Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

viernes, 25 de julio de 2014

Ni supermán, ni el Chapulín colorado nos van a salvar. El país que se lleva bien con la rural, y los fondos buitre, pero no tiene pibes con hambre no existe

Voy a insistir con lo dicho antes. No hay soluciones mágicas.
Desconfíe de cualquiera que se las prometa.
Sea de izquierda o de derecha. De centro o de adentro.
Si un personaje le vende la moto de un país sin impuestos y con servicios públicos geniales, sin desnutridos, y con todos cantando la ronda redonda de la mano de los fondos buitres, huya en dirección contraria.
Juegan con el cortoplacismo, y el mañana, ya veremos. Juegan con nuestra desmemoria... el jauja que nos quieren vender ya existió. Y nos llevó al desastre del 2001.
No olvide que muchos de los que firmaron alegremente nuestra ruina, hoy se hacen los ummitas venidos a salvarnos...
Pero las políticas públicas que funcionan son de largo aliento y a largo plazo. Justamente lo que el kirchnerismo ha venido llevando a cabo mientras el resto del arco político jugaba a comentaristas profesionales o a indignados crónicos (según el  día,la hora y el canal de tv).
En la delicada situación en la que nos hallamos, no faltan los que han decidido que el gobierno es maaalo, y que basta con sonreírle a Griesa con simpatía para que los buitres nos perdonen la vida y la deuda...
Y la izquierda que pide a gritos declarar nulidades de deuda, cesación revolucionaria de pagos y otras heroicidades esperando que el fantasma de Marx nos salve, se suma al carro.
Pero lo cierto es que la vida no es una película de Hollywood, y que los mismos que piden medidas extremas difícilmente se bancarían las consecuencias a corto, mediano y largo plazo de las mismas. Basta ver como se hacen los sotas ante el conflicto que tiene nuestro país (que no solo el gobierno, como nos quieren hacer creer) con los fondos buitre. Y eso que la posición de nuestro gobierno ha sido extremadamente legalista (y extremadamente solitaria, ya que el poder judicial no parece muy interesado en defender los intereses nacionales en el caso del megacanje).
Hoy en día la posición del gobierno nacional es la misma que tuvo Néstor en su momento: pagar lo que se pueda, sin sacrificar al país en el proceso. Esa fue la razón de ser del canje de deuda con quita incluida.
Lamentablemente eso a los especuladores les trae al pairo. Ellos están para ganar dinero (al estilo capitalista, sin límites) y los países, aunque sufran sus habitantes, no mueren. La continuidad jurídica , en general, se mantiene.
O sea que por más buenos modales que se usen, lo que está en juego es el futuro de las generaciones venideras. Y lo cierto es que no somos los favoritos en la pelea, aunque los BRICS nos palmeen la espalda, y el New York Times nos pegue despacito.
A la hora de la verdad estamos como Bonavena, solitos frente al rival y hasta el banquito se han llevao.
Recordemos eso cada vez que un vendedor de dentífrico televisivo nos quiera hacer creer que esto se arregla con buenos modales, sonrisas y "seguridad jurídica", mientras promete retenciones cero en la rural...
Porque la magia no existe, solo existen los ilusionistas, y en este país no es Luis Piedraita el que hace los mayores actos de ilusionismo, sino los econochantas que mientras nos vendían que estábamos en el "primer mundo" nos abdujeron  el derecho a la salud, la educación, la vivienda, y un largo etc.
Menem ya está casi momificado, pero los Massa, Scioli, Macri y demás ya se están probando el traje. No digan después que no les avisé...

Contrapunto

Con respecto a mi post anterior, el Renegau me dejó un largo y sustancioso comentario que copio a continuación:
 Hoy no estoy de acuerdo Iris.
No me riefiero als sustento empírico de su hipótesis, sino a su propia hipótiesis.
Hay otro artículo de tu otro blog que me ayudará: el de las falsas antinomias.
La antinomia razón/ciencia Vs pensamiento mágico, desde mi perspectiva es falsa. (lo bueno, trabajoso, esmerado, vs lo malo, falso, facilista). Minga!
La ciencia es solo uno de los modo de percibir el mundo, normado por ciertas convenciones y arbitrariedades que le confieren a sus postulados un status determinado.
Y si fuera custión de chapear, la Antropología pretende hacer una ciencia con eso que usted denomia algo así como pachamamismo.
El máximo de la razón instrumental nos ha llevado a Auschwitz. (así lo ven Adorno; Benjamin, Arendt).
Un médico de la UBA y un curandero de barrio tienen el mismo poder para curar: se llama eficacia simbólica (o sugestión: no es mayor o menor en un médico que un chamán). El médico tiene competencia desleal porque la sociedad ha construido un MMH (Modelo Médico Hegemónico), por el cual, cualquier panel televisivo cuenta con un médico que explica desde el Big Bang hasta la tos ferina
http://www.chubut.gov.ar/salud/capacitacion/imagenes/eje1,%20enc.1,%20Modelo%20M%E9dico%20Hegem%F3nico%20y%20APS,%20E.Menendez.pdf

Una interesante manera de ver la ciencia post normal la plantearon SIlvio Funtowicz y Jerome R. Ravetz en un librito pequeño: Epistemología política ciencia con la gente. Allí proponen desalambrar el laboratorio y enyenarlo de gente, porque para aumentar la calidad de la ciencia, es poco serio dejarlo exclusivamente en manos de los científicos: los tipos son matemáticos y epistemólogos provenientes de la crítica a la pseudociencia.
Usted también tiene pensamiento mágico: ponerle nombre de mujer a las computadoras tiene nombre: se llama animismo, una manifestación religiosa por la cual los practicantes suponen alma a seres inanimados.
Abrazo.
Aquí va mi respuesta:

Solo quiero aclarar un par de cosas: nunca negué tener pensamiento mágico, ni afirmé ser totalmente racional. Aunque es un golpe bajo (si era una broma le pido disculpas, soy un poco sheldoniana para las ironías) que me acuse de creer que las computadoras tienen alma solo porque ejerzo la evidentemente irracional costumbre de ponerles nombre. Dada la ausencia de evidencia de su existencia, debo decir que descreo de la existencia de toda alma, ya sea en objetos o en seres vivos, incluidos seres humanos.
Por otra parte, no creo que haya nadie que carezca de irracionalidad, es una parte (y muy importante) de nuestro pensamiento y nuestras acciones, y ser conscientes de ello es indispensable.
Dice ud: "La ciencia es solo uno de los modo de percibir el mundo, normado por ciertas convenciones y arbitrariedades que le confieren a sus postulados un status determinado"
Tiene razón, pero no es cualquier modo. Por más que el postmodernismo insista en postularlo como uno más para denigrarlo, ha sido el más eficaz a la hora de comprender y manipular el mundo. No es perfecto, tiene sus limitaciones, pero se autocorrige y mejora día a día. Ningún otro modo de conocer el mundo hace eso, ni las mil y una religiones existentes, ni las tradiciones antiguas, de indudable valor histórico y antropológico, pero nulo valor explicativo de la realidad.
"Y si fuera custión de chapear, la Antropología pretende hacer una ciencia con eso que usted denomia algo así como pachamamismo". Eso que llamo pachamamismo es una moda post-moderna que deforma viejas tradiciones populares de pueblos antiguos para crear un pastiche onda disney que puede ser simpático (y muy comercial), pero que a la hora de tomar decisiones sobre ecología es más perjudicial que beneficioso. No dudo que generaciones futuras de antropólogos la estudiarán.
Si leyó mi post del otro blog verá que cuestiono las falsas antinomias, pero también digo que a veces existen antinomias.
Dice ud. "La antinomia razón/ciencia Vs pensamiento mágico, desde mi perspectiva es falsa"
A la hora de tomar decisiones, esa antinomia existe, le guste o no a ud. Surge cuando un gobierno decide tomar medidas evidentemente perjudiciales como recortar gastos esenciales como ocurre en España- y como pide nuestra oposición que hagamos- siguiendo el pensamiento mágico de que los "mercados" necesitan "confiar" en el gobierno y que correrán a invertir ni bien vean que deshaucian a un jubilado (!?)
Y surge cuando los gobiernos hacen caso a las fobias de moda (antinucleares, antitransgénicos, antiantenas,etc)...
Por conciliadores que queramos ser hay una antinomia, y un grupo que pretende imponer acciones que carecen de sustento empírico, por pensamiento mágico. Y frente a eso no queda otra que mantener la cabeza fría, explicar porqué esas medidas no son positivas, y sobre todo reunir poder suficiente para lograr que esas posiciones no logren más influencia.
" El máximo de la razón instrumental nos ha llevado a Auschwitz. (así lo ven Adorno; Benjamin, Arendt)".
Pues no. No me importa quien lo diga. Es canallesco que una ideología tan irracional como el nazismo, con nutridas creencias esotéricas:desde la "tierra hueca", pasando por la antroposofía (secta que ha sobrevivido a nuestros tiempos y que curiosamente encontramos promoviendo las escuelas "Waldorf", modelo del sistema de evaluación PISA que tan cachondos pone a nuestros cipayos de ley, y que nuestra presi haría bien en tomar con pinzas), hasta la idea de una "raza superior",- superstición en la que cayeron muchos científicos del siglo XIX y XX por puro prejuicio ideológico, todos los datos de la biología apuntan a que no hay un equivalente a las razas caninas en el ser humano, y que las diferencias de pigmentación son eso nada más, diferencias de pigmentación, que no afectan ni a la inteligencia ni a las capacidades laborales de nadie-, y tiernas relaciones con el estado Vaticano sea el ariete que todo gallito de pelea presenta contra la racionalidad.
El nazismo usó los recursos de un estado moderno para un crimen de lesa humanidad ¿Qué demuestra eso, que la ciencia es maaala y los científicos unos comeniños? Nooo! Demuestra que la tecnología puede usarse para fines irracionales tanto como para fines irracionales. Que el mismo cuchillo que corta ligaduras, corta yugulares. Evidentemente aquí hay una cuestión ética que debe discutirse, y que sale del terreno de la ciencia (aunque no del todo, conocer el funcionamiento del cerebro humano ayuda a saber si las conductas que consideramos buenas son posibles o si estamos legislando para jauja).
"Un médico de la UBA y un curandero de barrio tienen el mismo poder para curar: se llama eficacia simbólica (o sugestión: no es mayor o menor en un médico que un chamán"
Debo disentir. La sugestión es apenas una parte de proceso de curación, y no reemplaza al conocimiento de la enfermedad y  los mecanismos de curación de la misma.Le guste a ud o no, el médico tiene un conocimiento mayor de la fisiología humana y de la etiología de las enfermedades que el curandero.Durante milenios la humanidad dependió de curanderos, pero solo cuando se comenzaron a aplicar la higiene y la medicina científica (aún en pañales, piense que los médicos de 1800 eran envenenadores profesionales más que curadores, que aplicaban remedios basados en que alguien famoso los usó y no en la verificación real de su eficacia) la gente pasó de vivir en promedio 30 años a pasar de los 70,y la mortalidad infantil, y materna dejaron de ser el pan de cada día
Es evidente que hace falta que todos puedan acceder a esos beneficios, porque hay mucha gente que sigue ajena incluso a cosas elementales como el agua potable, pero lo que está claro es que eso no se va a lograr con más curanderos sino con obra pública, y medicina moderna.
 El médico tiene competencia desleal porque la sociedad ha construido un MMH (Modelo Médico Hegemónico), por el cual, cualquier panel televisivo cuenta con un médico que explica desde el Big Bang hasta la tos ferina.
La televisión no es precisamente el pilar de la razón en la sociedad, lo mismo saca "videntes", "mediums" que médicos, preferentemente para que hablen de cualquier cosa que no sea su especialidad.  Y lo hace con criterio comercial, sin que importe la validez del conocimiento que allí se refleja.


Una interesante manera de ver la ciencia post normal la plantearon SIlvio Funtowicz y Jerome R. Ravetz en un librito pequeño: Epistemología política ciencia con la gente. Allí proponen desalambrar el laboratorio y enyenarlo de gente, porque para aumentar la calidad de la ciencia, es poco serio dejarlo exclusivamente en manos de los científicos: los tipos son matemáticos y epistemólogos provenientes de la crítica a la pseudociencia. 
No puedo opinar de un libro que no he leído, pero le agradezco la recomendación.
Por mi parte creo que hace falta más divulgación científica y que la gente pueda participar en la medida de lo posible en la construcción del conocimiento científico (hay un ancho campo para los aficionados en la astronomía, o la botánica, por ej) . Es más, la idea que las escuelas EGB y secundaria transmiten de la ciencia es totalmente ajena a la realidad de la misma, y solo contribuye a que la gente la sacralice o le tema, ambas posturas erróneas.
Vivimos-decía Sagan- en una sociedad que depende de los frutos de la ciencia pero que rechaza sus métodos (más bien los ignora, diría yo). Es una mezcla que puede terminar estallándonos en la cara.
Se refería a su EEUU natal, pero es perfectamente aplicable a nuestro país en nuestros días...


miércoles, 23 de julio de 2014

El pensamiento mágico o cómo a veces confundimos al enemigo por facilismo o pereza mental


El pensamiento mágico tiene un encanto peculiar. Y el encanto reside en que sigue la ley del mínimo esfuerzo (al menos al principio, a largo plazo su ejercicio puede terminar siendo más trabajoso de lo que parece).
Ese es el secreto de su éxito. No requiere de arduos estudios o penosas observaciones empíricas, y más bien suele huir de ellas.
Proporciona siempre una respuesta completa a todo lo divino y humano, y lo hace con la técnica del relleno, que consiste en rellenar los huecos del conocimiento con entidades mágicas que pretenden explicar todo sin explicar nada, y el principio de no contradicción del absurdo, que consiste en que no importa cuan incompatibles sean las explicaciones, siempre que no sean racionales y empíricas, son aceptables.
El pensamiento mágico aplicado a la vida cotidiana puede ser inofensivo: más allá de una pérdida de tiempo o de temores innecesarios, hay creencias que en principio no dañan a las personas. Pocas personas sufren daño sustancial por persignarse ante un gato negro, o por usar siempre la misma camiseta frente a la tele cuando juega su equipo de fútbol favorito. O puede costarte la vida: dejar de comer, y beber agua para intentar vivir del sol, o negarte a recibir tratamiento médico efectivo, y reemplazarlo por rogativas o pastillitas de lactosa, son métodos de suicidio de eficacia comprobada (aunque el revólver es más rápido).
Su aplicación a la política es nefasta. Desvía recursos (siempre limitados) que podrían ocuparse en acciones más útiles, y hasta logra resultados opuestos a los buscados por no dar jamás con las herramientas adecuadas para la situación (salvo en las contadas ocasiones en que acierta por mero azar).
Una de sus características es que cuánto más prestigio superficial tiene- o pretende tener-, más costoso resulta, económicamente hablando. Un gurú económico, campeón del recetar siempre lo mismo, con el mismo nulo éxito, cobra millones, una curandera de barrio, unos pocos pesos. Y sin embargo su capacidad de cumplir lo que prometen es la misma: ninguna.
Contrariamente a lo que se suele repetir como sonsonete, el reinado de la fría racionalidad (que ganas de joder con ese termómetro metáforico) es como la pobreza cero: no existió nunca.
La naturaleza humana es profundamente irracional, y eso hace que los mecanismos de control más eficaces sean- y hayan sido siempre- irracionales. El miedo al otro en todas sus variantes ha sido el más eficaz.
Pero la valoración de la razón y el conocimiento empírico son variables: como un péndulo, van y vienen.
En esta época vivimos un momento en que el péndulo ha virado del lado de lo irracional: el sentido común desconfía de todo lo que huela a ciencia y tecnología, y cae extasiado ante todo lo “natural” , “tradicional”, “ancestral”...
No es una concepción propia de una postura política en particular: se observa tanto en partidos de derecha, centro o izquierda, aunque por su postura antisistema la izquierda (abandonando su tradicional postura racional, propia del marxismo) tiende a caer con más frecuencia en el pensamiento mágico. Curioso porque las corrientes new age eran más bien individualistas y poco solidarias con el prójimo (mucho resuelve tus problemas con pensamiento positivo, y los problemas de la distribución social de la riqueza, si te he visto no me acuerdo). De hecho, las corrientes que hablan alegremente de “decrecimiento” desde países que ya crecieron, mientras en el mundo aún queda gente que pasa hambre, a veces incluso en sus propios países , no parecen la cara más solidaria de las nuevas izquierdas de traje verde.
Lo hace porque confunde la rebelión contra un sistema económico, con la renuncia a todas las herramientas que ese sistema construyó.
¿El resultado? O se ven obligados a reconocer su error, y usan las herramientas repudiadas : Lula en Brasil, dejando de lado las prohibiciones prometidas en el programa original del PT, no sólo promueve el cultivo de transgénicos a nivel privado, sino que Brasil tiene una empresa pública que los desarrolla (siendo tachados de traidores por quienes , por no tener responsabilidad de gobierno, pueden ser puristas), o cavan su propia tumba, por encontrarse ante problemas reales y sin saber como afrontarlos (probable escenario de un Altamira o un Pino in concert, digo, si gobernaran), porque lo que suena bonito en el papel (no a los transgénicos, no a la minería a cielo abierto, no a los productos químicos de síntesis, no a las antenas teléfonicas), puede no ser tan bonito en sus consecuencias prácticas, e incluso ser impracticable.
Sea cual sea la postura ideológica de cada uno, hay que saber defenderla sin salirse de la realidad. Si acudimos al pensamiento mágico, puede que nos sintamos mejor, pero a largo plazo se está conspirando en contra de la propia causa.
Y si para defender una postura se requiere sí o sí de una mentira, tal vez nuestra postura no sea tan buena como pensábamos.
Se puede cuestionar a Mac Pato por su maltrato a los empleados sin acusarlos de envenenar las hamburguesas. Se puede cuestionar a Monsanto por sus prácticas extorsivas sin repetir como loros, trabajos mal hechos por conspiranoicos de cartel que gritan ¡cáncer!, como quién grita ¡fuego!, en un cine (y el endosulfán está prohibido, señor Lapolla y no se usa junto con el glifosato, y el dengue no sigue la ruta de la soja, señor Aliverti, no insista) .
Se puede hablar de la necesidad de cambiar el código de minería, sin necesidad de susurrar ¡vienen por el agua! ¡cianuro que contaminará el ambiente por siglos! (no, querida Alcira Argumedo, el cianuro se destruye en medio alcalino muy rápidamente, como parte del tratamiento habitual de los residuos en la minería del oro: ni se libera al ambiente, ni tiene tanta duración, y no, en las minas de cobre no se usa cianuro).
Es tan pensamiento mágico creer que se puede combatir el desempleo con flexibilización laboral, o bajar el déficit fiscal bajando los impuestos, o que el delito urbano se disminuye bajando la edad de imputabilidad, como pensar que se puede tener buenos servicios de telefonía sin antenas (que no causan cáncer, tienen menos energía que la luz visible, diga lo que diga una cadena en internet, sí ,en Europa también hay histéricos, no vayan a creer, señora Meyer, señora Daunes, hagánle caso a Aliverti, que por una vez tiene razón).
Y es tan pensamiento mágico creer que la deuda externa y los fondos buitres se desvaneceran en un plop con solo hacer una heroica declaración de default (sueño de nuestra izquierda vernácula)  como cantar a la luz de la luna con Greenpeace "no a las nucleares", mientras esperamos que se invente la máquina del movimiento perpetuo (ecológica, eso sí) , refrunfruñando porque seguimos siendo importadores netos de energía.
En ese sentido, el peronismo (a pesar de algunas metidas de pata, como dar cobijo a un farsante que le prometió a Perón la fusión fría) ha sido modernizador, y en general, bastante más racional y pragmático que las izquierdas argentinas (aunque eso no es gran mérito si consideramos que nuestra tradición de izquierda es de las más enemistadas con la realidad que uno pueda encontrar en el mundo)..
Tal vez por eso- salvo el periodo del caballo de troya menemista- no ha dudado en invertir en ciencia y tecnología, siempre que pudo, y no cayó en el “que inventen ellos”, que tan jodido resulta, porque, no nos engañemos, no conduce a un país de heidis y filósofos, sino a uno que tiene que comprar todo hecho, y -muchas veces- hecho por argentinos económicamente expulsados porque en el país de “servicios”, no cabemos todos.
Pero el pensamiento mágico permea todo, y si en Europa se manifiesta en el terror ante los transgénicos, las antenas, y el furor por la “medicina alternativa” (cuyos únicos beneficios comprobados son los de engordar los bolsillos de quienes la practican, con mucho discurso anti big farma, eso sí), en yanquilandia en la negación tenaz del cambio climático de origen humano, de la evolución por selección natural, y el miedo a las vacunas (que tantas vidas salvaron y salvan, pero que son acusadas falsamente de mil y un males del mundo), aquí no nos bajamos del mundo.
Todas las neuras que ellos tienen las repetimos acá . Y estamos en época de crisis, que abona el terreno del pensamiento mágico y las soluciones del dos por uno.
Más que nunca debemos cuidarnos de no confundirnos de enemigo, y no olvidar que así como no se arregla una cañería con café molido, tampoco se mejoran las condiciones de vida de la población con pensamiento mágico, aunque este sea muy local y pachamámico, y con sus chakras en v.

miércoles, 9 de julio de 2014

Independencia, autonomía y la historia interminable.

En un mundo cada vez más transnacionalizado (lo que en sí mismo no tiene porque ser algo malo, lo malo es que las empresas juegan en la liga mundial y los estados en la local, sin poder controlarlas realmente), la idea de independencia puede sonar a entelequia.
Más correcto sería hablar de autonomía, de poder tomar decisiones en favor del pueblo, superando para ello presiones de múltiples y egoístas intereses que insisten en poner sus privilegios por encima de los derechos de los demás.
Pero la capacidad de ejercer esa autonomía no depende solo de una cuestión de voluntad, como quieren hacernos creer los vendedores de libros de autoayuda, los neoliberales extremos (sociópatas confesos), y, curiosamente, la parte de la izquierda que reniega del peronismo como si de la peste se tratase, en espera de que si este desaparece las masas saldrán a la calle a hacer la revolución proletaria universal.
La batalla por la autonomía es una lucha por el poder. La lucha por quitarle a los poderosos una tajada de poder para usarlo en beneficio de las mayorías. Y de las minorías cuyos derechos fueron conculcados por prejuicios irracionales, y que siempre fungieron (y fungen) de chivos expiatorios ante las situaciones de crisis.
Porque nada gusta más a los poderosos que darle a las mayorías un enemigo fácil, el malo de la película, para que se distraigan mientras la riqueza fluye de abajo para arriba, porque la ley de gravedad no se aplica al dinero.
Y ese poder no se conquista de una vez y para siempre. No hay "Palacios de Invierno" ni "Bastillas" que nos garanticen la victoria final.
En este momento la lucha por la autonomía tiene como enemigo mayor a los fondos buitres, y a políticos y jueces cómplices. Y aunque suene heroico, en la práctica hay mucho de tira  y afloje, y de pragmatismos que no lucen bien en cámara.
No hay garantía de victoria. Lo único seguro es que la resignación no gana derechos.
Un día como hoy, hace casi 200 años, un grupo de hombres declaró la voluntad de nuestra nación de ser libre y soberana.  Hoy sabemos que eso era solo el comienzo...porque la historia no termina, por más que mil fukuyamas lo proclamen.