Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 2 de noviembre de 2014

Un cuento sobre esperas ¿alguien vio pasar a Hilas?

El viajero llegó al pueblo de Nebot, cansado y sediento. Al principio creyó que había llegado a un pueblo abandonado, ya que las escasas construcciones existentes lucían en ruinas…
Pero después vio pasar un pequeño grupo de gente que, cantando y bailando, se dirigían a la colina más cercana.
Los siguió en silencio, pensando que se trataba de un festival. Si había un festival, habría comida y bebida. Justo lo que estaba buscando.
Pero no era así. Las personas se detuvieron en la colina y comenzaron a gritar el nombre de Hilas hasta que se quedaron sin voz. Luego se retiraron en silencio.
El viajero no comprendía nada…Bajó al pueblo y trató de hablar con la gente de allí. Al principio no consiguió nada, pero luego la noticia de que un forastero había llegado a esas tierras atrajo a los más curiosos, y pronto se formó un corrillo a su alrededor.
— ¿Eres Hilas?— le preguntaron tímidamente unos niños…
—Claro que no. Ni siquiera sé de quién me hablan ¿Quién es ese Hilas? ¿un hombre, una mujer, un dios?
—Es imposible que no hayas oído hablar de Hilas — se indignó una mujer.
— Solo un ignorante no sabría quién es Hilas— Se burló un viejo.
—Me confieso ignorante— dijo el forastero— ¿Quién es Hilas?
— Un guerrero alto y fuerte — dijo una joven, suspirando.
— Una mujer muy bonita— murmuró un anciano.
— Creo que es un niño — comentó una mujer que llevaba un bebé en brazos.
— Un anciano sabio — sentenció una mujer que parecía centenaria…
Indignado, el forastero los interrumpió:
—¡ Pero si ni siquiera ustedes saben quién es ese tal Hilas!
— Claro que lo sabemos ¡Es Hilas!
— Y prometió que volvería — recalcó un anciano, que acababa de llegar. Parecía tener cierta autoridad sobre el grupo, porque todos asintieron respetuosamente.
— ¿Por eso lo llaman? ¿lo extrañan mucho, tal vez?
Un murmullo de desconcierto se extendió en el grupo.
— Nunca lo hemos visto. Se fue mucho antes de que nosotros naciéramos— Aclaró el anciano.
— ¿Hace cuánto que lo esperan?— Preguntó el forastero.
— Hace 2000 años— fue la respuesta.
—¡ Pero nadie vive tanto tiempo! Ese tal Hilas debe estar muerto…
— Claro que no. Él prometió que volvería, y no moriría sin cumplir su promesa.
— Usted no conoce a Hilas, él siempre cumple…
—¡ Pero si acaban de decirme que ustedes tampoco lo conocen!
La gente lo miró con desprecio. Definitivamente el forastero estaba loco. Mejor ignorarlo y que se fuera…
El viajero suspiró, desanimado. Ya se estaba yendo, aún con sed, y con la perspectiva de un largo camino por delante, cuando el anciano que parecía liderar al grupo lo invitó a comer . El viajero aceptó, encantado.
Su anfitrión resultó ser el sacerdote del pueblo. El viajero comió y bebió en silencio. Temía que un comentario fuera de lugar le acortara el banquete.
Después de la comida, el viajero agradeció la hospitalidad y se dispuso a irse, pero el anciano le dijo:
— Entiendo que todo esto sea tan desconcertante para usted. Pero Hilas es importante para el pueblo…
— ¿Quién es Hilas?¿Realmente existió?
— Oh, eso no importa. Hilas es una metáfora. Lo que importa es que el pueblo necesita tener esperanza. La esperanza de que Hilas regresará y que todo estará bien cuando eso suceda.
— Pero el pueblo está en ruinas ¿por qué no lo arreglan?
— Porque esperan a Hilas. Saben que cuando regrese el pueblo volverá a su antiguo esplendor…
— ¿Realmente cree eso?
— Lo que yo crea no importa. Lo importante es que la gente tenga esperanza…sin ella ¿quién sabe que sucedería?
— Podrían reconstruir el pueblo. O irse a un lugar mejor…
El sacerdote lo miró con lástima. El forastero no comprendía…
— ¿Cómo puede vivir sin esperar a Hilas? Su vida siempre estará vacía y carente de sentido sin él…
El viajero no dijo nada. Estaba huyendo al galope. No fuera cosa que la locura fuese contagiosa…

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