Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

lunes, 13 de octubre de 2014

Ganó Evo, ganó la patria grande.

Evo ganó sin vueltas





Aunque esperado, no deja de ser emocionante...el triunfo de Evo nos muestra que la dignidad y la lealtad también pagan, contrariamente a lo que nos quieren hacer creer los vendedores de resignación como valor superior a todos los valores, y signo de madurez.
Desde un país pequeño, que en el siglo XIX la reina Victoria de Inglaterra supo proclamar inexistente (ver Historia Argentina de José María Rosa), el de la "revolución interminable"- y no en el sentido de permanente sino de trunca- del siglo XX, un país que supo ser gobernado por un presidente que sabía más inglés que castellano o aymara...se da ejemplo de cómo se puede crecer y redistribuir riqueza, y reparar centenarias injusticias, sin hacer caso de sesudos "consejos" de la sopa de letra de siglas, que el Imperio usa para sembrar su ideología de zorros libres en gallineros con gallinas pialadas (pero libres, eso sí)...o mejor dicho, haciendo todo lo contrario de lo "recomendado".
Y lo hizo de la mano de un dirigente cocalero, que -debo confesar- los lectores de Selecciones de Reader's Digest conocíamos lateralmente, casi como una especie de peligroso delincuente de la droga,y no como líder sindical y político. Claro que coca no es cocaína, como engañosamente se quiso instalar desde usinas de pensamiento nada sutiles...
Lo cierto es que Evo Morales mostró una capacidad de liderazgo envidiable (con la ayuda inestimable de Álvaro García Linera, un vice y compañero de lujo),  y logró vencer fuertes resistencias separatistas de la zona más favorecida del país, poco ansiosas de redistribuir nada, hasta el punto que ahora triunfa en casi todos los estados de la Media Luna (menos Beni, donde ganó el neoliberal Doria Medina).
El mayor error que se puede cometer al analizar estos triunfos es la ahistoricidad. No faltará el que señale con dedo acusador que Bolivia aún tiene pobres, que hay trabajo infantil, que los salarios no son ciertamente suecos o noruegos, y la minería no está probablemente gestionada por la Pachamama, pero también hay que señalar que hay una historia previa. Que ninguna revolución es mágica y perfecta. Que el país que dejarán Evo y el Mas en el 2020 será mucho más libre, justo y soberano (y aún más respetuoso con el ambiente) que el que recibió.
De la derecha ya conocemos los discursos, mucho llamar dictadura a la democracia, y hacer exhibición ramplona de racismo como deporte profesional (miren sino la colección que Daniel - masoquista profesional, debo decir,temo por su salud- ha hecho de comentarios de una sede de la CIA in Argentine), pero siempre resulta triste cuando la izquierda del todo o nada, pierde su brújula por enésima vez, y habla de comedia para deslegitimar el triunfo de Evo.
Lo cierto es que Bolivia está de pie y en marcha. Desde este rinconcito del sur, aplaudimos...y no es por mera cortesía. Sus triunfos y sus sueños son también un poco nuestros.
Porque solo América Latina unida puede eludir a los que siguen queriendo que seamos su patio trasero, esclavos voluntarios orgullosos de sus cadenas (si buscan un ejemplo, Marito Vargas Llosa se ofrece). Así lo entendieron Artigas, San Martín,Bolívar...pero también  Yrigoyen, Perón, Fidel, el Ché, Hugo Chávez, Kirchner... entre tantos otros...quien quiera oír que oiga...



PD: hablando de perder la brújula ¿alguien me explica qué hace una nota crítica sobre la postura del "kirchenerismo" acerca de los fondos buitre bajo la etiqueta "Bolivia"? ¿un gesto de hermandad o de despiste?

2 comentarios:

  1. Que buen post. Siempre he pensado que Evo es el referente y, el tiempo me reafirma en esa creencia. Saludos.

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