Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

domingo, 8 de marzo de 2015

De mayorías,minorías y fragmentos varios en tecnicolor, o si vas elogiarme no lo uses después de excusa para pagarme menos sueldo

Para ser sincera se me hace cuesta arriba escribir en un día como hoy.
Porque siento la presión de no convertir este post en rosario de lugares comunes, porque no quiero que parezca que estoy aquí para lamentarme o dar pena, pero tampoco parecer triunfalista y decir que todo está ganado, y que solo resta festejar (aunque festejar nunca viene mal :-).
Aclaro que no es un post centrado en nuestro país sino algo generalista.
Hoy es el Día Internacional de la Mujer (aunque originalmente era "Día de la mujer trabajadora", diferencia no poco sutil si las hay), y si una quiere complicarse el coco, vale preguntar ¿de cuál mujer? ¿de la mujer blanca, occidental,instruida y de clase media? ¿de la mujer platónica, reina del Hyperuranoi?-Platón se revolvería en su tumba ante esta idea, je. Realmente no sé la respuesta.
Porque aunque teóricamente somos una mayoría a nivel mundial (recuerden, 50% + 1 es mayoría simple), en la práctica toda discusión sobre nuestros derechos es tomada como una discusión más sobre los derechos de las minorías,y esto, que tiene algo de escamoteo, no carece empero de sentido...
Y es que la identidad "mujer" está lejos de ser homogénea, y está cruzada por otras tantas identidades, de etnia, de religión, de clase, de nacionalidad,etc.
Es tan absurdo imaginar una unanimidad de intereses en el género femenino, en la identidad femenina, como lo sería imaginar esa misma unanimidad entre todos los hombres.
Es decir esa aparente mayoría solo es imaginaria y está rota en fragmentos minoritarios, y no necesariamente conciliables.
Después de todo ¿puede conciliarse el interés de la empresaria que desea progresar en un mundo mayoritariamente masculino, y obtener la máxima ganancia tal como reza el dogma capitalista vigente,que suele contar con la posibilidad de pagar a otras mujeres por la realización de las tareas de cuidado familiar que la sociedad invariablemente sigue haciendo caer sobre el sexo femenino, con el de sus empleadas generalmente peor pagas que sus colegas varones, y con menos posibilidad de delegar en otras, parte del esfuerzo?
¿Es realmente compatible el pensamiento de la que cree firmemente que el único sexo lícito es el que sucede dentro del matrimonio, y con fines reproductivos, y que la maternidad es un don que dios otorga,y que no puede rechazarse por ningún motivo, con el de la que pide que la sexualidad sea libre para todos, hombres y mujeres,sin más requisito que el consentimiento de las partes involucradas* -sean heterosexuales u homosexuales,o bisexuales o lo que pinte- y la maternidad,una elección, con todo lo que eso implica legalmente (educación sexual, acceso a métodos anticonceptivos, aborto legal y gratuito, pero también métodos de fertilización asistida y maternidad subrogada)?
¿Es conciliable la postura de la que defiende al que cree un país de libertades, y exige la desaparición de todo rastro de velo musulmán, con el de la mujer que se siente orgullosa de llevarlo como signo de identidad?
Con esto no estoy diciendo que solo existan esas posturas dicotómicas, las posturas intermedias existen,y -como quién dice-, también juegan el partido.
Está claro que el feminismo es variopinto porque las mujeres no somos todas iguales ni queremos lo mismo, pero también está claro que siempre ha sido minoritario.
Y es que ir contra el statu quo siempre supone riesgo no solo de ser perseguido por quiénes se benefician de él, sino también el riesgo no menor de asustar a quienes estábamos tratando de ganar para nuestra causa.
A veces la perspectiva del cambio da más miedo que una situación de inferioridad de derechos , por otra parte, largo tiempo asumida como natural. La libertad es poder, pero también, desprotección, y es responsabilidad.
Voy a dar un par de ejemplos que pueden parecer obvios en occidente, pero que no lo son tantos si pensamos que hay países en el mundo en que las mujeres carecen de dichos derechos o los tienen retaceados. El derecho al voto supone la responsabilidad de a quienes votas, el derecho a la educación supone asumir la  fatigosa responsabilidad de estudiar y aprender, y algo similar puede decir con cualquier otro derecho.Salir de la infancia legal duele, tanto como duele salir de la infancia biológica...
No es extraño que las feministas hayamos sido vistas- incluso por otras mujeres- como enemigas de los hombres, y como deseosas de destruir a la familia nuclear,monogámica y heterosexual, off course.
Nada más incómodo que andar todo el tiempo negando un odio al sexo masculino que se nos atribuye invariablemente, y que una no siente,ni tiene porqué sentir, como si cada sindicalista que sale a reclamar tuviese que jurar que al denunciar los abusos del empresario no está por ello manifestando un odio mortal a él o deseándole su ruina.
Debería ser obvio que se rechaza la discriminación, y los abusos de poder, y no a las personas.Debería. Pero no lo es...

Entre tantas dudas, creo que debería dejar en claro un par de cosas:
1) Permitido no quiere decir obligatorio, pero prohibido sí es obligatorio.
Que exista el matrimonio entre personas del mismo sexo en nuestro país, no obliga a nadie a ser gay, ni a casarse con homosexuales.
Y si se legalizara el aborto, ninguna mujer estaría obligada a abortar. Pero mientras sea un delito, con las excepciones que figuran en el código penal y que sin embargo se judicializan absurdamente como si éste fuera letra muerta justo en ese inciso,la prohibición nos obliga a todas.
2) El derecho a renunciar a nuestros derechos no existe como tal. Otra cosa son los derechos en conflicto (incluso cuando se refieren a una misma persona), y su diversa valoración.
Defender condiciones de inferioridad manifiesta (golpes-no se hagan los graciosos, no hablo de sadomaso y sombras cursileras de gray-, humillación, restricción de movimientos, menores salarios) con la excusa de que sus víctimas están cómodas así, es como defender la esclavitud porque hay esclavos que están satisfechos con su situación (quisiera decir que ya no existe la esclavitud y que es cosa del pasado, pero la generalización no se sostiene).
3) A veces la discriminación se disfraza de tonos dulces y se llena de elogios aparentes para terminar llevando a la misma situación que otrora, cuando usaba ropajes más sinceros. No otra cosa supone el inventar largas listas de cualidades supuestamente exclusivas de las mujeres-y guay del hombre que pise el césped, porque liga tarjeta de afeminado- : docilidad,pasividad, "intuición femenina", sensibilidad,etc,que- no casualmente-siempre resultan ser menos valoradas socialmente que las cualidades a secas, aparentemente neutras: inteligencia,astucia,curiosidad, ingenio,coraje, iniciativa,etc.
O sea ese "sí, las nenas son re-tranquis, obedientes, no dan problemas, no se ensucian, siempre ayudan" (je) que reemplaza al "no,a las nenas no les da la cabeza para eso, ni tienen resistencia para aquello, y son muy asustadizas para lo de más allá" de antes. 
Insisto,no es que sean afirmaciones falsas o malas en sí mismas, es que el elogio no es tal cuando se usa para cerrar puertas, en vez de abrirlas. 
Si la enumeración de las muchas cualidades de alguien nos sirve para decirle que podrá hacer menos cosas que los demás, o que deberá hacer primordialmente cosas menos valoradas socialmente, lo nuestro no es un elogio.
 Y sin embargo,con todos los pero que se le pueda poner ¿no da para mirar  atrás y decir ,"Cómo has cambiado, muchacha"?
Porque lo cierto es que hubo siglos -y hay lugares-en los que la mera idea de una joven estudiando a la par con sus compañeros,cobrando su sueldo y administrándolo, o haciendo la misma fila para votar o presidiendo un país-y cómo- era una entelequia propia de desquiciados...
Sin pecar de excesivo optimismo, quisiera pensar que llegará el momento en que la idea de que una persona sea considerada menos inteligente o menos capaz de tomar decisiones por sí misma por ser mujer, será también vista como una locura como lo sería, el pensar eso mismo de los altos, los rubios, o de los billaristas profesionales.
En todo caso esa es mi utopía, una de tantas. Y como todas ellas, me sirve para caminar.


*obviamente  me refiero a adultos, un niño no puede "dar consentimiento", diga lo que diga el pederasta de turno.

2 comentarios:

  1. A mí me pasa que con estos asuntos de los "días de...." es que no son para tomarlos muy en serio.
    Más allá de las intenciones, motivos o sucesos determinantes en el origen de esos "días:::", hoy por hoy, lo que hay es una celebración comercial y frívola, lejos, muy lejos de cualquier "contaminación" con la seriedad y profundidad con que se los pretenda celebrar.
    Mejor, me parece, es que las cuestiones serias se debatan seriamente, en ámbitos y oportunidades donde las ventas de flores o bombones importen menos, o nada.

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  2. Y bueh, entonces, cuenteme ¿compró muchos regalos?
    Por mi parte mi contribución al mercado interno ese domingo se limitó a la adquisición de un cuarto kilo de helado de sabores exóticos, de esos que hacen que te expulsen de cualquier grupo de amigos y de todo partido político que no sea el PRO. Pero son riquísimos :-D

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