Diletante y en rebeldía

Diletante y en rebeldía
Algunas cosas no las sabe,otras las ignora, y la mayor parte ni siquiera las sospecha

martes, 14 de abril de 2015

De repúblicas, derrotas y olvidos. De como se mata el alma de un pueblo, y de como se revive una esperanza


Dicen que hubo una vez en España, una república y una esperanza...
Dicen que murió aplastada por una ancha bota.
Dicen que el olvido completó el trabajo.
Dicen que enterrada con los muertos, ha quedado la justicia, en fosas comunes, mientras los asesinos reposan en solemnes mausoleos ...
Dicen que la amnesia fue elevada a virtud, y la resignación igualada a madurez...
Dicen...
Hace mucho tiempo, un autor cuyo nombre he olvidado escribió un cuento. En ese cuento unos extraterrestres buscaban destruir a la humanidad infiltrándose en las escuelas y sembrando la depresión y la pasividad entre los más jóvenes...en ese contexto, el protagonista reflexiona: en una guerra te pueden destruir las armas y las fábricas donde se producen, y el pueblo las reconstruirá, puedes matar o cooptar a sus líderes, y el pueblo terminará encontrando otros líderes, pero si destruyen el alma de un pueblo, haciendo que todo valga lo mismo y no tenga sentido luchar, allí sí los has vencido.
Y eso es lo central.
Tarde lo que tarde, si ha de resurgir ese pueblo hoy humillado y sometido a intereses de multinacionales sin más patria que el dinero, lo será rompiendo antes que nada sus cadenas de resignación y abatimiento, del todoeslomismo...
Ese es el primer paso sin el cual no se darán los demás...
Claro que no basta con consignas. Basta con preguntarles a los yanquis del "Yes, We Can" de Obama como les está yendo...
Claro que no habrá soluciones mágicas...
Pero si están dispuestos a luchar, sepan que no están solos. Está Grecia, con Syriza dando pasos dificultosos pero dignos, está Islandia con su ejemplo que muchos quieren ocultar, estamos nosotros, la América Latina que, a los tumbos, sigue luchando por no ser más colonial...
Aunque mal iluminados por la luz de los televisores, hayan aprendido a mirarnos de reojo y con desprecio, su pueblo, ese pueblo, no su pomposa monarquía, ni sus empresarios de dudoso o nulo patriotismo (tal como los nuestros) tendrá siempre una mano amiga y hermana tendida hacia ellos.
Y un buen día, esa república que supo ser asesinada brutalmente, volverá a nacer, y estaremos (nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos,o quienes sean nuestros descendientes en ese entonces) para saludarla y darle la bienvenida...
Porque la esperanza es peligrosa, y vuelve locos a los hombres, pero este mundo ya tiene demasiados cuerdos, y damos la bienvenida a quienes no tengan ganas de sumarse a ese club...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada