Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

sábado, 22 de febrero de 2014

A los amantes de la perfección del plástico, desde un país de barro (y a mucha honra)


No defendemos la perfección porque esta no necesita ser defendida.
Son las construcciones cotidianas, las hechas a pulso y por ende , llenas de imperfecciones, las que vale la pena defender.
Sobre todo cuando los canallas recurren a la mentira y a la violencia ...cuando se presentan como víctimas con todo un coro mediático haciendo eco.
Salen de su cueva los amantes de las revoluciones impolutas, con sus manos pudorosamente limpias por no haberse comprometido nunca, por huirle al trabajo como a la peste, a gritar .
Salen y se mezclan con los extraviados que prefieren perder sus viajes a Miami y sus ahorros antes que permitir que un negro tenga un smartphone o una netbook.
Salen y se juntan con los privilegiados que exigen que los derechos de la mayorías sean negados para que sus privilegios sean eternos...
Salen y se abrazan con los que hierven de odio …en nombre de la paz y la conciliación, por supuesto.
Benditos por La Embajada- la única que se puede nombrar sin nombrarla- se enojan si se los llama traidores, y protestan falsas lealtades al pueblo que quieren aplastar...
Porque han vivido por encima de sus posibilidades, dicen unos.
Porque se han dejado engañar- tontos como son, no como ellos, sabios de capirote- por el populismo- dicen otros.
Quieren achicarnos los sueños y las esperanzas mientras nos acusan de ser vendidos o resignados.
Nos incitan a dejar los pájaros en mano por los cientos volando...porque ninguno de ellos tiene nada que perder en la jugada.
Revolucionarios de bolsillo, dueños de consignas vacías, pero perfectas, eso sí.
No comprenden que si a nosotros nos espera la derrota y el olvido, a ellos los espera el desprecio, por no haber sido capaces de ver que la historia les pasaba por al lado, por haber esquivado al pueblo siempre que han podido.
No merecen ni una mirada de reproche...
Hay un futuro en juego. Dejemos que hablen y sigamos adelante.

jueves, 20 de febrero de 2014

No confundir al enemigo

En el mini diletante escribí lo siguiente:
Mis primeras lecturas, debo confesar, no fueron ni Borges, ni libros infantiles. Lo primero que leí, fuera de los textos escolares, contando ya con 7 años, fueron los bolsilibros de ciencia ficción de Editorial Bruguera, ejemplares ajados que mi padre coleccionaba desde hacía ya añares.
Eran historias muy simples, con argumentos burdos y nada de rigor científico (no eran Asimov, al que descubrí unos años más tarde, ni Bradbury).
Y no carecían de detalles “adultos”, por lo que los leía a escondidas…
Una de esas historias tenía un argumento prescindible: un humano es enviado “mágicamente” a otro planeta donde la magia es real, y el bien y el mal se enfrentan a través de ella. Los sacerdotes “buenos” le piden al protagonista que rescate a la suma sacerdotisa de las garras de la máxima representante del mal en ese mundo, una bruja muy poderosa y astuta.
Valiente y tonto como el que más, el héroe se lanza a recorrer el mundo en busca de la sacerdotisa sin un mísero retrato suyo, ni una somera descripción.
Por el camino enfrenta y vence monstruos, alentado por la voz y la imagen de una bella y sexy joven rubia que se le aparece en sueños y le pide ayuda.
Convencido de que esa joven es la mismísima sacerdotisa a rescatar, el hombre llega al castillo de la malvada bruja y la enfrenta. Como no podía ser de otro modo, la bruja era una bellísima morocha …
El héroe se prepara para matar a la morocha y así liberar a la rubia, que le suplica por ayuda, rodeada de monstruos con evidentes malas intenciones…
Todo muy claro ¿No?
Pues no.
Resulta obvio decir que la sacerdotisa jamás supo que alguien de otro mundo la buscaba y por ende, jamás le pidió ayuda al recién llegado. La única que sabía que él iba hacia el castillo era la bruja, avisada por sus seguidores, y fue lo bastante astuta para enviarle los falsos pedidos de ayuda para así confundirlo.
Ni vale la pena contar el final, es muy evidente.
Pero la idea que subyace bajo la estrategia de la bruja me gusta. Aunque en el mundo real no hay malos totalmente malos, ni buenos totalmente buenos, siempre hay que desconfiar cuando ciertos individuos se disfrazan de víctimas y fingen pedirnos ayuda. No sea cosa que nos confundamos de enemigo por exceso de repetición…
Pensemos dos veces cuando los privilegiados de siempre y sus voceros hablan de persecusión o insisten en que “se vulnera la libertad de expresión” gritándolo a los cuatro vientos, en todos sus medios.
Porque no siempre las cosas son como nos las pintan…
 
Y luego me quedé pensando en si estaba hablando de la Argentina solamente...Porque en Venezuela los golpistas de siempre, los que odian al pueblo como nadie y han ejercido la violencia como han querido, buscan ahora presentarse como víctimas del “violento” Maduro, como antes lo hacían con Chávez.
Porque en Europa y EEUU el neoliberalismo triunfante priva a la gente de sus derechos y sin embargo los medios- cómplices de la crisis, cuando no factores de poder- presentan como violentos a quienes protestan .
Eso sí, si hay grupos nazis o neonazis ansiosos por inmolar a su país con la entrada en el euro, es violento el gobierno que los reprime. Los otros gobiernos, en cambio, son tiernas doncellitas agredidas por docentes, médicos y demás trabajadores locos, que como todo el mundo sabe, son gente mala y derrochadora que exige arbitrariamente poder comer todo los días (vivir por encima de sus posibilidades diría cualquier economista neoliberal).
Y contrariamente a lo que digan los econochantas argentinos, el mundo no se fue, ni nosotros nos fuimos del mundo.
Tenemos mucho por avanzar, pero también mucho que perder si oímos los cantos de sirena de los poderosos de siempre (¿Dónde está el poder, alumna Beatriz?, he aquí la gran pregunta, y no hablo del estado, que tiene apenas una fracción del poder) , que insisten en hacernos creer que sus intereses son los nuestros, aunque más bien sean lo opuesto.
Eso sí, ellos no son corruptos. Porque roban siguiendo las reglas del capitalismo. La copa de brea derramada siempre será negociada...
El mayor de los peligros es y será siempre, confundirnos de enemigo. Los gobiernos van y vienen, pero el establisment queda. Y no se presenta a elecciones. Adivinen porqué...


viernes, 14 de febrero de 2014

Peronismo, Scalabrini y trenes, entre otras cosas

En el aniversario del nacimiento de Scalabrini Ortiz no voy a hablar de corazones, bombones o patitos tiernos. Sino de política.
El año pasado escribí:
La historia sirve a la política como la geología a la arquitectura. No te dice que construir ni que estilo usar pero te avisa si tu construcción puede sostenerse o si se hundirá estrepitosamente (la idea es de Lucien Febvre).
Por eso tener una historia falsificada, con lagunas, ocultamientos y mentiras a designio (sarmientino esto) nos inhabilitó por mucho tiempo para ver claridad hacia donde dirigir nuestros pasos. Todo un movimiento de izquierda creció amamantada por la visión europeizante de la historia mitrista, sin ver las cadenas del coloniaje que nos ataban. Y toda la tradición de derecha aún vive alabando el carácter excelso de aquellas ataduras.
Fuimos un país que se desconocía a sí mismo aunque en él no faltaban las voces que tratando de ser oídas nos advertían que el rey iba desnudo. La voz de Scalabrini Ortiz era una de ellas.
El peronismo no fue ni el primero, ni el único movimiento popular del país, pero su surgimiento literalmente le movió el piso a una oligarquía muy cómoda en sus privilegios. “Era el subsuelo de la Patria sublevado... Lo que  yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación”, en palabras de Scalabrini Ortiz.
Y Scalabrini se sumó a esa marea viendo sus defectos pero sobre todo reconociendo su poder transformador . Qué fue grande. La magnitud de la reacción que generó lo demuestra.
Llevó décadas, varias dictaduras y la traición de un peronismo neoliberal destruir lo construido. Que aún era incompleto (no idealicemos), pero que era mucho.Llevará décadas llevar adelante un proyecto nacional y popular realmente profundo.
En medio de un vendaval de proporciones difíciles de establecer  no es buen momento para la amnesia.
La historia no terminó, como nos quisieron hacer creer algunos. Los procesos de cambio que se viven en América del Sur son una muestra de ello. Pero el discurso neoliberal es fuerte y nos quiere hacer olvidar quienes son los dueños de las cadenas. Disfrazado de sentido común, sigue presente. No nos hemos librado de él y sus máximas siguen en nuestra cabeza como las zonceras que tan magistralmente señaló Jauretche.
Vivimos un proceso de cambio con sus limitaciones , claro está. Y entre los obstáculos más visibles está esa misma oligarquía que él conoció, proxeneta de cuanto poder extranjero ha recalado en nuestras tierras.
No debemos olvidar lo que pasa cuando se confía en ella. No hay burguesía nacional ansiosa por desarrollar el país, pero sí una casta de privilegiados que han perdido el gobierno más no el poder, que siente que el país existe por y para ellos.
Liberarse de las cadenas es un acto poético e instantáneo, pero construir un país libre, solidario, justo, es algo más trabajoso y más cuando se trata de cambiar cimientos podridos, que fueron puestos así a propósito para que nuestro país fuera siempre endeble. Y todo eso sobre la marcha.
Sigo pensando eso. Aunque a veces decisiones como las de reprivatizar los trenes luego de sacarle las papas al fuego a los concesionarios me hagan dudar.

Aclaración. Ricardo me pasó un link: http://desdegambier.blogspot.com.ar/2014/02/chateando-sobre-los-ffcc-con-un.html que explica lo de los trenes. Yo lo había entendido todo mal al parecer. Pido disculpas por eso.

domingo, 9 de febrero de 2014

Lo que está en juego

Leí la Carta Abierta nº15 y a Horacio Verbitsky.
Más allá de mi acuerdo o desacuerdo con las diversas afirmaciones que allí se realizan, quiero remarcar que más que nunca vivimos momentos decisivos, que exigen dejar la neutralidad de lado.
Porque lo que está en juego, voy a repetirlo hasta el cansancio-mi cansancio-  es un proyecto de país, el único proyecto de país capaz de ofrecernos actualmente un futuro con algo de inclusión social y redistribución de la riqueza.
No hablo del pasado, como a veces un poco machaconamente habla nuestra presidenta...
 Insisto. Hablo del futuro. Del futuro de todos los que no podemos salvarnos solos, porque esos son bien pocos y ya los conocemos. Son los que se iban a Uruguay en pleno diciembre del 2001, porque les molestaba el ruido de las cacerolas. Los que siempre sacan el dinero antes de que la corrida barra con todo. Los que especulan y especulan...
Si hablo en primera persona del plural no es por retórica. Es porque me reconozco como parte- pequeñita, pero parte al fin- de un movimiento.
No tengo cargo oficial alguno, ni mucho menos poder, pero tengo la convicción de que es responsabilidad de todos los argentinos poner el hombro para sostener este proyecto nacional y popular, que,  con sus virtudes e imperfecciones, es la mejor herramienta con la que contamos para construir una sociedad más justa.
La otra es jugar a los cínicos y al que se la sabe todas, porque mirá-no-todo-es-como-lo-quería.
La otra es ir contra nuestros propios intereses, porque TN nos dice que Cristina es autoritaria y Boudou come niños...
La otra es soñar con la revolución proletaria universal, mientras la historia te pasa por al lado...
Porque si el kirchnerismo es vencido o aguachentado hasta diluirlo, los que más van a sufrir no van a ser ni Cristina, ni Capitanich, ni Boudou...
Va a ser la mayoría del país, los más humildes, los que sacaron apenas la cabeza por encima del agua...
Vamos a ser nosotros, oh orgullosa clase media, siempre tan desconfiada del estado y tan, en el fondo, dependiente de él ...
Lo que viene después de una posible derrota kirchnerista es la vuelta al neoliberalismo más rancio...
No es una amenaza vana. Es la realidad.
Pero no es una fatalidad. Hay un proyecto político que nos sigue ofreciendo la posibilidad de luchar por una mejor redistribución de la riqueza, por un crecimiento con inclusión. El del gobierno actual.Habrá que criticarlo cada vez que se desvíe o no juegue todas las cartas que debe, eso sí.
Lo que no podemos es lavarnos las manos y decir, "esta lucha no es mía", "que se maten entre ellos".
Porque después no tendremos ningún derecho al pataleo.


jueves, 6 de febrero de 2014

Necesario no significa suficiente

Un poco atrasada, me he decidido a hablar de los anuncios presidenciales. Es que ni yo, ni mi conexión a internet nos caracterizamos por la velocidad.
Quiero señalar que los anuncios eran necesarios. Los aumentos de precios se comen el poder adquisitivo de los más vulnerables y era necesaria una respuesta acorde.
Puede discutirse si la suma es suficiente. Probablemente no lo sea, pero es mejor que ningún aumento.
En cuanto a las jubilaciones, si bien acuerdo con lo positivo de la existencia de la movilidad jubilatoria, quisiera festejar el día en que la jubilación mínima alcance para vivir dignamente y no sólo para complementar otros ingresos.
Claro que eso cuesta dinero. Para eso hace falta dotar a la ANSES de más recursos, por medio de impuestos a las ganancias extraordinarias de quienes más tienen y más especulan.
Tiene costo político, lo sé, pero no más que rogar buena voluntad a los empresarios y seguir reclamando a la gente que se defienda sola frente a los formadores de precios.
La presidenta dijo:“No vamos a permitir que sigan saqueando el bolsillo de los trabajadores”.Esperemos que no quede en discurso, por el bien de todos nosotros.
Dicho sea de paso , lamento profundamente que haya dicho: “Mientras yo sea Presidenta este Estado no se va a transformar en empresario ", aunque luego agregara "pero no va a dejar nunca librada a la suerte al resto de los argentinos”
Lo lamento, porque el estado es un actor necesario en la cadena de comercialización. Más que nunca hacen falta las juntas reguladoras, por el bien de los pequeños productores y el de los consumidores.
Suena muy bonito decir ,“Me gustaría ver a los compañeros trabajadores acompañar en cada supermercado, en cada farmacia, a que los precios cuidados estén y sean respetados, porque la gente de a pie lo está haciendo, porque era el bolsillo de ellos el que estaban saqueando”, pero la vida no consiste en pelearse con cada comerciante ni en emprender maratones por un kilo de pan. Al final es el estado es que debe cuidar las espaldas de los consumidores. Con las herramientas que tiene y con otras nuevas, si hacen falta.
Daniel  suele hablar de la necesidad de reflotar El Hogar Obrero. Ciertamente son pasos necesarios, y más aún, mejores que quejarse de que la lluvia moja... digo, de que los empresario aumentan los precios, sin ningún escrúpulo. Eso ya lo sabemos. El asunto es que se hace contra eso.
Sobre la reafirmación de lo ya hecho, debo decir que prefiero oír un esbozo de lo que se hará porque eso es lo que une y da motivos de lucha. El pasado no fomenta la esperanza sino, a lo sumo, la nostalgia. 
No pretendo ignorar la tremenda crisis que vive el mundo, pero es que luchar contra las inequidades es el mejor modo de permanecer a flote. Eso y la unidad regional.
Rogar a los empresarios es inútil. Mientras no se les toque en serio el bolsillo seguirán siendo los que tienen la pelota.
Es para eso que hay que llamar a la movilización popular: para apoyar medidas redistributivas fuertes, no para pelearse con el comerciante del barrio (aunque a veces también haya que hacer eso).
Tal vez sea una ingenua, pero creo que si se le da una bandera que seguir, el pueblo argentino responde. En cambio si ve al gobierno en actitud de esperar que los empresarios se "porten bien", puede terminar votando a otros, aunque estos últimos sean sólo humo o massitas.
Lo que está en juego es muy grande y los enemigos del pueblo están envalentonados. No se les va a poder correr con la vaina, hay que sacar la espada (metafóricamente hablando, por supuesto). El futuro del país depende de ello.