Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 22 de febrero de 2014

A los amantes de la perfección del plástico, desde un país de barro (y a mucha honra)


No defendemos la perfección porque esta no necesita ser defendida.
Son las construcciones cotidianas, las hechas a pulso y por ende , llenas de imperfecciones, las que vale la pena defender.
Sobre todo cuando los canallas recurren a la mentira y a la violencia ...cuando se presentan como víctimas con todo un coro mediático haciendo eco.
Salen de su cueva los amantes de las revoluciones impolutas, con sus manos pudorosamente limpias por no haberse comprometido nunca, por huirle al trabajo como a la peste, a gritar .
Salen y se mezclan con los extraviados que prefieren perder sus viajes a Miami y sus ahorros antes que permitir que un negro tenga un smartphone o una netbook.
Salen y se juntan con los privilegiados que exigen que los derechos de la mayorías sean negados para que sus privilegios sean eternos...
Salen y se abrazan con los que hierven de odio …en nombre de la paz y la conciliación, por supuesto.
Benditos por La Embajada- la única que se puede nombrar sin nombrarla- se enojan si se los llama traidores, y protestan falsas lealtades al pueblo que quieren aplastar...
Porque han vivido por encima de sus posibilidades, dicen unos.
Porque se han dejado engañar- tontos como son, no como ellos, sabios de capirote- por el populismo- dicen otros.
Quieren achicarnos los sueños y las esperanzas mientras nos acusan de ser vendidos o resignados.
Nos incitan a dejar los pájaros en mano por los cientos volando...porque ninguno de ellos tiene nada que perder en la jugada.
Revolucionarios de bolsillo, dueños de consignas vacías, pero perfectas, eso sí.
No comprenden que si a nosotros nos espera la derrota y el olvido, a ellos los espera el desprecio, por no haber sido capaces de ver que la historia les pasaba por al lado, por haber esquivado al pueblo siempre que han podido.
No merecen ni una mirada de reproche...
Hay un futuro en juego. Dejemos que hablen y sigamos adelante.

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