Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 28 de septiembre de 2014

Un cuento sobre traiciones


Richard se sentó en un escalón. Ya sin balas, tiró sus armas. Cubierto de sangre seca, propia y ajena, rodeado de gente muerta o moribunda, encendió un cigarrillo con toda calma, y se dedicó a esperar…
Poco después vio acercarse a su viejo amigo, Javier , que le alcanzó una botella de cerveza. No estaba fría pero era mejor que nada.
De pie, sucio y con una herida que le cruzaba el rostro, Javier permaneció en silencio sin atreverse a mirarlo a los ojos. Richard pareció darse cuenta y preguntó tranquilamente:
— ¿Fuiste tú,verdad?
—Me prometieron que me perdonarían la vida. Que podría irme…
— Siempre hacen eso, compañero. Pero nunca cumplen— respondió Richard, sin darle mucha importancia…
Javier asintió.
— ¿ Crees que tarden mucho?
— No lo sé . Por mi parte, no tengo apuro.
Javier se sentó a su lado, y Richard le ofreció un cigarrillo. Él lo encendió. Entre los cadáveres creyó distinguir a Mina, pero no preguntó nada. De todos modos nadie saldría con vida de allí…
Las bombas seguían cayendo, cada vez más cerca, pero los dos hombres no se movieron…simplemente esperaban…una infraciudad más había caído. La Ciudad seguía avanzando…

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