estaban desarrollando huertas comunitarias para abastecer de alimentos a la población, un centro de potabilización de agua y cocinas solares para la comunidad.
Robert Ball dejaba hacer a la Confederación, consciente de que no tenía chances de reelección y de que ,en todo caso, el problema sería de su sucesor.
Pero entonces se produjo un terremoto. Y no un terremoto cualquiera, sino el peor que hubiese sufrido la isla en décadas.
Destruyó lo poco que había sido construido. La catástrofe humanitaria era enorme. La conmoción de la gente fue evidente y se reflejó en las redes sociales a nivel mundial.
Muy pronto, ONGs de toda clase y grupos de voluntarios de todo el mundo acudieron a la isla.
Rápidamente el presidente Manuel Ramírez se comunicó con su par de La Nación, para darle sus condolencias y ofrecer ayuda.
— Enviaremos al ejército— Fue la respuesta.
— ¿Cómo equipo de rescate?
—Claro que no. A restaurar el orden. Habrá robos y crímenes como en toda catástrofe.
—No lo dudo. Pero esa gente necesita agua potable, comida, mantas, refugios, ayuda para la reconstrucción, no armas, ni soldados.
Robert se rió.
— Que se organicen entre ellos. Nosotros cuidaremos que no roben y que no se maten… demasiado.
— La Confederación puede ayudar. Ya tenemos equipos trabajando en el terreno.
Robert suspiró, resignado.
— Si no es su esposa, es usted ¿Por qué insisten en molestar? Por suerte yo ya me voy.
Haga lo que quiera. No lo detendré, pero no espere mi ayuda.
Manuel sonrió ampliamente.
— Nunca esperé tal cosa. Sospecho que los habitantes de la isla, tampoco.
Robert Ball suspiró. No veía la hora de irse.
Después de cortar la comunicación, Manuel miró a Eva. Ésta había permanecido en silencio hasta entonces, jugando con su cabellera rojiza.
— Temo que agredan a nuestros voluntarios. Recuerda que las Madres están allí.
— La gente de la isla es pacífica — comentó Manuel. Sus miradas se cruzaron.
— Sabes que no hablo de ellos—. Dijo Eva.
Manuel asintió. Ciertamente el ejército de la Nación no era de fiar.
— Debo ir allí—.Dijo ella.
— Sí, tienes razón. La situación requiere de una figura fuerte, con personalidad, para liderar el proceso de reconstrucción.
— Y no creo que el presidente Ball se haga cargo.
Los ojos verdes de Manuel tenían un brillo irónico cuando dijo:
— Su sillón es muy cómodo.
Ella rió suavemente. Él acarició con dulzura su mejilla.
— Cuídate — le dijo.
Eva asintió y tras despedirse de él con un beso, salió rumbo al helipuerto presidencial.
En un aeropuerto cercano a la Capital de la Confederación, Montevideo, Eduardo García estaba despidiéndose de su marido.
— Ten cuidado.
— No tienes que preocuparte. El terremoto ya pasó.
— Dicen que hay mucha violencia en la isla. Y está el ejército de la nación, Pedro. Quiero material sobre todo lo que pase , pero no a costa de que corras peligro.
Pedro sonrió.
— Tendré cuidado, querido. Y no debes creer todo lo que veas en la tele. He estado allí antes , y son gente muy pacífica.
Eduardo no dijo nada, pero lo abrazó. Pedro le susurró al oído:
— Esta vez no podré traerles regalos.
— Tus regalos son pésimos…
—¿No te gustó el jaboncito de hotel que te traje la última vez?
Eduardo no contestó. Lo miró con aire de burla y le respondió:
— Sabes que no.
Pedro se rió y lo besó.
— Algún día te sorprenderé. Por ahora, acuérdate de regar mis plantitas.
— Lo haré.
Se miraron nuevamente:
— Te amo— dijo Pedro.
— Yo también…
Eduardo lo besó rápidamente, y luego dijo:
— Debes irte.
Pedro asintió y se fue. Poco después estaba a bordo del avión que lo llevaría a la isla.
Cuando llegó a su asiento se encontró con María Laura Rodríguez que hizo una mueca de fastidio al verlo sentarse junto a ella.
— Pensé que enviaban periodistas a cubrir la noticia.
— Lo mismo digo yo, querida. La decepción es mutua.
Ella frunció el ceño y se concentró en su laptop. No podía conectarse a Internet, pero al menos repasaría sus notas. Pedro hizo lo mismo. No se hablaron en todo el viaje.
El aeropuerto de la isla estaba en condiciones precarias, pero funcionaba normalmente.
Un contingente de periodistas llegó y rápidamente se trasladaron al interior de la isla, cada uno priorizando diferentes lugares.
Ronald Cox prefería trabajar desde el hotel (el único de la isla) y mandar a su camarógrafo a recorrer la isla.
María Laura buscaba gente que le hablara de saqueos y violencia, Pedro Brunner prefería entrevistar a los voluntarios que ayudaban a sacar escombros y a rescatar a las víctimas que aún había sepultadas bajo los escombros.
Había voluntarios de todas partes del mundo, pero quién coordinaba, de facto, era la Confederación.
El ejército de la Nación había ocupado posiciones estratégicas de la isla, reestablecido las comunicaciones y puesto nuevamente en funciones al aeropuerto. En cambio tenía prohibido asistir a los heridos o dar alimentos. La orden era cumplida a rajatabla.
En la Nación, Robert Ball recibía informes de lo sucedido en la isla, con creciente fastidio. Las ONGs presentes en la isla le reclamaban una actitud más proactiva.
— El ejército ya ha hecho demasiado ¿Qué más quieren? — se dijo Robert.
— Son parásitos, sólo saben pedir — fue la respuesta de Milton Riker.
— Eso es obvio ¿qué hay de Ronald Cox?
Milton sonrió:
— Llegó primero que nadie. Nuestra población ya está viendo escandalizada la clase de salvajes que son en la isla.
— Bien, muy bien. Es un placer contar con alguien tan profesional.
— Siempre que esté de nuestro lado — le recordó Milton.
Robert Ball miró a su interlocutor con gesto sombrío. Sabía que él tenía razón, lo sabía mejor que nadie. Milton cambió de tema:
— ¿Qué hay de la Confederación?
— Déjalos jugar al buen samaritano. No molestan.
Los que no tomaron nada bien la intervención de la Confederación fueron los diputados, que exigieron explicaciones a Milton Riker. Este acudió y les explicó medianamente la cuestión. Recibió una andanada de insultos. Cuando el presidente de la Cámara pudo reestablecer el orden, comenzaron las preguntas.
—¿Por qué dejan que invadan nuestro país?
— No hay un ejército de por medio, solo ayuda humanitaria.
— Sí, claro. Ahora dirá que lo hacen por buena voluntad.
— Ignoro las motivaciones personales de Manuel y Eva.
—¿ No podríamos ayudarlo nosotros con nuestros recursos? Después de todo son nuestros compatriotas — preguntó con ingenuidad el único diputado independiente de la cámara.
Las risotadas e insultos acallaron su voz.
— Hacemos lo legalmente posible— Fue la respuesta de Milton—. No somos socialistas ni ninguna cosa rara. La gente tiene que sobrellevar las catástrofes por sí misma.
También en la Confederación, Manuel debió salir a dar explicaciones.
Dio conferencia de prensa. Fue una multitud de periodistas: entre ellos Martín Esteban Castro de Solo Noticias, Magdalena Ruiz, de Radio Magazine, y Sandra Díaz, del canal estatal. Apenas Manuel terminó su exposición, Martín Castro le preguntó bruscamente:
—¿No le parece una irresponsabilidad intervenir en un asunto interno de la Nación? ¿La Confederación no tiene suficientes problemas internos como para meterse en asuntos ajenos?
—Es una tarea humanitaria. La Confederación llega años auxiliando a la isla. Pero no somos los únicos, hay gente de todos los países. El que tengamos nuestros problemas no nos impide ser solidarios.
— ¿Pero no sería más lógico que la Nación dirija las tareas? — Preguntó Sandra Díaz.
— Lo sería, pero prefieren limitarse a tareas de seguridad. Han sido muy útiles en un primer momento, pero su participación se ha diluido.
— ¿Por que envió a su esposa, nuevamente? — Ironizó Magdalena.
— Creo que su presencia será muy positiva para nuestras organizaciones. Además , es su función — Respondió Manuel, muy tranquilo.
La conferencia continuó, las preguntas se repitieron varias veces y Manuel Ramírez las respondió sin inmutarse. Martín Castro no pudo lucirse como quería, y enojado, publicó en su blog una sarta de diatribas contra el presidente. Magdalena, en cambio, se las arregló para lamentar elípticamente que el presidente fuese solidario con los isleños y no con los habitantes de la Confederación.

Continuará...

Federalismo irresponsable

Hoy la irresponsabilidad se llama federalismo.
Porque es absurdo que un gobernador de una de las provincias más ricas del país no sea capaz de garantizar la "seguridad" con la cual cacareó tanta veces.
Pero era de esperarse. Porque su política de seguridad siempre consistió en dejar hacer, dejar pasar , la corrupción generalizada que reina en la policía provincial y su sempiterna connivencia con el delito. Eso, si no fue directamente cómplice...
Porque su política social es esperar que el gobierno nacional actúe, porque su política fiscal es que la nación recaude mientras se hace el dialoguista y defiende a los evasores.
Porque le gusta prometer boleto estudiantil gratuito, y discursear sobre la noche de los lápices, pero no pagarles a las empresas de colectivos.
Porque les gusta amenazar con desfinanciar a la ANSES, mientras piden que se les financie sus déficit en las cajas previsionales provinciales,  y exigen el 82% móvil a la nación.
Porque no ha apostado a otra opción productiva que hacer de Córdoba un mar de soja...
Porque su política educativa es decirle sí al Opus, y apalear estudiantes que protestan...
Todos somos federales, pero a la hora de hacerse responsables algunos se vuelven súbitamente unitarios.
El cordobesismo no es único. No casualmente también otra provincia rica como Santa Fe y la CABA, practican la misma fórmula.
Los mismos que protestan porque las provincias pobres reciben obra pública o porque los impuestos que cobra la nación no se reparten en proporción a como se recaudan, beneficiando así más a las provincias más ricas  y acentuando aún más la brecha que existe entre ellas.
Los que no quieren un país federal sino un archipiélago donde los ricos sean más ricos y los pobres más pobres.
 Los verdaderos enemigos del federalismo no son la ANSES, ni las medidas redistributivas del gobierno nacional. No, los verdaderos enemigos del federalismo son ellos, que buscan igualar desigualdad con diversidad.
 Los que sueñan con deshacerse de las UGIS.
Porque no se puede ser federal en serio, sin que las provincias más ricas recauden de quiénes más tienen y más pueden, sin que contribuyan con el desarrollo de las provincias más pobres, no por caridad, sino por interés. Mientras haya provincias sin recursos propios, las perjudicadas serán las provincias ricas que reciben la inmigración interna en sus capitales y no saben que hacer con ella. Salvo, claro, quejarse de la inseguridad  y pedir mano dura...al gobierno nacional, que no controla las policías provinciales.
En verdad parece que nadie lo hace, ya que estas dichosas policías compiten por el título de la peor, gracias a su ineptitud y su complicidad con el delito (la bonaerense es reina, pero no es la única). Nilda Garré fracasó, pero principalmente nunca tuvo de su parte a los gobernadores que eran indispensables para hacer política de seguridad en serio.
Mientras no se revea el concepto de federalismo y se siga haciendo trampa, para quedar bien con todos y con nadie, lo sucedido será una constante.
Lamentablemente eso es imposible con dos proyectos de país tan contradictorios en pugna, uno el de nación, inclusivo y redistributivo, el otro, el de  las provincias ricas, regresivo y para pocos.
Por eso es que hay que luchar por erradicar la idea de que se puede hacer un país sustentable sin justicia social y sin equidad redistributiva. No hay consenso posible con esa idea.
No hay país federal sin redistribución de la riqueza y sin redistribución de las responsabilidades. O mejor dicho, no hay país...