Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

jueves, 20 de noviembre de 2014

Hoy tenemos patria, recordemos esto para dar la batalla y que mañana siga siendo verdad.


Hoy fue el día de la Soberanía Nacional, y aunque han pasado 169 años de la heroica resistencia de los soldados argentinos al mando de Lucio Mansilla (tío del mucho más famoso Lucio V. Mansilla, que por orden expresa del Gobernador de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina,el brigadier Juan Manuel de Rosas habían puesto cadenas en la Vuelta de Obligado para bloquear el paso de la flota anglofrancesa (compuesta de buques de guerra, pero también de barcos llenos de mercancías británicas para vender a los criollos), que haciendo caso omiso a la soberanía nacional sobre los ríos interiores, querían imponer la libre navegación de los ríos a cañonazo limpio, la lucha por defender nuestra soberanía continúa...
Recordemos un par de cosas: en los papeles la batalla de la Vuelta de Obligado, fue una derrota, y no fue la única. En sucesivos puntos del Paraná se continuó tratando de frenar a la flota invasora, que siguió su avance con una serie de pírricas victorias, sobre todo para los británicos, que no habían contado con que el “paseo” saliera tan caro.
Eso fue percibido por el General José de San Martín cuando, al felicitar a Rosas por la defensa de la soberanía argentina, señaló que ingleses y franceses habían descubierto que los argentinos no son empanadas que se coman sin más trabajo que abrir la boca.
Los invasores llegaron a Corrientes, pero ésta no era precisamente el mercado de París, ni rebozaba de compradores ansiosos por llenar los bolsillos británicos (aunque algunos no faltaron).
La vuelta fue igual de dificultosa y nada optimista porque la entente anglo-francesa se debilitó. Los británicos no estaban allí por la gloria y la superioridad moral, sino por negocios. Y mucho negocio no habían hecho para justificar los costos (más materiales que humanos) de la aventura.
La historia no se repite, ciertamente, pero hay en nuestro país una suerte de casualidades permanentes.
No es mi intención simplificar al extremo lo que es complejo, pero con fines de aproximación pueden delinearse cuatro posturas (con sus diferentes matices):
La defensa de la posición argentina (sea por patriotismo, por adhesión al federalismo rosista,por tradición o por lo que fuese), dejando de lado diferencias preexistentes, cuando no enemistades, (como San Martín, o un casi póstumo Juan Cruz Varela, o tribus del sur bonaerense que suspendieron malones, y se ofrecieron para combatir a los europeos), o asumiendo entusiastamente al rosismo como el camino a seguir puede ser una de ellas (el temible “populacho” que tanto odiaba la gente bian de casas y ropas rojas, que escondían ideas celestes, pero no blancas).
La otra es el cipayismo puro y duro (por convicción de estar defendiendo la civilización, por encono político, por ambición lisa y llana, y mil razones más), que deseaba claramente la derrota argentina y no dudaba en aliarse a franceses, ingleses,más tarde a brasileños, y a cualquiera que los subiera a sus ancas .Una deshonrosa lista, sin duda, citemos por ejemplo, a Florencio Varela-sí, el hermanito de Juan-, unitario exiliado en Montevideo o al Gobernador Ferré de Corrientes,originalmente defensor de un federalismo menos porteñocéntrico, devenido en el siempre listo para reunir correntinos (valientes y buenos soldados, nadie lo niega) para enviar como carne de cañón en pro de cuanta causa antirrosista surgiera, los “Libres (de impuestos) del Sur”,ganaderos a los que les surgió el amor por la libertad cuando Rosas les exigió una contribución forzosa para paliar la penuria financiera causada por la pérdida de los ingresos aduaneros por el bloqueo impuesto por la flota anglofrancesa.
La tercera es la categoría más nebulosa. Es la de don José donde me pongo. Acomodaticios cuya tradición no es perder, y que fueron girando en el conflicto según soplaron los vientos (obviamente los comerciantes británicos residentes en Bs As., pero también la del gobernador de Entre Ríos Justo José de Urquiza, que se tomaba su tiempo para poner a sus soldados y a las milicias entrerrianas en combate mientras el peso de la defensa recaía sobre porteños primero y santafesinos (al mando del gobernador Echagüe), luego. Y es que Urquiza jugaba a dos puntas y esperaba hacer negocios con los ingleses, sin romper con Rosas, al menos por el momento.
Y la última categoría es un cajón de sastre, el de los no sabe/no contesta.
Claro que no son , ni eran todos lo mismo. Entre ellos estaba gente con problemas más cercanos y urgentes (de vida o muerte) que algo como una disputa entre naciones, pero también los de la torre de marfil, que desde Montevideo o desde Buenos Aires, no veían jugarse nada suyo (no es que conozca muchos ejemplos, es que los sospecho, ninguna época carece de ellos). Sin duda, los peores. Los que jamás se pelean, ni comprometen por nada ni nadie, no sea que el barro de la realidad los salpique. Los que lo saben todo, de puro vivos que son (los mejores mistos, es bien sabido)...
Los indiferentes, que tanto indignaban al Dante hasta el punto de desear para ellos, que abandonados por todos, desearan al menos, ser aceptados por el infierno y no lo lograran.
No conviene extrapolar de forma lineal lo sucedido a nuestros días, pero que duda cabe que hay releer esas categoría se nos vienen a la mente imágenes muy actuales, de gente que defiende la patria con palabras y con hechos como Cristina y Kicillof..., de gente que la oferta al primer postor (no tiene porqué ser el mejor),yendo en peregrinación a la Embajada como Massa, Carrió...,a los acomodaticios de siempre, que jamás pierden porque siempre caen parados, por obra y gracia de su elasticidad política, que nos desdeñan por tener ideales y defenderlos (¿Lanata?), a los indiferentes, que la posan de intelectuales incorruptos y nos miran por encima del hombro por no haber alcanzado su inteligencia omnicomprensiva (¿Sarlo?)...
Pongan ustedes los nombres restantes. No importa si algunos ocupan más de una categoría...
Lo cierto es que la patria es un plebiscito constante (por favor que alguien me pase el dato del autor de esta frase), y que como la llama de una vela, o como el amor, si se los deja de avivar un momento,o de mantenerlos con vida, se mueren.
El freezer conserva bien solo lo que está muerto, chicos...

lunes, 17 de noviembre de 2014

En el día de la militancia, algunos construyen, y otros miran de costado y escupen de colmillo



Pecheras
Hoy es el día de la militancia. Para temas propiamente históricos les recomiendo al cumpa Rubén Sentis que nos cuenta el origen del saludo con los dedos en V, que tanto le escoció a Duhalde y tantos otros, y su relación con el peronismo.
Por mi parte yo vengo hablar de mi libro...naaa...es broma. De lo que voy hablar es la extraña fauna de “superados”, cínicos y pragmáticos a la violeta,que han vuelto a aparecer-como la mala hierba, no mueren nunca- para cantarnos la justa y tratarnos de giles a los demás.
Algunos lo hacen desde el fondo de sus abismos personales (y pala en mano), tratando de confundir sus derrotas personales con soñados fines de ciclo...
Otros desde su desesperación por conservar sitiales cómodos (bancas en el congreso que luego dejan vacías cuando deben sesionar, trabajitos de periodistas in the pendiente, ejem) o sus privilegios ganados a fuerza de pisar cabezas.
Pero todos con la idea tan lanatiana de que somos todos una mierda y que lo único que podemos hacer revolcarnos en el lodo (aunque a veces Lanata se queje de la bosta, ya que después de todo, pensándolo bien, creo que lo que le molestaba era que era poca).
Todos con la mirada burlona hacia cualquiera que aspire a ser bueno. A ganar un milímetro cada día la lucha contra sempiternas injusticias.
Volviéndolo a pensar... no, no vale la pena hablar de ellos, y menos en un día como este.
Mucho mejor es homenajear a quienes con o sin pechera, no dudan en ir a adonde haga falta para ayudar a quién lo necesite. A los que se organizan y construyen, aún a sabiendas que destruir es mucho más fácil, y que para hacerlo nuestros “vivos” siempre tienen lista la topadora.
A tanta gente que no renunció ni renuncia a la esperanza ni en las horas más duras...
Mi homenaje es para los militantes de hoy ...para La Cámpora, para el Evita, para la Tupac Amaru, para la gente de Delía... (perdonen la selección algo corta y muy parcial) , para los militantes de ayer , para los que perdieron sus vidas, para los que sobrevivieron, para tantos y tantas que, como Néstor y Cristina, no dejaron sus convicciones delante de ninguna puerta...
Silvia Castro
 PD: perdón por el choreo de las fotos, señor Sentis.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Querido twitter (la originalidad no es lo mío, como pueden ver)

Después de un par de semanas en twitter ya puedo sacar algunas conclusiones:
Esta es la única ola naranja que apoyo

  1.  Que puedo escribir tonterías en 140 caracteres.
  2. Que la gente me sigue por error ya que nadie lee mis tuits (los propios, que son poquitos, por lo general ando metiendo la cuchara en conversaciones ajenas).
  3. Que odio a la gente que llena los tuits con dibujitos y/o direcciones de otros sin ningún mensaje extra,no importa que sean del palo K.
  4.  Que la única cosa naranja que no me hace ver rojo es el logo de Firefox, tan tierno y dulce como siempre.
  5. Que si he dejado de ir a algunos blogs porque ya no me convence lo que escriben seguir por twitter a esos blogueros no es buena idea. Aunque ellos me hayan seguido primero.
  6. Que algunas cuentas oficiales de políticos y periodistas parecen fakes destinados a ridiculizarlos.
  7. Que estoy en el peor de los subsuelos en cuanto a calidad como tuitera: me retuiteó dos veces Altamira (espero que no el verdadero, sino un fake), me mencionó en dos tuits una tal "Tincho", o sea Martín Redrado, o sea Hernán Pérez o sea por favor que haya sido una cuenta trucha, y un tal Tenenbaum se vistió de naranja, y se me hizo el ofendido y el langa, con chistes viejos, y a partes iguales. Ojalá su narcolepsia mejore. Y ojalá haya sido un fake. Mi opinión de él ya era bastante pobre sin ese momento de mostrar la hilacha.
Pero aún sigo allí (no pregunten porqué, creo que es masoquismo puro).

PD: una buena noticia. Ayer recibí por encomienda mi recién reparado celular con su nueva pantalla táctil , esa que según el servicio técnico no se podía reparar y que salía el mismo precio que el celu.
Pues no, ninguna de las dos cosas era verdad. Mi más sincero agradecimiento a la gente de Novocell,por su excelente servicio  y atención.


PD':¿Qué porqué no dije nada de los cacerolitos? Es que no me gusta hacer leña de cacerolas caídas (el chiste es de Adán de Ucea, ya les dije que no soy original)...Ah, y un facho con título de historiador se murió. Que le vamó a hacer.Morir es una costumbre que suele tener la gente, como decía Borges.

Atendé, Donda, acá el Kici te enseña como es eso de "portarse mal"

PD": un orgullo que "patillitas" (Axel Kicillof) nos haya representado en el G20. Y de paso, ya va practicando...

sábado, 8 de noviembre de 2014

Derechos y derechas (no, no es un título al estilo de todos y todas)

No es que a la derecha (al menos no a toda, hay excepciones) le molesten los derechos humanos, o que no reconozcan su existencia...es algo más profundo.
 Cierta derecha (hay de todo en el campo, hasta orégano) le habla al sentido común más berreta, y pretende descubrir el agujero del mate, diciendo que el problema con los derechos sociales y económicos es que cuestan dinero, y que hay que discutir quién va a pagarlos porque nada es gratis.
 A falta de conocimiento sobre valores (aunque luego pontifique sobre ellos), la derecha siempre sabe el precio de todo.
Chocolate por la noticia:claro que nada es gratis. Tampoco el derecho a la sacrosanta propiedad privada que la misma derecha defiende ad nauseaum lo es. Policías, jueces, abogados, cárceles, leyes, cámaras de seguridad...los pagamos TODOS,sin que nadie se escandalice por ello.
Pero la verdad es que la derecha no tiene empacho en pagar, siempre y cuando su pago le garantice exclusividad. Lo que le molesta no es el pago, sino su carácter inclusivo. Quiere privilegios y no derechos.
 Lo que le molesta a la derecha es la solidaridad. Y no solo la motorizada por el estado con recursos públicos. También la privada. Dar de comer a los mendigos es subversivo, y si me apuran, propio de terroristas. Al menos eso le dijeron a un anciano en EEUU. Y muchos compatriotas nuestros lo aplaudirían si sucediera algo parecido en la Argentina.
 La solidaridad es un robo. Eso es lo que piensa la derecha. Porque supone anteponer el bienestar del otro a la propiedad privada, y eso es imperdonable para ella.
Quiere salud y educación, quiere tecnología y quiere modernidad. Pero no para tantos. Porque está convencida que los pobres no las merecen, así de simple. Las netbook están bien en las manos de un pibe de clase media alta, pero mal en manos de una piba pobre del conurbano. Aunque no sea kirchnerista y putee a Cristina en todos los colores. Ella no es bienvenida, digan lo que digan ciertos carteles.
 La derecha no necesariamente es racista (aunque a veces sí), o xenófoba (aunque a veces también), y no necesariamente es machista o homófoba (aunque en la mayor parte de los casos sí). El dinero es la llave maestra, y lava ciertos desviaciones del modelo ideal WASP, aunque algunos puristas lo nieguen.
Pero siempre es y será despectiva con los pobres.Lleva en la sangre la idea de que los pobres son inferiores, y que merecen seguir siéndolo, y no dudará en inventar toda clase de "pruebas" científicas,filosóficas, éticas,religiosas, y hasta de sentido común, para justificar esa creencia obsesiva que tiñe todos sus actos.
No es que le moleste la existencia en sí de los pobres. Es más,los considera necesarios. Lo que le molesta es que los pobres crean tener derechos y se organicen para conquistarlos y/o defenderlos.
 Lo que les molesta es que se hagan visibles. Que no se conformen con estar, y quieran ser (esta frase en inglés no tiene sentido. En serio) ¿Ser qué? personas, sujetos y no objetos de derecho. Fines y no medios...
Qué pretenciosos ¿no? ¿Por qué no se dejan de joder y se van a trabajar?, como dijo una australiana heredera de una fortuna, que no trabajó un solo día de su vida, pero que se siente la reencarnación del stajanovista ideal... 
Es que la derecha es así. Aunque sonría en el cartel. Después no digan que no les avisé...

domingo, 2 de noviembre de 2014

Un cuento sobre esperas ¿alguien vio pasar a Hilas?

El viajero llegó al pueblo de Nebot, cansado y sediento. Al principio creyó que había llegado a un pueblo abandonado, ya que las escasas construcciones existentes lucían en ruinas…
Pero después vio pasar un pequeño grupo de gente que, cantando y bailando, se dirigían a la colina más cercana.
Los siguió en silencio, pensando que se trataba de un festival. Si había un festival, habría comida y bebida. Justo lo que estaba buscando.
Pero no era así. Las personas se detuvieron en la colina y comenzaron a gritar el nombre de Hilas hasta que se quedaron sin voz. Luego se retiraron en silencio.
El viajero no comprendía nada…Bajó al pueblo y trató de hablar con la gente de allí. Al principio no consiguió nada, pero luego la noticia de que un forastero había llegado a esas tierras atrajo a los más curiosos, y pronto se formó un corrillo a su alrededor.
— ¿Eres Hilas?— le preguntaron tímidamente unos niños…
—Claro que no. Ni siquiera sé de quién me hablan ¿Quién es ese Hilas? ¿un hombre, una mujer, un dios?
—Es imposible que no hayas oído hablar de Hilas — se indignó una mujer.
— Solo un ignorante no sabría quién es Hilas— Se burló un viejo.
—Me confieso ignorante— dijo el forastero— ¿Quién es Hilas?
— Un guerrero alto y fuerte — dijo una joven, suspirando.
— Una mujer muy bonita— murmuró un anciano.
— Creo que es un niño — comentó una mujer que llevaba un bebé en brazos.
— Un anciano sabio — sentenció una mujer que parecía centenaria…
Indignado, el forastero los interrumpió:
—¡ Pero si ni siquiera ustedes saben quién es ese tal Hilas!
— Claro que lo sabemos ¡Es Hilas!
— Y prometió que volvería — recalcó un anciano, que acababa de llegar. Parecía tener cierta autoridad sobre el grupo, porque todos asintieron respetuosamente.
— ¿Por eso lo llaman? ¿lo extrañan mucho, tal vez?
Un murmullo de desconcierto se extendió en el grupo.
— Nunca lo hemos visto. Se fue mucho antes de que nosotros naciéramos— Aclaró el anciano.
— ¿Hace cuánto que lo esperan?— Preguntó el forastero.
— Hace 2000 años— fue la respuesta.
—¡ Pero nadie vive tanto tiempo! Ese tal Hilas debe estar muerto…
— Claro que no. Él prometió que volvería, y no moriría sin cumplir su promesa.
— Usted no conoce a Hilas, él siempre cumple…
—¡ Pero si acaban de decirme que ustedes tampoco lo conocen!
La gente lo miró con desprecio. Definitivamente el forastero estaba loco. Mejor ignorarlo y que se fuera…
El viajero suspiró, desanimado. Ya se estaba yendo, aún con sed, y con la perspectiva de un largo camino por delante, cuando el anciano que parecía liderar al grupo lo invitó a comer . El viajero aceptó, encantado.
Su anfitrión resultó ser el sacerdote del pueblo. El viajero comió y bebió en silencio. Temía que un comentario fuera de lugar le acortara el banquete.
Después de la comida, el viajero agradeció la hospitalidad y se dispuso a irse, pero el anciano le dijo:
— Entiendo que todo esto sea tan desconcertante para usted. Pero Hilas es importante para el pueblo…
— ¿Quién es Hilas?¿Realmente existió?
— Oh, eso no importa. Hilas es una metáfora. Lo que importa es que el pueblo necesita tener esperanza. La esperanza de que Hilas regresará y que todo estará bien cuando eso suceda.
— Pero el pueblo está en ruinas ¿por qué no lo arreglan?
— Porque esperan a Hilas. Saben que cuando regrese el pueblo volverá a su antiguo esplendor…
— ¿Realmente cree eso?
— Lo que yo crea no importa. Lo importante es que la gente tenga esperanza…sin ella ¿quién sabe que sucedería?
— Podrían reconstruir el pueblo. O irse a un lugar mejor…
El sacerdote lo miró con lástima. El forastero no comprendía…
— ¿Cómo puede vivir sin esperar a Hilas? Su vida siempre estará vacía y carente de sentido sin él…
El viajero no dijo nada. Estaba huyendo al galope. No fuera cosa que la locura fuese contagiosa…

sábado, 1 de noviembre de 2014

No confundir al enemigo (III). En serio, cumpas.

El enemigo no es el vecino paraguayo, peruano, boliviano, o senegalés, que hacen los trabajos que ningún argentino aceptaría.
No asumamos la actitud de la vieja que se queja de la actitud de sus empleados a los que "da trabajo". Reconocerles sus derechos no es regalarles nada. Los derechos una vez conquistados, son para todos, y no a repartirse según una supuesta escala de merecimientos o de blancura.
Todas las estadísticas indican que la gran mayoría de los inmigrantes no está involucrada en delitos, y- dicho sea de paso- la mayor parte de los crímenes graves (por una cuestión estadística) los cometen argentinos ¿Lo resolveremos sugiriéndoles que pueden irse del país también? ¿Es serio eso?
La verdadera infección son los tipos como Berni que echan la leña al fueguito que tan alegremente ha preparado la derecha explícita y xenófoba, pero sumamente hipócrita, de nuestra patria.
La verdadera infección es nuestro sistema judicial anquilosado y podrido, que condena por portación de cara a los más pobres, pero deja caer las causas o sobresee a los peores criminales que han pisado nuestro país. Otra que puerta giratoria. Y no, no hablo de unos perejiles chilenos que robaron un comercio.
La verdadera infección son los policías que allanan villas cada tanto en busca de drogas, pero jamás countries, como si los capos del negocio fueran unos ascetas que siguen viviendo en la casa de la vieja, y guardaran la plata en el colchón. Como si los habitantes de los countries hubiesen hecho todos la plata lavando ropa...
Ciertamente creo que hay delincuentes extranjeros que son infecciosos, y si pudiera exigiría su detención inmediata y/o su expulsión apenas pisaran nuestro país: Paul Singer, y todos los miembros de las sucesivas Task Force  son un ejemplo. Pero Berni no hablaba de ellos...
Y por favor no me vengan con el verso de que recibimos a los extranjeros con los brazos abiertos, que haya países que discriminen o criminalicen mucho más al inmigrante no significa que nosotros no seamos xenófobos- aunque en menor escala-, olvidando que justamente ahora, en medio de una crisis mundial en la que se desvía la atención culpando al inmigrante (si es gitano, mejor) por sobre los verdaderos culpables y beneficiarios de crisis, algunos sí extranjeros como los angelotes del FMI o el BCE, y otros locales, el péguele al extranjero pobre (nunca al de Nordelta) es un deporte mundial al que ningún país digno debería sumarse.
En un país en serio, Domingo Cavallo, Durán Barba, y De la Rúa, entre otros, estarían presos, y el megacanje hubiera sido denunciado como la estafa que fue. Ah, y Luciano Arruga estaría vivo, y la idea de que la policía bonaerense (y no solo la bonaerense) está para servir y proteger no parecería una burla cruel.
No es una simple queja. Es una utopía hacia la que creo que deberíamos caminar todos.
Pero lo cierto es que las avenidas centrales de los lugares comunes de la mano dura, y la xenofobia selectiva, no llevan para allá.