Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 30 de marzo de 2014

Esperas 5: sangre


El hombre se muere sin remedio, y no de cualquier modo. Asesinado, sin piedad y sin lugar a dudas. Tan seguros están sus asesinos de su muerte, que lo dejan ir sin perseguirlo, ni rematarlo.
Sangra por todas sus heridas, y desesperado, trata de detener la hemorragia. Consternado, piensa que ensuciará la vereda con su sangre, él, que solía ser tan pulcro…
Camina entre la multitud y pide ayuda. La gente lo ignora. Una mujer obesa lo mira con desprecio, y murmura “lo tiene merecido”. Luego sigue su camino.
La Ciudad entera lo desdeña. Ciega, sorda y muda (al menos cuando le conviene), la Ciudad lo deja morir.
El hombre se tambalea. Su vista se nubla. Nadie lo mira,o más bien, casi nadie. Una niña lo contempla azorada . Una lágrima inexplicable rueda por su mejilla.
Y entonces, el hombre se olvida de su propia desgracia. Trata de tranquilizarla y decirle que todo estará bien, pero se le acaba la vida.
La niña, que se llama Nadia, sigue llorando en silencio, mientras la gente pasa esquivando el cadáver…
La Ciudad no perdona. Romper sus reglas se paga con la vida. Ser inocente es tan difícil…
La Ciudad no duerme, pero espera el día que alguien la despierte…
Nadia llora. Nadie sabe si lo hace por el muerto, o por ella misma.


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