Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

viernes, 14 de febrero de 2014

Peronismo, Scalabrini y trenes, entre otras cosas

En el aniversario del nacimiento de Scalabrini Ortiz no voy a hablar de corazones, bombones o patitos tiernos. Sino de política.
El año pasado escribí:
La historia sirve a la política como la geología a la arquitectura. No te dice que construir ni que estilo usar pero te avisa si tu construcción puede sostenerse o si se hundirá estrepitosamente (la idea es de Lucien Febvre).
Por eso tener una historia falsificada, con lagunas, ocultamientos y mentiras a designio (sarmientino esto) nos inhabilitó por mucho tiempo para ver claridad hacia donde dirigir nuestros pasos. Todo un movimiento de izquierda creció amamantada por la visión europeizante de la historia mitrista, sin ver las cadenas del coloniaje que nos ataban. Y toda la tradición de derecha aún vive alabando el carácter excelso de aquellas ataduras.
Fuimos un país que se desconocía a sí mismo aunque en él no faltaban las voces que tratando de ser oídas nos advertían que el rey iba desnudo. La voz de Scalabrini Ortiz era una de ellas.
El peronismo no fue ni el primero, ni el único movimiento popular del país, pero su surgimiento literalmente le movió el piso a una oligarquía muy cómoda en sus privilegios. “Era el subsuelo de la Patria sublevado... Lo que  yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación”, en palabras de Scalabrini Ortiz.
Y Scalabrini se sumó a esa marea viendo sus defectos pero sobre todo reconociendo su poder transformador . Qué fue grande. La magnitud de la reacción que generó lo demuestra.
Llevó décadas, varias dictaduras y la traición de un peronismo neoliberal destruir lo construido. Que aún era incompleto (no idealicemos), pero que era mucho.Llevará décadas llevar adelante un proyecto nacional y popular realmente profundo.
En medio de un vendaval de proporciones difíciles de establecer  no es buen momento para la amnesia.
La historia no terminó, como nos quisieron hacer creer algunos. Los procesos de cambio que se viven en América del Sur son una muestra de ello. Pero el discurso neoliberal es fuerte y nos quiere hacer olvidar quienes son los dueños de las cadenas. Disfrazado de sentido común, sigue presente. No nos hemos librado de él y sus máximas siguen en nuestra cabeza como las zonceras que tan magistralmente señaló Jauretche.
Vivimos un proceso de cambio con sus limitaciones , claro está. Y entre los obstáculos más visibles está esa misma oligarquía que él conoció, proxeneta de cuanto poder extranjero ha recalado en nuestras tierras.
No debemos olvidar lo que pasa cuando se confía en ella. No hay burguesía nacional ansiosa por desarrollar el país, pero sí una casta de privilegiados que han perdido el gobierno más no el poder, que siente que el país existe por y para ellos.
Liberarse de las cadenas es un acto poético e instantáneo, pero construir un país libre, solidario, justo, es algo más trabajoso y más cuando se trata de cambiar cimientos podridos, que fueron puestos así a propósito para que nuestro país fuera siempre endeble. Y todo eso sobre la marcha.
Sigo pensando eso. Aunque a veces decisiones como las de reprivatizar los trenes luego de sacarle las papas al fuego a los concesionarios me hagan dudar.

Aclaración. Ricardo me pasó un link: http://desdegambier.blogspot.com.ar/2014/02/chateando-sobre-los-ffcc-con-un.html que explica lo de los trenes. Yo lo había entendido todo mal al parecer. Pido disculpas por eso.

4 comentarios:

  1. Gran texto, Iris. Para guardar, definitivamente.
    Respecto a los trenes, lo explican bien en lo del Inge Sbariggi:

    http://desdegambier.blogspot.com.ar/2014/02/chateando-sobre-los-ffcc-con-un.html

    Saludos.

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  2. Gracias por el link, Ricardo. Aclara bastante.

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